lunes, 3 de enero de 2011

CRÁNEO DE ALTAMAR (1989)
GREGORIO OJER








Vita es viventibus esse














Lienzo





Andaba en altamar
Apartando su mirada
De la espuma hechizada.

En montañas invisibles.

Jugaba con el horizonte
Alrededor de un
Atardecer en combate








































Altamar





Por un extremo de sus
Nervios
Supera un arrecife
Sus dudas ampliamente
Desconocidas
Tal vez se exporten a
Otros archipiélagos
Donde las palabras
Zozobran por su velamen
Y por falta de caníbales.




































Espumas





Este desierto languidece
En nuestras bocas








































Acercamientos






La brisa de la noche
Esculpida en sus manos:
La brújula se perdió
En sus desvelos:
Tras la cautividad
Se oculta el lamento
Del que no sabe acertar
En su memoria
































Enigmático




Entre sus pulmones
Anémicos
El mar
Un espejo roto:
El barco a la deriva
Con sus viejos ropajes
Tendidos entre cantos
De sirenas.






































La admiración






Luces de lujuria
Disimulan
Apenas la sombra
De una gaviota
Traspasando los susurros
Renovados
En la ansiedad de
¡Tierra!
Quizá Mar o Nada


































Orillas




La cara acartonada
El deshielo del sol
Porque la lluvia ignota
Multiplicó los éxtasis
De la espera







































Silencio del tiempo






Viaje áspero, laberíntico
De restaurar la sangre
En los ojos de esta mar
El tiempo del hielo
y la escarcha
De los atardeceres
Enredados
A estos silencios




































El horror





Tiempo ejecutado.
En las crestas
Adornos marítimos.
Los meridianos salpican
Con espejismos
Los vacíos y los gritos





































La fatiga






Soñamos
Con el otro lado del espejo
Sobre las olas febriles
Que traicionamos
Con nuestros pasos...
Y este cascote vacío
De crepúsculos y noches
Iluminadas




































La traición




La noche abraza confesiones
Mientras con el fuego
De la cubierta
Hacemos añicos los sueños
Y esperamos el botín
Del tiempo retenido
En las olas






































El lugar







Con la salitre
No hay esperanza.

Inesperadamente
Trazamos la ruta.

A veces incluso acariciamos
El deslumbrante artificio
De la vida

































Perversión





Y regresa la perversión
De los pensamientos
Tuvo el amor
Y devino ola
Puso estrellas entre labios
Y susurro cementerios marinos
Raptó su sombra a la luna
Y dibujó el nombre de la arena...

Y navegó hasta la indecisión del mar



































Equívocos






Siguen los paisajes
En el equívoco de la extensión
De los ojos
Lejos, la embriaguez de los recuerdos
Tensa al viento
E inflama con vehemencia
El velamen de la dicha y las promesas





































El amor







Anoche
El mar sollozaba
Y cubría con su velo
La travesía del rostro
Y sin embargo en aquella inmensidad
Desembarcó el tiempo
Permaneciendo secretamente guardado
En la perplejidad

































La magia






Habla por ese otro arremolinado
En los paisajes de la muerte
Cuando las estrellas convertidas en signos
Señalan lo indescifrable del destino
Sabe que el silencio enmudece.

Incluso entrevé el rostro amable del viaje




































Un lugar





Jirones de cielo
Amarrados a un latido
Ejecutan el braceo del mar
En el hueco del agua
Repitiendo el chasquido
De las estrellas
Y tus huesos




































La proximidad







La mirada trocea el tiempo
Sumergida en la espuma
Rompe la quilla del trasiego

El agua en la memoria
Levanta la escafandra
Y descifra el poniente del rostro
Alargando la estela de la sombra
De la mar en su boca



































La lujuria






Cuando el sol arribe
En la ultima silaba
El crepúsculo interminable
Morderá el aliento del náufrago







































El último viaje






La brújula sujeta el horizonte
En la línea del espejo
Calidoscopio de ensayos y errores
Emergiendo de la piel tendida
En la argucia
Otro rastro del tiempo sobre
El espacio infinito
De la mar abierta
Otro vaivén suicida
En la dialéctica del remordimiento
Son las migraciones en el cuerpo
Del delito
El porvenir hecho eco
Y las ruinas del ocaso.





























La melancolía






La muerte cóncava
La arquitectura muda de la arena
El desierto que padecen los mares
Las selvas que trasiegan las mareas
El rumor de las palabra
Conjurando horizontes
Revelando espejismos
Declinando tempestades


































Maledicencia




Los universos anclados
En el trazo que dibuja
La salitre con la espuma
La desolación en la cubierta
Y la asolada huella









































La lágrima




Permanece impasible
Ante el testimonio del viaje
Y recuerda el inicio
Del balbuceo de la mar
En sus ojos





































El deseo






Descubre el laberinto
En el anverso del mar.

Retoma el Instante
Como agua surcada
Por la arena del olvido
En el reverso del cielo






































La carne







La raíz de la rosa
Restituye el azul
En el borde del temblor
Es el ocaso sin aurora
Cuando el salto desborda
A la mar
Y la existencia se arroja




































La complacencia








Sospecha en el rostro borrado
Por la vida
Sospecha en el rostro borrado
Por la muerte.

Rapto el tiempo solar
Y conjugo la sed de tus labios.
Rapto el tiempo lunar
Y conjuro la red de tus manos

































La desolación






Flota el anuncio de la muerte
En mar locuaz
Dirigiendo el naufragio
Hacia aguas que arrecien
Su desolación


































La habitabilidad







El color deshabitando el espacio
Retirándose al territorio
Del inquilino
Desaparece tu nombre
En la clausura del mar
Y el destierro de tu voz.




































La angustia




Inmenso el océano
Se interna en el misterio
De los límites
En la resistencia
De los confines.

A partir de las preguntas
La mar se espesa cómplice
En el extremo del silencio
No hay naufragios transitando
Tal vez una cierta melancolía
Homicida





































El asombro



El pasaje perdura
En la dimensión del hombre
Retorna el tiempo de la memoria
Insatisfecho, inquieto
Ni el instante es indulgente
Por no alcanzar la habitabilidad
Ni la resistencia a la carencia
De la belleza
Surge del asomo
Al crimen de la pregunta

































TRES APRECIACIONES DE UN MISMO HECHO.




No hay Itacas ni Alejandrías
La historia se diluye en el viaje
Y el viaje se diluye en el paisaje
El naufragio es un habito









El naufragio como un hiato?
Como salto?
O como pirueta marítima?






Fue Ítaca la que se perdió
En su viaje a Ulises
Son los lugares quienes
Naufragan
Nosotros los hombres
Aguardamos a lo interminable



















La soledad






Esta barcaza rayando el mar
Embiste al destino
Cosiendo su biografía
Con retales y alambres
De otros mares

































La sirena









Tira mi cuerpo y estira
Los pliegues de mi imposibilidad
Extremadamente lacónica
Hinca su movimiento
En cada uno de mis confines






































La mentira










El murmullo uniformado de gentío
El color de las primeras pinturas
El abandono tenaz de los cuerpos
Grieta sobre grieta gimiendo
El golpe intermitente
Intento alcanzar la otra orilla
Y sé que no existen orillas
Me agarro a tu trozo de piel
Todavía no cuarteado
Por la calor de mis manos
Aquí desnudo y vaciado
Desfigurando la vida
Entre estos cortinajes marítimos
























La grieta









La soledad, el ámbito
Que nos sobrepasa cercenando
Nuestros horizontes corporales
No hay viento
Que nos haga regresar
A nuestra vejez.



































El desnudo


Acariciar lo convexo de la espuma
Cabalgar ebrio hacia el fondo
De la noche
Recoger los espejos olvidados
Y los reflejos de arena
En el vientre de otro cuerpo
Y desnudar tu secreto
Cuando el sol reta al horizonte
En la quietud del deseo







































El espacio


En la orilla del desencanto
Imitar las voces de la demorada
Bajamar
Las huellas se solapan con la espuma
Y en esa recóndita transparencia
De mantener fija la mirada
Desparecen entre el esfuerzo
Del recuerdo y la presencia
De otro aliento




































Lo recóndito


Quiero tu otra vuelta
El otro lado de tu cuerpo
La otra mano que paraliza
Tu otra boca que inmortaliza
Quiero reconocerte en el centro
Pasearte en mi frontera
Respirarte en el vacío
Quiero un espacio que engendre
Mi cuerpo en el tuyo
Otro mar, otra arcilla para moldearme
En tus manos
Quiero el camino consumado
En el borde de tu precipicio

































El naufragio



Extinguirme
Aleatorio
Dentro de la ola
Y tu espuma inexistente












































El vuelo


El tallo subterráneo
Busca una gaviota
Que mire su irrealidad.
Así el estallido del sol
Será leve
Casi en el centro
De la sombra de la hoja
Sin rama



































Barrenderos




Barrí el mar en un atardecer
Sin mares
La palabra no llegaba
Más allá de los reparos
De Octavio Paz.
También Valente se acercó
A la lucha de la transparencia
Con la nada
Pura realidad de líneas
Que retroceden
Y formas devoradas
Por el cadáver del tiempo.
CRÁNEO ESPEJO. (1991)
GREGORIO OJER




“la imagen se desdobla en el espejo como si engendrase de sí el espacio de otro aparecer” Mandorla. J.A. Valente



“Fausto: ¡Qué delicia, qué horrible sufrimiento! No puedo separarme de esos ojos. ¡ Y qué extraño que aquel hermoso cuello deba adornar un solo collar rojo, no más ancho que el corte de un cuchillo!” Goethe. Fausto












Espejos




El suelo se disuelve en la huella
Los pies segregan el vacío
De tu boca
Acontece dentro de la belleza
En la fuente de los nombres
Donde el movimiento es imagen
Del estar permanentemente existiendo
Provisional en la mordedura
Del viento
Y tus dientes de agua






































Espejismo




El doble muerto de otro día
Las horas olvidadas
El alumbramiento del despertar
Dentro del espejo
Y caer profiriendo una máscara
Tras otra dentro de otro
Rostro vacío
Aparecido en el desdén
De tu mano





































Tanteos



Es inútil escribir sobre tu cuerpo.
La melancolía corroe
Cada una de tus grietas

Cuando apareces matérica
Es el movimiento el que define
Tu quietud
Como el vacío tus manos
Y la incandescencia tu oscuridad

Muere el tiempo
Sobre este amanecer
De sábanas pálidas
De pliegues sorteando
Las distancias programadas
Antes de esta última despedida



























Paseo nocturno




Fui memoria
Luego reflejo
Más tarde sanción
O quizá olvido
No sé...
Siempre la lechuza
Levantará el vuelo
Al atardecer
Cuando todavía las tinieblas
No han apresado
El castigo
Ni la trasgresión

































Nutrientes




Él sabía
Que detrás del reflejo
Se encontraba la superficie

Todo un mundo de encadenamientos
Y oportunidades.

Tendí la nervadura de la luz
Dentro del límite extremo de la sombra
También la infinita miseria
De su soledad.

Y fui devorando el alimento
De su cuerpo
Y el cebo de la locura






























Adiós





El insecto que pierde
El espejo
La araña impasible
Quebranta el espacio
Hila la tela liquida
Del abandono
Y la indecisión

Todo acontece entre fuego y llanto

El tren a lo lejos dibuja la silueta
Del horizonte
La estación vindicativa recorre
El abrazo a la mortal caída
De un cuerpo de ceniza




























Hilar fino




Considera la opción de diluir
Tu rostro sobre una superficie
Porosa, casi animal
Y luego arquea el pasado
Sobre los labios plegados
De un jovencito lustral
Intenta permanecer en la blasfemia
En lo más abyecto de tu sueño
Así tu desnudo devorara
Amaneceres
Y por otra parte no habrá celebraciones
Tampoco recursos a lo insondable
De la aguja

































Alocución metafísica



Ahora qué?
Ahora el río
Deja de ser río
Y de repente Heráclito
Deja de ser Heráclito
El engendro de la orilla
En la otra orilla
Y el espejo del agua
En la corriente de otro nombre





































Cráneo espejo





Hace años
Alguien se suicidó
Dejó pinturas pétreas
Marcos de existencia
Incomprendida
Un banquete de colores
Donde nadie era caníbal
Él se deslizó sobre la tela
Y la tela parpadeó.
Dentro de la representación
No había nada
Un grano
Tal vez su abismo
Pintado de amarillo
La mano del collar de su cuerpo transparente



























Tragedia





Fue un largo encuentro
Unos cuantos despojos
La mano dentro de Alicia
Y el estanque emanando
Figuras que jugaban a ser raíces
Dentro del agua
Volviste de un vuelo a ras del sueño
En tus alas grises una sombra alargada
Y el linaje de los vencidos
Qué queda fuera de la realidad?
Quién desciende dentro de la transparencia?


































Farmacia – Mahler




Se me fue la memoria
También las metamorfosis
De este furioso boticario
Dio positivo en codeína
Y anfetaminas
Fue en las postrimerías
De los años salvajes
Dentro de esta larga transición
De duques y oligarcas de partido
































“se ha dicho, con razón, que todas las grandes obras de la literatura fundan un género o lo deshacen, esto es que son casos especiales”. W. Benjamín. Una imagen de Proust.






Algo en lugar de nada




Me comí el alma
También su alma
Por eso guardo su fotografía
Dentro de un callejón sin salida







































Espectáculo




La plaza vacía
Casi lacaniana
El arco arqueándose
Sobre tu cuello
El sol de agosto al mediodía
Haciendo su agosto
En los cuerpos de las bailarinas
El deseo suntuoso
La belleza insolente
Y una invitación fugaz
A un suspiro de dulces entrañas
Es la rebeldía a no quedarse
Con lo dado a pedir más música
Más regazos, más espectáculo,
Más espejos en este juego de vacíos
Vacuos.






























En el principio....






Para matar hace falta
Valer como muerto
Como la demencia
Con la locura
O una puta
Con su cliente
Lo demás es despellejar
Una piel que no tiene pellejo
Beber sin ser bebido
Amar sin ser poseído
Ser un fermento de desesperación
O pura superficie de heridas
Sin cadáver






























El último viaje




Tiemblo -dijo
Yo vuelo -dije
Pierdo el nombre -dijo
Yo ya estoy perdido -dije
No sé quién soy -dijo
Yo nunca he sabido quién soy-dije
No siento -dijo
Yo en estos momentos-dije-
Ya soy vacío-dijo-




































Recuerdos




Las piedras de madrugada
Ya eran reflejos del muro
Lejos la palmera combaba la celebración
Tan sólo sobreviven los que ofician
El instante
Como el mundo vacío de realidad
Y de humanes.

Era dorado el candado
De tu cadáver
Y la sonrisa
De hierro fundido
Crepúsculo de un antiguo oficio.

Abrí la puerta de dentro
Y salí afuera de tu adentro
Hijo, sólo miran los que han sabido
Vencer sin vencidos






























Morir como las olas





Sea mío el destino también
El paisaje que fui subrayando
Cuando atravesé la frontera.
Tal vez los pocos drakmas que me quedan
Los utilice para comprar
Patrias sin frontera
O tal vez pateras sin mares
Ni ejércitos que los defiendan



































Invasión



Cubre el azar
La posibilidad de entrar
En esta celebración
De abrazos mitigados
Y gestos antiguos
De otro tiempo transido


Me entrego a la transformación
De apariencias
Y tardes impasibles
Entre las sábanas desprendidas
Del mar de tu boca

Volveré a ser reflejo
De tu ceniza
Libro que habla de cerezas
Y cuerpos abrasados
Por la sabia fiesta
De la muerte y de la vida


























Hedonismo




Vuela el río
Entre el espejo
Y su reflejo
Las aguas de piedra
El fondo de agua cristalina...


Las orillas derrotan
A los cuerpos desnudos
De naufragios inmaculados


Vuela el pasar de los años
El vino viejo
Dentro de un cuerpo experimentado
De placeres frugales
De erotismo amañado
De derrotas triunfales
Y triunfos derrotados


Vuela la mano sobre el polvo
Del camino señalado
Por el placer de tu boca
Por mi sexo esclavizado


















Un hecho idiota o el cinismo de la demolición




Aparece un idiota
De esos que cuentan los huesos
Cuando ven un cadáver abierto
Y preguntan encima
Qué somos
Qué hacemos aquí
Cuál es el sentido de los asolados
De sistemas herméticos y derogados

Yo que entre derrota y derrota
Subrayo los triunfos triunfantes
Me cayo
Pero no olvido a los sacerdotes
De la victoria
A los que fundan ciudades y estados
Sobre la sangre de los desmemoriados
Con huesos, con cadáveres
Sin tiempo de preguntas


























Especulación




Espejo botella
Recorre el tiempo
De luna
En este camino
De azulejo
Fusia y verde pino
Estaré en el cuarto de baño
Debajo de la cisterna
Del amor
Jugando a sombras chinas
Entre sudor y narices
Remarcando la frontera
Del deseo

































Soria-vinuesa.89



Entré a una iglesia
Besé los pies
Del crucificado
Me empalmé
Sentí dolor
Y luego me tomé
Una cerveza
De espuma veneciana
No sé por qué
Pero pensé en el campanile de
San marcos
En las tetas de mi hermana
Y en el culo de la camarera
Fue todo muy apostólico católico
Romano
Aun estando en el nacimiento
De río de Don Antonio Machado


























Viaje sin retorno




El espacio sin tiempo
Quizá vertieron su instante
Tiziano. Tintoretto, Bellini,
Veneciano, Leiris o Picasso

Quizá cuando sólo escuché
A Luigi Nonno
Fue la tristeza quien comprendió
Los sueños que fuimos abandonando
A lo largo del Gran Canal
Putrefacto

































Homenaje a Miguel Angel





Sólo era sombra
Perdió el nombre
También la dirección
Sus sueños eran pesadillas
Sus pensamientos demoliciones
Acústicas de orgullo y retórica
Cuando volvía la cara
Se paralizaba el rostro
Delante de la belleza
Declamaba a Deleuze-guattari
A Ezra Pound
Y toda la conversación
Giraba alrededor del olvido
Del instante y el ocaso
Del hombre

































STULTIFERA NAVIS


Volví del presente inaudible
De una música de las esferas
De un torbellino prístino
De un laberinto de tiempos
Retenidos
Y espacios fundiéndose
En las noches extensas
De lo hendido.

No fuimos capaces de rimar
Tampoco de amar
Al descuido
Ni a los adormecidos pensamientos
Del desierto.

Pero sí dimos con la solución
De nuestro desconocimiento:
Cubrir lo descubierto
Volver al comienzo
Una y otra vez
Después de haber perecido


























Para él



Éramos tan jóvenes
Y tan expertos
Que la juventud
Se nos fue de las manos
Antes de conocerla
Y complacerla
Leímos a Pessoa
A Valente también fuimos capaces
De entrarle a Lezama Lima
No olvidamos al gran poeta sureño
Y norteño whiltman
Ni a las personas de un verbo carnal
Fue la complacencia
Del espacio
La finura del cortejo entre
El hombre
Y su entorno
La alevosía de cazar a las sombras
A plena luz del día
También abandonar las contemplaciones
Y las pequeñas huidas
Que fuimos subrayando
En aquella alegoría
Del último gran suicida























Lecciones



Comprendí el alcohol
Por parte de Dylan Thomas
También bajo el volcán
Me desprendí de lo imposible
He sido un descreído
Desde que encontré en un pozo
El cadáver de las religiones del libro
Comencé a leer a Sade a Blanchot
A Klossowsky y de esa unión
Sodomicé a Marx en el cadalso
De nuestra falsa ideología
Me faltó poco tiempo para subrayar
Los libros de Ginsberg, Kerouac, Gregory Corso
Hasta que a sangre fría me tope
Con lo inmensamente pequeño
Y decidí aventurarme en los Trópicos.
No hubo descanso desde entonces...
Porque mi vida siempre ha estado
subrayada en un libro



























Algo más




Hay algo de ti que no te pertenece
Que te hace no ser tú
Pero te da brillo y distinción
Hay algo que enseña ocultando
Que trenza tu nombre en el vacío
Que escapa al misterio
De un amor que adivina dudas
Y deseos innombrables
Hay algo de ti que sabe a cerezas
Entre las trenzas y tus muslos.
Es un después que se convierte
En gozo
Un antes que previene la soledad
Indolente de besar unos labios
Que no existen:
Hay algo de ti que es perfume
De otro prodigio que guarda
Su imagen detrás de mi abismo




























“como en un sueño, el perseguidor nunca lograba alcanzar al fugitivo que perseguía, y tampoco el fugitivo podía escapar claramente de su perseguidor, de modo que ese día Aquiles no logró alcanzar a Héctor, ni Héctor pudo escapar de él definidamente”. La Iliada





Recuerdo cuando perseguía huellas
E iban anticipando indefinidamente
El suelo de mis desvíos
Y el malestar de tus obstáculos



































Los espejos de arena





Hubo resonancias
Un transcurrir de tiempos
Y ascuas de horas que no llegaron
A buen puerto.

Acechaba la estación de agua
Tus ojos negros
El vaho del semen derramado
La terraza de la montaña en las sombras
De la nieve
También los ecos petrificados
Y una querencia hacia los no lugares
Hacia una topología de apariciones
Y cristales que reflejan los espejos de aquella arena
Diabólicamente indefinida




























La noche sin pasaje



El vino de la noche
La carne espejeante
De la luna
La fiebre del deseo.
Tu cuerpo

Siempre tu cuerpo
Entre mis manos de agua
Entre mi boca saciada.

Tu cuerpo quemado
Por las brasas del deseo
Y un lienzo de sonidos
Alrededor de la luz

Inmenso, bajo los párpados
Entre el velo de tu sexo





























materialidad




Recojo la realidad ligera de materia
El día sin luz.

El sol no es real
Y la transparencia madura
En la piedra y el agua.

Tendido sobre la tierra
Voy contando el tiempo
Sin pausa
Vivir en una tardanza
De identidad
Volver a la diferencia
De unos dedos desgranando
La materia del equívoco































El vacío





Una mesa dentro del lugar
Los pies cruzados esperando
La visita del deseo
Luego vino la economía
Dentro de un juego de excesos
Acercaste los labios al precipicio
Todo era espuma
Todo marcaba la frontera
De un gran vacío
Donde años antes
Hubo una sombrilla




































“lugar donde no tiene lugar nada, salvo el lugar”. Mallarmé




Verbena popular en un pueblo de la castilla
fronteriza





Hubo una salida:
Seguir viviendo

































Inmediatez




La insalubridad de la estancia
Era el anuncio de lo que se nos
Venía encima. Dejó de llover
Nuestros ojos fijos a un ventanuco
Admirable de un gótico bizantino.
Vino el silencio luego un delicado
Estar sin detenciones
Belleza de crepúsculos
El resplandor de un saber terminar
Los tiempos que no son nuestros





































Ahogado



Achicamos el agua
Que nos ahogaba de cuello
Para adentro
Fuera las nubes recogían la lluvia
Que la arena iba arremolinando
En el sueño de las dunas
Todo fue arrojo también se acomodó
La niebla dentro de nuestro campamento.
Más allá los espejismos
Ensombrecían el resquebrajo
De tus uñas dentro de mi carne
Y aprendí a gritar en las noches
De las grietas sin oasis
En las raíces de palmeras de piedra
Dentro de las rocas
De un agua cristalina
Que no reflejaba nuestros cuerpos desnudos
Cosidos a cada grano de cristal ahogado




























Instalaciones



Salí y me encontré
Luego ya no supe más de mí
Sólo un recuerdo que persigo
Un perfil que no mejoro
Con el tiempo
Un estar en penumbra
En medio de una luz insolente
Un sueño dentro de una burbuja
De jabón de madre cristalina
Y un diáfano succionar
Dentro de mi nombre
Que no consigo desinstalar.
Y fue así como inventé
Este diván de museos vacíos





























Fue así y no hubo otro caso
Tampoco hubo testigos


Volver con la grieta
En la frente
Que refleja la nada
Y no ser ni tu nombre

Volver con la piel
En la mano
Dentro de tu boca
Para ser ignorado
Y horadar
Tu cuerpo con ojos
De nieve

Volver
Con los dedos de nube
Con la piel de tormenta
Con mirada inventada
Fuera de esta holgura
De matarme siempre
Entre tus muslos

Volver y no ser fuego
En tu boca de fiebre
























Después de consumir un cráneo
Dentro de otro cráneo





Baño mi otro cuerpo
Dentro del agua vacía
De tu bañera de carne
Desintegrada en la boca
De un techo azul celeste.

Muevo los escombros
De tu cuerpo
Y tu sexo lo sello
Con saliva de cera
Con velo de vientre
En la gran desaparición
Sin duelo ni maquillaje































Ella





Devastación
La belleza en la plaza san marcos
Un capuchino
Un cuarteto rasgando las piedras
De agua a la altura de su boca
Qué delectación!
Escancio el café en su boca
Y me sumerjo dentro
De su cuerpo sin piel.

Sé que siente lo que nunca ha sentido
También hay culpabilidad
Pero por eso emerge la belleza
En todo su esplendor dentro
De una pequeña botella que recoge
El gran canal sin reflejos en el agua



























Traducciones de otras épocas



Es insolente dibujar la capilla sixtina
Sin los pies en la tierra
Como enmarcar un trozo
De pared y dibujar fuera de él
El retrato de la pared
Su grieta que atraviesa
Los cuerpos que contemplan la reflexión
Del artista.

Fue un instante de fundaciones
En la memoria
De bibliotecas inmensas
Y sedimentos de enunciados científicos
Poéticos pictóricos modelos de interrogatorios
Sin nadie que persiga las voces
Cada vez más gráciles, más huesudas
En un encuentro de verosimilitudes circunstanciales.



























Sin ojos que retiren la iluminación




Antes de encontrar su cuerpo
Tendido sobre la alfombra
Me fije en el resplandor
De una figura sentada
En el vértigo de una columna
Sin pies
Sin brazos
Con mitad de la nariz
Y su miembro cercenado
En un corte perfecto.

La observé
Su desnudo resaltaba
Sobre la alfombra
Y su vello se encadenaba
Casi al mármol por imitación
De su deseo frío y transparente
En su opacidad



























La mercancía es algo más




Es tan sencillo
Desear sin volver
Como despedazar la
Muerte dentro de la puerta
Del provecho
Es responsable
Del gran fraude que administra
Lentamente la frontera
Como enternecedor la cartografía
Que realizó de su vientre
Aquella noche de lunas dormidas
Asintiendo el depósito de llagas
Y vocaciones de ultramar

“La negra pastilla del pasillo
Resultó ser una impostora
Que fue capaz de reflejar toda
La escatología que esta ciudad
derramó sobre
El silencio del mostrador”

En verdad te pudo la melancolía
Entre el ácido lisérgico y otro principio
Activo que emanaba de tus cuadros
Recién pintados y reventados


Tus pupilas remarcaban la oquedad del arco
Y subrayaban la raíz arrasada
Del desbordamiento de perfiles
Esquinas y varias traiciones sin afición
Al pacto














Me penetraste





Extraño comienzo
Para un viento desavenido













































El vacío realiza la presencia





El mar dentro de mis pies
Navegar en el cadalso
De las cenizas
De cualquier rey
Vendrá luego el resplandor
De los que nombran la vida
Y borran los episodios de la crueldad
Sin olvidar que el rumbo es diverso
Pero no esencialista.





























“siendo Venecia, ella misma, pintura, manantial de pintura, y no, como se creyó en el XIX, un mero espectáculo para pintores....” Ramón Gaya. Diario de un pintor






No quería ir pero no regresé





Tu brazo pintando la realidad
Tal vez una desavenencia
Por un desprecio
O un malentendido
Pasear por Venecia
En la soledad
De una ciudad fantasma
Liquida.
Un café
Una insinuación
Situé la provocación
A la altura de su barbilla
No fui capaz de palparme
Y fue cuando ese enano
Me reto a un pulso eterno
Entre plumas y sangre revelada
























El trayecto fue largo


Cuando abriste las manos
Para desatar el nudo
Del viento en mis ojos
Interrogué a la última conspiración
Del otoño
Fue en ese mundo entre dos horizontes
De sangre esquina con el tiempo detenido
Y el centelleo de unas sílabas tras el telón
El motivo de la piedra ingrávida
Dentro de la luz crepuscular
De hojas rojizas
De cobre en las ventanas dibujando
La silueta de un exterior sorprendido.

Fue el color ignorado y los brazos
Pintados por el aroma de una madera
Envejecida dentro de aquella habitación
En un rincón de Cáceres
En una lluvia diminuta
En tu cerebro de espuma y una poética
De carne y hueso.
























El jardín del destierro





El espejo desatado
La lengua flamígera tu espalda
Detrás del reflejo

También los aguijones
Secundaron la pesadilla

Y tus senos abiertos
A la intemperie del precipicio
Propiciaron la fiebre de la noche


Mi corazón carnal
Latía en tu sexo insomne
Sin memoria pero despierto
A una tierra de vidrio
A unos ojos frutales de hojas
Inconmensurables.

Y la luna meciendo la cama de aullidos
Y adivinanzas.























Parkinson



La nada es el reverso de mi padre
Cuando despierta de su reconciliación
Con la vida y su don.

Se aleja cada vez que mueve la cabeza
Pero es certero en su mirada
Como una diana sin flecha
Como una respuesta sin pregunta.

En su deambular recorre los confines
De mi boca de hielo
Y entre júbilo y combates
Regresa a su cama de nada
Donde nadie duerme los sueños
De los que no quisieron tener nombre




























Respuesta intangible



Te escribí, no importa
Suelo hacerlo cuando no sé
Que decir
Cuando la vida pasa en desorden
Y la sombra de las horas
Recurre al vértigo...
A un infinito malestar
Que añora la pesadumbre
De escribir el mundo
Los confines y el peso
Del desierto evanescente








































Almohadillas cinematográficas



Los cerebros que emanan
De la niebla
Son golondrinas que atraviesan
Los muros de las estrellas
Por eso no miran vuelan a ras
De los ojos que nosotros inventamos
Y dentro de la tierra recorren las raíces
Que construyen montañas de papeles
Vueltas hacia el vacío bordado de los verbos
































Espacio no lugar





Y es así coser dentro de la herida
Pensar en la respiración
De la impaciencia
Y golpear la puerta
Detrás de otra puerta
Dentro de la misma puerta



































Alas de agua





La luz que ansías
Llama de día
Sombra de noche.
Ciega camina
Al fuego de las velas
No hay sacristías
Ni espadas
Sólo inocentes inmóviles
Y sangre derramada.

La luz que ansías
No tiene cuerpo
Tampoco alma
Es una voz de carne
Una fuerza suspendida
En la desnudez detenida
En tus labios de cristal.

La luz que ansías
Golpea la llama
La madera dorada
Los tiempos aprendidos
Y el rumor del instante

“Esta es la herida ardiente
Este es el rostro inventado
Esta la boca cosida a las horas
Ganadas a un día que delata
A una noche que señala
A un mundo que reanuda
La marcha
Cuando nosotros regresamos
Al fuego de un prófugo mar”


La luz que ansías suscita
A la nada
A las alas de agua
En la sacudida de la desaparición

CRÁNEO TEMPUS. (1998)
GREGORIO OJER

“ La humanidad no ha adorado más que a los que la hicieron perecer”

E. Cioran.



“Pues la angustia ante el huracán es conmovedora”. Los inventores. R. Char.


















Venía por el lado izquierdo y no supe cambiar al derecho





Hay que levantarse
Recoger lo que ya tuvimos
Y dirigir el paso
Hacia lo improbable

Hay que levantarse
Detrás del que yace para levantarlo
Mientras conteste al crecimiento
Y no mengue el espacio de su aturdimiento


Hay que levantarse
Y dejar de lado
La destrucción...: aunque bien mirado
Un derrumbe de vez en cuando
Es necesario reiterarlo

Hay que levantarse contra nadie
Sólo sobre un cuerpo de carne y hueso
De ojos que dicen
Y bocas sin tiempo






















Alien



Di:
Tiempo
Cuerpo
Plenitud sin trascendencia
Húmeda inmanencia
O amanecer sumergido
En un desnudo de inocencia
Abierto a la noche animal
Di:

Sin borrón
Nunca dejes que el día
Pronostique la sombra
De tu almohada o consuma
Tu impaciencia a la amistad
De la luz
Di:
Oscuridad
Luz artificial
Olvido tenue
Huída saludable
En el blanco de tu cráneo























Pronósticos lacerados





Ocurre:
Dedos de cristal
En la boca del vacío
Cuando la manta comienza
En el frío del temblor
O solamente es descuido
De un cadáver aterido
Por la abertura del amor

Dijiste que nunca ibas a existir
En la insistencia del muro
Que la voracidad terminaba en el reconocimiento
De la entrega

También recuerdo la calculada
Memoria de tu eco
En mi vaso vacío



El tambor resonó en el desagüe
De tu pudor

























El pozo sin pájaros





Y sin embargo fue el empozamiento
Del agua el que auguró
Un malestar generalizado
Cuerpo oscuro irreconciliable
Barrido por el grito de la piedra
O el pronóstico de la imagen
Dentro de la pantalla

Respondí a la penetración de la luz
En la pregunta sin albur
Se entrecruzaron los recordatorios
Y el anclaje de tiempos y tiempos sin tiempo
Y una vaguedad que galopa sobre los lomos
De la luz invertida al otro lado de nuestra
Duración




























Y fue despacio





Fue repentino el desconocimiento
De la música detrás de las piedras
Talladas
Los arcos que ralentizan el vacío
El apenas conmovido del encuentro
Y el galope del preciso pronunciamiento
Que quedó en una sobremesa
De botellas vacías y platos como ojos

Y sin embargo fuimos capaces
De descifrar el girar de cuerpos
El aletear de gotas ocasionales

Qué palidez de ciudad
Dentro de este aire inmóvil sin corazón

Dentro de esta metálica placa
De tu párpado enamorado



























El refugio
Isaba



Volvimos del signo
Precipitado
De la nieve abatida
En un encuentro sin cuerpo
Entonces
La tormenta se pronunció lenta
Por encima de la techumbre
De un cielo tenaz
Y tú gemiste dentro
De mi espacio que tu estableciste
Fuera de tu lugar
Me apoyé en los algodones
De tu boca cuando la incertidumbre
Comenzó a tener presencia
En las ruedas de mi Renault 5




























Espejos del tiempo





Fue precipitarse en la fiesta
De lleno
El gato maullando
Descalzo
Retrasando el tiempo
De ordenes
Y muertes expropiadas
A un mostrador de carne y hueso

Fue el tiempo de la belleza
Maravillosamente extraviada
Que emprendía el vuelo
Siempre que el lienzo
Temblaba

Y así nos esforzamos en la agitación
De una realidad alimentada
Por el brillo de los escaparates

























Invención




La herencia del tiempo es haber dejado de tener hambre








































Noctívago intempestivo




La máscara desbrozada
Gritaba al rostro
Del viento
Vino el sueño entonces
Y nada perteneció al hombre
Porque la sombra
Y todos los rumores de su existencia
Se diluyeron en una posibilidad remota
De tanteos y hostigaciones



































Desarraigo



Quién puede dividir el adentro
En el afuera
Quién restituye la memoria
En el olvido
Quién sufre sin ser contemplado
Por el tiempo de la quimera
Y la prisión de un cerebro sin alcance
Quién en las contradicciones
Acostumbra a cercar a lo incierto
En lo verosímil


¿La agradable compañía del azar?






























El trazo


En los tiempos en que nada era igual
Vino el que guardaba raíces
Succionaba el tiempo que no luchaba
Por nada
Ante el anónimo público sin manos

El aire ya era desarraigo

La sangre un dolor elaborado con elixir

De pieles



Y la huella entre Mallarme


Y el imperio de bálsamos




























Lo desconocido





Parecía trazar el surco de la ola
Dentro de la luna cuando la espuma
Dispuso su vientre sobre el nombre
Del dolor
Agitó un viento fúnebre
En el despliegue de inventos
Y arenas destiladas de nieve
La sangre liberaba el aprendizaje
De años en voz baja
Y la libertad
La extranjera libertad fue perdiendo deterioro
Como balbuceos e impostores
































El refugio



El espacio sorprende
Cuando es relativo
Y es celoso del tiempo

Integra sorprendido

Al hombre
Que es ese algo más
Que nadie ha sabido
Temporizar





































Una retirada a tiempo



Una mirada descubierta
Una febril hora
Sin blanquear
El espacio de la herida
Luciendo ostentoso
El hielo inexorable del interfecto

Cuando zozobra la repetición
La rutina soporta la belleza del encuentro





































Dádiva



Sobre el precipicio
Te di un abrazo abismal
Por eso tu mirada infinita
Señala pacientemente
El frío de la llama









































La espina no es espina



Los recuerdos de revelarte


Y construirte en el vacío de una espina

Rosal de viento

Lacayo de la libación

Y de un torneo de claridades




































Sobras de porcelana




Creo que era cansancio
Después de un despertar escindido

O tal vez una sobreactuación
Del típico macho que no conoce la noche
Ni los helados calientes






































Ansiedad



Es una escritura de encuentros
También de casualidades
No son incompatibles
Dominar los preparativos es determinante
Para saber cojear en el trance
O despistarte en la lucha
De una confusión feliz








































Aprendiz



Relax
Derrumbamiento
El desgarro de siempre
Y el agrado de volver a escuchar
Tu voz con adelanto
De tu nacimiento
Ligero
Insurrecto
Después de la espera en aquel
Urinario o paraíso artificial
No perdido de un rincón
Elevado en los ojos de la lujuria

































La edad del hombre








I




Centellea el vagabundo
Dentro del verdugo
El cuello afilado que corta
La cuchilla de otra guillotina
La sangre que arroja al cuerpo
Fuera del fluido
Un río dentro de tus ojos
Y una inmensidad en la superficie
De la crueldad

Y el hombre


























II



La delgadez de la línea
Del horizonte
Fuera del surco de los huesos

La rama rema al viento
Y el perfil de su vientre
Señala el vacío del tiempo







































III



Y desembocó en el reverso
De la realidad

Y el vuelo del huracán

Hizo a la mariposa

En su aleteo de arcos sumergidos




































IV



Casi descendió a la raíz de la llama

Entre pétalos y raíces venideras

La garganta seca dibujó con sangre


El tránsito






































V





Y cedió el hombre
Al propio hombre

Y brevemente la muerte representó
El tiempo de la vida

En las cámaras urdidas


De lo terrible y el sentido

































VI



Huiría
Nada más

Lejos de los nombres

Lejos también de las metáforas
Que no atienden

A la última palabra





































VII





El sueño de un descanso
El vaciar del viento

En el encuentro con la noche


La naturaleza consuela al
Último vestigio de derrumbes y soplos
Y el centro mudo abandona

La marcha de la materia




































VIII





De las piedras brotaron

Manantiales de fuego

Luego el caos incorporó al amanecer
Una mirada ausente








































IX







Rosa rosal
Libación
Tal vez una revolución
En la espina
De la historia
Te amé en Luxemburgo
Aquel otoño metálico
De huesos y cruces
Dentro del tallo de la gran Europa
































X






Deshacía el agua el río
Dentro de la orilla sumergida

El frío calcinaba la memoria
Del reflejo

Un espejo de rituales y encuentros

Provocaba a la luminosidad de la noche

Más allá de aquel descenso

Se encontraba el hombre

Y sus edades sombrías





























A tu mujer






Las líneas del hedonismo
En la copa de tu boca
El plato que se come
La lengua, los ojos sin mirada
Trasparencia de ocurrencias culinarias
El sopor del buen vino
Y la plática de la dialéctica
Por encima de la botella vacía
Tus senos desbordados
Tu pezón emergiendo entre el primer
Y el segundo plato
Mi lengua salivando tu cuchara
Tus ojos dos redondos de mi cuadro desvarío
Fui por encima de la mesa
Un nómada
Dije sí
Tú sonreíste
Pero supe que mirabas al misterio
Del nombre sin hombre
Del hombre venido de la mujer sin belleza
De aquella borrachera de un bar de Monzón
Donde te propuse mis miedos y mi amor






















Guardar lo que no se sabe





Érase una vez el metal
Del tallo sin pétalo
La raíz desnuda sin tierra
Que surca los vacíos sin luz
Erase el cristal en los labios
Húmedos de himnos carnales
De triunfos infectos persistentes
De un habitual amor público
Sin condecoraciones ni corrimientos
De tules militares
Erase una vez el acoso del personaje
En mostrar al rostro reparado
Esa mirada uterina sin mundo
Sin sombra en la voz
Sin distancia en los ojos
Sin espacios urgentes
En la compraventa de obviedades
Y falaces iluminaciones
Erase una vez el pequeño negocio
De amores prohibidos
De amores no nacidos
De fuego matérico en las entrañas
De la paciencia


















El necio se abstiene






El tiempo no destruye
Muerde y no deja marca
Agrieta y no deja herida

El tiempo crece dentro
Del abatimiento de no saber
Perforar el espejo
Y sumergir el rostro
Dentro del mismo rostro


Pegar el dedo en el brillo
Y volver una y otra vez

Al descanso de lo invisible
En lo visible del tiempo




























Otrora la materia






La existencia
La experiencia
El cuerpo una copa de vino añejo
El placer de observar un cuerpo desnudo
Detenido en un hielo

Latitud en un pezón de derrumbes

En unos muslos socavados



El corrimiento del sentido persistente

El aleteo de tu piel



Gira gira gira
materia




Aterida fulgurante única
En tus incorporaciones


Y pasa este amanecer


Extremo de luz y de vértigo











La ocultación de la transparencia





El cuenco del muro
Ceniza
Y tu rostro


La voz del río

El agua muda



Desciendo en la llama



Anegada de mares


Desnuda




























El pliegue del tiempo


Los orígenes perforan el costado
De la orilla
La forma que concaviza el deshacer
De las palabras
Las formas decididas de otro hueco
Falso pero secreto




Fluía la quietud...





































Nada es como después







Garganta del tránsito
Branquias de hormigón

Sobre el tejado de tus vértebras


Tiempo de vuelos



Olvidos de navegantes de tierra firme


Sucede sigiloso delante del mar bilingüe

Un orden húmedo y desconocido





























Nadie era su nombre





El rostro que oculta
Las palabras
Detrás el agua y las manos
De la desidia

Los armarios vacíos
De soles apolillados

Dentro las estrellas
La disposición del tiempo y la sección del movimiento

Corrí al lado de amapolas
Y recordatorios de niños solemnes

La mujer y el canto tumultuoso
Estallaron en pequeñas sombras
Sobre el ataúd


Blanco de nieve

Y tristeza




















Inminente naufragio





Áspero deambular sin dedos
En los pies dentro del anunciado
Silencio

La bóveda extrañas manos
Y laberintos de lenguas de agua

El canto del mar en las huellas
De las caracolas
La hechura de la espuma
En la boca de lo posible

Y el robledal que lejos de su inquietud

Posó sus ramas en nuestros hombros.



























Mandíbulas


El impulso de aterrizar sobre un papel
Y deletrear el espacio
Que no extendió sus alas
Sobre otra conducción de silencio
Y alientos

El horizonte de lluvia y tiempos yuxtapuestos


Vestir de fanfarria el hedor de la tradición

Y retener las migajas del artesano
De la marca y el juego



































Malos tiempos......






Otros sueños de la misma historia
Los mejores de otras generaciones
Dentro de las bombas
De las palabras sin pensamiento

El idioma de lo prodigioso
En el botín del uniforme

Y una geografía de defensa detrás
De la norma disidente de lo apacible

Siguió la trayectoria –dijeron-
En la traducción de los sueños
Entregado al triangulo capilar
De los paisajes dirigidos

























capitalismo



No hay palabras
Sólo hipotecas criptográficas
Inquietantes seguros de muerte
Que de mano en mano pronuncian guerras
Y consuman el vacío de la transparencia








































Bordes




Vaciar el mar en una caracola
Como trazo la línea
En un tiempo transido
En un mundo todavía por engendrar


Oímos el rumor
Del continente en las bocas
Que definen el hambre
En las manos que contienen la sed
De venganza
En la dura memoria próxima
Al olvido


Oímos el estertor
De la frontera en sus ojos muertos
Al borde de la aparición de un nunca jamás
Dentro del viento frío del norte































Fuego




Es la apariencia de no ser visto
De no querer brotar dentro
Del sueño en la brisa
De un cuerpo vendido.
Es el mirar sin levantar
La piel de la realidad
Y aguardar la resina
De la figura ingrávida
Que llega proferida
De una palabra inexistente.
Es decir con precisión
Lo que no eres capaz de ver
Y sentir el horizonte dentro
De la velocidad de unas alas
Que voltean lo dispuesto
Sobre un montón de huesos


























Por Fin





Enteramente del frío atraviesa
El fantasma del hombre
Destruido por el tiempo
Su cráneo abraza el musgo
Del cielo devoto
Rompe el tic tac sobre las olas
Metálicas del pensamiento
Y en el desgarro del que cruza
Embarca hacia el inmenso mar


























Apócrifo




Mantener el gesto era una proeza
Después de atravesar aquella playa
Solitaria de tatuajes y chicos imberbes

Venía del frío
De escuchar la helada de lo memorable
La disposición de la arena
En una postura fría
Y el alquitrán del inquisidor moralista
Restaurando el vello del que frotaba estrellas


Después se registró en la espuma
Del desahucio de un mar que disparaba
Los viejos cañones de lo terrible

Y la verdad era el rezo
De un poeta eunuco
CRÁNEO FILOSÓFICO. (1993)


GREGORIO OJER BUENO

“cierro los ojos y arden los límites” Antonio Gamoneda



“nada sé, y soy estéril; pero puedo servirte de partera, y por eso hago encantamientos para que des a luz tu idea” Platón. Teeteto




“estamos muertos otra vez”. Piratas





















Lección de filosofía




Puede callar
La palabra
Dormir el pensamiento
Fingiendo
Estar despierto
Igual que el sonido
Conmovido
Por el aliciente
De la sombra
Proporciona tiempos
Y trampas
A los consejos
La naturaleza
De la invención
El principio desprovisto
De tierra firme
Arranca
A la noche
Ficciones
Y senderos.

Quién fue primero:
La pregunta
O el desvarío
El admirado
O el cautivo?

El tiempo trampero
De sentencias
O el entendimiento?

El pronostico
De la investigación
Es llevar la vida
A sus derroteros
Fugitivos










No es la cultura




El agua de los puentes
Los cuerpos
Realizados
Las fosas
De los hundidos
Divagando dentro
De las aletas
De la hermosura
El mundo
De los avisos
Y los sensatos
Del oro
Detrás de las velas
Del último naufragio
Estamos realizando la espalda
De una época
Que regresa
Y es extraño
Beber de las manos
Amputadas de estos cuerpos
Parcos

























De Heráclito a Juan



Cuando el río
Se bebe
Con ella la arena
Pierde los campos
Y el hombre
Su vida acontece.
De repente cuando la soledad
Cubre de espanto
Las entrañas
Así descubro
El espacio de mis dedos
Y los interludios de tus muslos
Calientes
Como un canto que duele
En la garganta
Del que repite
La palabra
Del barco hundido
Entre tus sábanas
























Filosofía matriarcal



Sí, el blanco de la madre
Sobre el argumento
Del baño del sábado
La espuma del universo
Y las pompas de jabón
En la explosión primera
De mi materia pequeña
El frescor de la música
Y el interrogante de un corazón
Armado de interrogantes
El humor de otro cuerpo
Y esas buenas tardes dentro de tu regazo

































Filosofia patriarcal


Fue el pulso artesanal
La ráfaga de cabellos y besos
Sobre la alfombra de la memoria
El ascua de la primera llama
Se aferró al devaneo de la aventura
Así el fulgor del hastío
La nada asomándose
Dentro de mi cráneo

Te esperé vivo con la piel de mariposa
En diminutas dilataciones y equívocos


































Heme aquí




La pluma en el agua
Enjambrando la espuma
De otro confín
La exangüe zozobra
Subraya el contorno
De la nieve perfumada
Otro latido amortigua la caída
Irreversible de mi dedo
Sobre tu doble destello mudo
También el gozne ara el espacio
De la última mariposa que trazó
El viento sobre la aguja de tu roce































Filia




Oh! filosofia limitada de estaciones
Y rostros escuálidos
Pueril ceño del aullido
Deseé prestarte los ojos del hechizo
Y no supiste sostener el marco
Del delirio





































Senderos


Anduvimos entre la hojarasca
Sin los ojos que descubrimos
Separados de los rudos caminos
Y de los huecos extraviados
Descendimos entre raíces aéreas
Cuando la tempestad aplastó con su rostro
El surco de tierra pisada
Las hayas combadas entre los huesos
Caídos de los robles
Los hongos hervidos arrancados
De la garganta de los sueños..

La magia viajó esa noche entre las plumas
Blancas de tu mechón
Vellocino incandescente
Y muros dibujados a ras del suelo
Sobre los pies de otros que pisaron
Las mismas huellas del bosque improvisado




























Crepusculares




Gritaste en la emergencia
Dentro del volcán
Donde nada vuelve a ser
Ni nadie recibe el eco de la madreselva
Tropezaste en el hueso
Del mudo esqueleto del advenimiento
Luego despertamos de un largo letargo
Sepultados entre las arenas pintadas
En el embudo incinerado
Sin punzamientos
Sortilegios ni desenfrenos conscientes
De caminar hacia la invisibilidad


































El tiempo de la mano



Aullaba tu cuerpo
Celeste de pan y dados
El truco de la sombra
Abrasada y el temblor de la noche
Transparente de tristezas y pérdidas
Los párpados estallando lejos
Dentro de la bóveda de tus caricias
Yacéis fingidos dioses del ahora
Y de lo repentino
































Masacre



Las astillas de la noche
Y el hijo acariciando la hoja
Desprendida del otoño
Vuelvo de la contienda
Con una mueca amortiguada
Por la distancia de tus manos
Me rindo en la espina de la astucia
En ese borrón de un tiempo excluido
De tu boca abrupta







































Dignidad



Me bebí los libros de la noche
Incluyendo los sinsabores
De ciertos neologismos
Y adivinaciones esporádicas cerca
De los nombres.


Vinculo tras vinculo
En un regreso de derrumbes
Padre, pensé en el infierno
Y deshice tu sombra sobre
Aquel abrazo recomendado

































Suicidio



El tiempo de la espera
Desde la azotea
Deslumbra la luna
Y la mandolina de Braque
Rasga la noche de la muerte
Transcurre todo cuando el rostro
De Deleuze busca la superficie
De su devenir
Más allá la máscara del rebelde
Se adueña del silencio de la última meseta
Resbala la tierra doblada sobre
El espinazo del espejo
Y me viene el recuerdo
De la cáscara apolillada de la filosofía





























Notas





Del trance
En el otro hemisferio
Donde el lenguaje perece
A las brasas del espacio
Amé la conjunción de palmeras
Y espuma coloreada
Por una resistencia
Inaudita a la extinción
Fue en el mes del girasol
Dentro de nubes negras
Y filtraciones inmarcesibles
De mi otro ardor































Aquel viaje....



El ancla del crepúsculo
Y las notas
De un verde lluvia
Van conduciendo al tiempo
Hacia una Lisboa
Desnuda.

Azul del tajo sobre la alfombra del mar.

Huye del volante
Infiltrado de la soledad
De las formas
Que fundían nuestros nombres.

Van diciendo
Que Pessoa murió dentro
De la exposición
De su muerte
Dicen que Poesía
Atrapó para siempre
Su viaje hacia los nombres.

Junto al camastro averiado
De aquella pensión
De putas y soles demacrados
Mordisqueé la sepultura
De Filosofía



















Atenas




El zigzag
De la acrópolis
Y el viejo cielo
De Atenas
Miraba a las piedras prófugas
Brotaban de tus mejillas
Los últimos episodios
De Píndaro.
Profano caminé
Entre Atenea
Y una historia desteñida
De tu blusa
Entonces del Liceo
Un limonero floreció
A sones de punzamientos
Y oscuros rostros
Y descendió el agua
Entre relámpagos y magnolias.
Sobre la rozadura angosta
El trino de mi pecho
Y el calor extenuado
Del silencio
Limpiaban la espesura
De la zarza en llama
También el velamen del espejo
De esta última queja
Escarpada en la sombría
Noche exangüe
















Polvo de vidrio


La imagen sobrehumana
Nombra la ceniza del reflejo
Labio del horror
De la propia identidad que crece
Dentro del espejo
Pero son las diminutas partículas
De polvo las que levantan
La vida sin aliento.

Un río se sumerge
En el hallazgo de un gesto
Reacio a morir
El crepitar del fuego en el marco
De la actuación

































Duplicación



La libélula en el circo de los aleteos
Las grullas sobrevienen al espectáculo
Del cielo en la ilusión de suspender
La tierra de la mordedura.
Sabía que la suspensión del juicio
Paralizaba el destierro de la palabra
En un cielo falto de deseo.
Fue entre entumecimientos y la duplicación
De nombres clausurados.
La historia volvió a la falta de aire
A un estado que aumentaba el sonambulismo
O los posibles mundos sustituidos
Por el espectro
































Sutura



Sabíamos que el perfil de la esperanza
Nunca iba a aullar
En nuestros cerebros.
Sin conocernos
Ya estábamos todos muertos





































Marx contra marx



Detrás del ascensor
El rostro rayaba
El limo de aceite y náusea
Del primer piso
Luego más tarde
El croar del segundo
Y la pena arrojada al tercero
El nombre el bla bla bla
Y el mismo terror
En la misma huella
Sin final feliz
Sólo la última parada
A la espera de un infinito vertical



































Escatología



Eras
Casi nada
Dentro del cometa
Que salió del regurgitar
Inédito de otro fantasma







































El otro lado del vidrio


Al ponerse el mundo detrás
Rasgué la cremallera de los párpados
Bajamos las escaleras sobre la línea
De un añadido al horizonte de unas pieles
Inofensivas
Y seguí convencido que tal vez no debía de haber
Sacado aquel vino dulce
Y los senos de cristal opaco o aquel daguerrotipo
De otras intenciones cautelares

La realidad se oculta a cualquier manuscrito
Que no escriba con plumas de arena
Ezra enterrado sobre la lápida del pensamiento
Imposible




Venecia 1994



























Bálsamo



Quizá el pez rasgue la cortina
De agua que hay entre la asfixia
Y el lugar que dejé en el arrastre
De mi interrupción





































In situ


Es el paso detrás de la barra
Una mirada amiga
Pero con distancia
Tal vez el reflejo en el güisqui
Sea imprescindible
Pero es el ser humano el que observa
La tirada de dados
Y nunca nunca están trucados:

Póquer al as

Vendrá y no será capaz de volver.

Qué hora es?
2006

y rumiaba debajo del tapete
y no era hombre ni mujer
un número
sólo un número buscando el infinito
de mi mentira de hombre o bestia






A ti




















Su república




El olvido es la idea
Y el recuerdo la trastienda
De la vida
Rasga las cenizas de la doctrina
Sombría.
Siendo estricta trata de aparentar
La cortesía o más bien
El prudente desconocimiento del suicida
Inmerecida es la reyerta
De la razón legitima
Con la legitima sensación detenida
Como es cierta la melancolía fugitiva
De una memoria inquieta
Y mantenida
































Tentempié marxista



Vuelvo del límite que trabajan
Mis huesos mis músculos
En una vida cortada
Relación del grito
Dentro del progresivo manantial
Materialista de una historia
Que alimenta de catástrofes
La suma y la resta
Tal vez la extrañeza
Devenga utilidad
Como la muerte señalando
El dedo de la axfisia






























Descartes Versus Hedonismo



Tu boca en mi dedo
Mi dedo en tu cuello
La espiral de tus muslos
En la recta de tu recto
Tu cuello en mis ojos
Mis ojos en tu nuca
El truco de la desaparición
En un sistema concluido
Tu nuca en mi mano
Mi mano en tu pierna
El aguijón violento
Libando tus líquidos
Tu pierna entre la tierra
Y el cielo de mi certeza
El flujo del precipicio
Inacabado de mis dedos





























Carta a Epicuro





Faltaba la fascinación
En el fondo del gramófono
La balaustrada ejerciendo de deshecho
En un espacio no delimitado
Un amanecer hurgaba dentro de la sangre
Fuera los perros aullaban
Como una huella erosionada
Hacía un frío semihundido
Sordo
Y las olas ardientes de tu cera
Acompañaban incorpóreas
A ese pensamiento de orillas.






























Lecciones




El color extinguido
En lo abyecto
De la zanja sepulcral
Habló









































Insustituible


El tránsito del tiempo en la orilla
Del Tormes buscando entre un bosque
De eucaliptos el lamento clandestino
De un viaje a golpe de retrasos
Y éxtasis tímidos
Las marcas creando un círculo prematuro
Ahora que ya todo estaba dado
Me alegró verte desnudo entre zarzas
Y un frío extraviado en un mes de Abril
Casi muerto dentro de una primavera
En estallido
Pude darme cuenta de que ese instante
Sería irrepetible y que el estremecimiento
Quedaría como una huella dentro
De mis ganas de vivir





























Siena



Fue el viento en el rostro
El que prefiguró la falta,
La ausencia del cuerpo.
En la urna la reliquia
Competía con el contorno
De la obstinada muerte
El sudor frío
La noche dormida
Y un eco irrepetible
Escondiendo el horror
De una respuesta en espera


































Viena




Visitamos al padre de Wittgenstein
Fue cuando casi había muerto Thomas.
Klimt llamaba payaso a Nietzsche
Al colorear su verborrea irreprochable
Una playa nudista es lo que falta
Dijo un viejo vienes en un italiano
Macarrónico
El problema: una existencia demacrada
Por ese cristianismo rancio
Cuando se identifica con un imperio
Derrotado como el de mi procedencia






























Capri



El perfil de una hoja seca
En un cuerpo desarenado
Casi unido a las piedras
Del acantilado
El ojo de una sirena
Al compás de la música
Del oleaje
Tu desnudo como contrapeso
Al estallido de puntos
No franqueados por el sinsentido
Duele el significado
De un mundo mutilado.
































Pleonasmo aéreo



Fue en vistas
Desde la sierra de Francia
La infancia se prolongó demasiado
O quizá el boomerang de la madurez
No respondía a sus demandas.
El viento peinaba la existencia
Del precipicio
Yo dispuse las alas abiertas
A una cualidad inexplicable
De saber qué hacer cuando no hay
Que hacer nada
Preparé al cielo para mi recepción
Y prescindí de mi gravedad
Y del pleonasmo de ser
Una pequeña historia
De la aviación sin administración































Psicopedagogía



No creo
Sólo papilla de cuerpos
Materia y placer
U
Orgasmos administrados
Dentro de las galletas
De la tercera infancia
Que es una vejez prolongada
Entre pinos y cenizas de abejas





































Filosofía práctica



Llegaremos a un acuerdo
Draconiano
En un espacio dirigido
Por monedas falsas
Y cristales empañados.
Luz de encuentros esporádicos
Como tus maneras espontáneas
De subrayar aquello que es distinto
Cuando se atrapa su sentido

Pagué por la tranquilidad
De un diálogo sin altavoz,
Íntimo como aquel amanecer
En Isla en un silencio distinto
Mientras tú recogías las ropas
De aquella enredadera nocturna





























Respuestas



Cierro los límites
Y arden mis ojos
Dentro de mi cuerpo
De mujer







































Pluma dorada



A través de la mitología
De la noche donde las palabras
Se convierten en precipicios
De cristal y son húmedas
De tierra bronceada

Importan los invisibles
Los que te susurran al oído
Dentro de los urinarios
De vidrio arenoso
Silentes gozos
Manos ateridas
Por el frío de una intensidad
Complaciente

Todo es desconocido
Menos el estremecimiento
De saberse adormecido
Dentro de la lejanía
De nombres e incógnitas

Y es cómo buscas la salida
De emergencia
Porque la muerte está en llamas
En el destello de tu pluma dorada




















Tempus




Oí el grito de la explosión
En un hosco aposento
De madera apolillada
Las caricias vendedoras
De fotografías ocultas
Los remansos del Tormes
Sobre arenas movedizas
Donde los nombres
Naufragaban
En aquella barca de ceniza.

Oí el grito del ahogado
Dentro de la inexorable zozobra
De la orilla en tu boca.

Oí la vida como pasaba
Inclinada sobre la ciénaga
De las horas


























Lecturas de Kant


La afinidades efectivas
De las palabras
Son selectivas
En sus emociones
La manifestación del error
O la cura de la diferencia
Excluyente de la ausencia
Ensimismada.
Venía de comprar una botella
De güisqui
Y Quincey para impresionar
Al instante no perpetuado
En una noche de magnetismo
Y de ingravidez cuántico






























Comunidad democrática




Vine del frío
Y dije soy tuyo
Multiforme
Sin sexo definido
Es la extrañeza
De lo domestico
De lo que no desborda
Porque se ha asimilado
A la tranquilidad
De vivir en uno dentro
De todos.






Centro social. Parma





























No soy tú



dios!. Exceso.
Ritual de la espina













































Máxima- mínima


La belleza es la fotografía
De un tiempo imposible














































Inevitable




Todavía es inefable
La piel de la herida
En el fondo de una barra
El destello de la noche
En el cristal roto
De tus lentes retrospectivas
Hablaste del exilio
Del nomadismo
De la mirada siniestra de la esfinge
Que emergía de la pared falsa
Cartón piedra
Tu boca de plástico emergió
Del único escaparate inevitable



































Pluma del bardo




Contemporáneo en la concha
De un ruido afrodisíaco
La arena de la infamia
La nada cerrada en el viento
De tu arrepentimiento
Entonces...qué mano debatió
El encuentro de la impugnación?
Las huellas del vaho en la trampa
De tu boca posible?
O el espectáculo del peaje tardío
De tus manos en mi taimada hilaridad?





































Sobra el tiempo


La belleza nace
Todos los días
En la fascinación
De tu silencio
Como el compromiso
Del escombro
En la búsqueda de tu destino
Que es equilibrio en un margen
De mi abismo.