CRÁNEO DE ALTAMAR (1989)
GREGORIO OJER
Vita es viventibus esse
Lienzo
Andaba en altamar
Apartando su mirada
De la espuma hechizada.
En montañas invisibles.
Jugaba con el horizonte
Alrededor de un
Atardecer en combate
Altamar
Por un extremo de sus
Nervios
Supera un arrecife
Sus dudas ampliamente
Desconocidas
Tal vez se exporten a
Otros archipiélagos
Donde las palabras
Zozobran por su velamen
Y por falta de caníbales.
Espumas
Este desierto languidece
En nuestras bocas
Acercamientos
La brisa de la noche
Esculpida en sus manos:
La brújula se perdió
En sus desvelos:
Tras la cautividad
Se oculta el lamento
Del que no sabe acertar
En su memoria
Enigmático
Entre sus pulmones
Anémicos
El mar
Un espejo roto:
El barco a la deriva
Con sus viejos ropajes
Tendidos entre cantos
De sirenas.
La admiración
Luces de lujuria
Disimulan
Apenas la sombra
De una gaviota
Traspasando los susurros
Renovados
En la ansiedad de
¡Tierra!
Quizá Mar o Nada
Orillas
La cara acartonada
El deshielo del sol
Porque la lluvia ignota
Multiplicó los éxtasis
De la espera
Silencio del tiempo
Viaje áspero, laberíntico
De restaurar la sangre
En los ojos de esta mar
El tiempo del hielo
y la escarcha
De los atardeceres
Enredados
A estos silencios
El horror
Tiempo ejecutado.
En las crestas
Adornos marítimos.
Los meridianos salpican
Con espejismos
Los vacíos y los gritos
La fatiga
Soñamos
Con el otro lado del espejo
Sobre las olas febriles
Que traicionamos
Con nuestros pasos...
Y este cascote vacío
De crepúsculos y noches
Iluminadas
La traición
La noche abraza confesiones
Mientras con el fuego
De la cubierta
Hacemos añicos los sueños
Y esperamos el botín
Del tiempo retenido
En las olas
El lugar
Con la salitre
No hay esperanza.
Inesperadamente
Trazamos la ruta.
A veces incluso acariciamos
El deslumbrante artificio
De la vida
Perversión
Y regresa la perversión
De los pensamientos
Tuvo el amor
Y devino ola
Puso estrellas entre labios
Y susurro cementerios marinos
Raptó su sombra a la luna
Y dibujó el nombre de la arena...
Y navegó hasta la indecisión del mar
Equívocos
Siguen los paisajes
En el equívoco de la extensión
De los ojos
Lejos, la embriaguez de los recuerdos
Tensa al viento
E inflama con vehemencia
El velamen de la dicha y las promesas
El amor
Anoche
El mar sollozaba
Y cubría con su velo
La travesía del rostro
Y sin embargo en aquella inmensidad
Desembarcó el tiempo
Permaneciendo secretamente guardado
En la perplejidad
La magia
Habla por ese otro arremolinado
En los paisajes de la muerte
Cuando las estrellas convertidas en signos
Señalan lo indescifrable del destino
Sabe que el silencio enmudece.
Incluso entrevé el rostro amable del viaje
Un lugar
Jirones de cielo
Amarrados a un latido
Ejecutan el braceo del mar
En el hueco del agua
Repitiendo el chasquido
De las estrellas
Y tus huesos
La proximidad
La mirada trocea el tiempo
Sumergida en la espuma
Rompe la quilla del trasiego
El agua en la memoria
Levanta la escafandra
Y descifra el poniente del rostro
Alargando la estela de la sombra
De la mar en su boca
La lujuria
Cuando el sol arribe
En la ultima silaba
El crepúsculo interminable
Morderá el aliento del náufrago
El último viaje
La brújula sujeta el horizonte
En la línea del espejo
Calidoscopio de ensayos y errores
Emergiendo de la piel tendida
En la argucia
Otro rastro del tiempo sobre
El espacio infinito
De la mar abierta
Otro vaivén suicida
En la dialéctica del remordimiento
Son las migraciones en el cuerpo
Del delito
El porvenir hecho eco
Y las ruinas del ocaso.
La melancolía
La muerte cóncava
La arquitectura muda de la arena
El desierto que padecen los mares
Las selvas que trasiegan las mareas
El rumor de las palabra
Conjurando horizontes
Revelando espejismos
Declinando tempestades
Maledicencia
Los universos anclados
En el trazo que dibuja
La salitre con la espuma
La desolación en la cubierta
Y la asolada huella
La lágrima
Permanece impasible
Ante el testimonio del viaje
Y recuerda el inicio
Del balbuceo de la mar
En sus ojos
El deseo
Descubre el laberinto
En el anverso del mar.
Retoma el Instante
Como agua surcada
Por la arena del olvido
En el reverso del cielo
La carne
La raíz de la rosa
Restituye el azul
En el borde del temblor
Es el ocaso sin aurora
Cuando el salto desborda
A la mar
Y la existencia se arroja
La complacencia
Sospecha en el rostro borrado
Por la vida
Sospecha en el rostro borrado
Por la muerte.
Rapto el tiempo solar
Y conjugo la sed de tus labios.
Rapto el tiempo lunar
Y conjuro la red de tus manos
La desolación
Flota el anuncio de la muerte
En mar locuaz
Dirigiendo el naufragio
Hacia aguas que arrecien
Su desolación
La habitabilidad
El color deshabitando el espacio
Retirándose al territorio
Del inquilino
Desaparece tu nombre
En la clausura del mar
Y el destierro de tu voz.
La angustia
Inmenso el océano
Se interna en el misterio
De los límites
En la resistencia
De los confines.
A partir de las preguntas
La mar se espesa cómplice
En el extremo del silencio
No hay naufragios transitando
Tal vez una cierta melancolía
Homicida
El asombro
El pasaje perdura
En la dimensión del hombre
Retorna el tiempo de la memoria
Insatisfecho, inquieto
Ni el instante es indulgente
Por no alcanzar la habitabilidad
Ni la resistencia a la carencia
De la belleza
Surge del asomo
Al crimen de la pregunta
TRES APRECIACIONES DE UN MISMO HECHO.
No hay Itacas ni Alejandrías
La historia se diluye en el viaje
Y el viaje se diluye en el paisaje
El naufragio es un habito
El naufragio como un hiato?
Como salto?
O como pirueta marítima?
Fue Ítaca la que se perdió
En su viaje a Ulises
Son los lugares quienes
Naufragan
Nosotros los hombres
Aguardamos a lo interminable
La soledad
Esta barcaza rayando el mar
Embiste al destino
Cosiendo su biografía
Con retales y alambres
De otros mares
La sirena
Tira mi cuerpo y estira
Los pliegues de mi imposibilidad
Extremadamente lacónica
Hinca su movimiento
En cada uno de mis confines
La mentira
El murmullo uniformado de gentío
El color de las primeras pinturas
El abandono tenaz de los cuerpos
Grieta sobre grieta gimiendo
El golpe intermitente
Intento alcanzar la otra orilla
Y sé que no existen orillas
Me agarro a tu trozo de piel
Todavía no cuarteado
Por la calor de mis manos
Aquí desnudo y vaciado
Desfigurando la vida
Entre estos cortinajes marítimos
La grieta
La soledad, el ámbito
Que nos sobrepasa cercenando
Nuestros horizontes corporales
No hay viento
Que nos haga regresar
A nuestra vejez.
El desnudo
Acariciar lo convexo de la espuma
Cabalgar ebrio hacia el fondo
De la noche
Recoger los espejos olvidados
Y los reflejos de arena
En el vientre de otro cuerpo
Y desnudar tu secreto
Cuando el sol reta al horizonte
En la quietud del deseo
El espacio
En la orilla del desencanto
Imitar las voces de la demorada
Bajamar
Las huellas se solapan con la espuma
Y en esa recóndita transparencia
De mantener fija la mirada
Desparecen entre el esfuerzo
Del recuerdo y la presencia
De otro aliento
Lo recóndito
Quiero tu otra vuelta
El otro lado de tu cuerpo
La otra mano que paraliza
Tu otra boca que inmortaliza
Quiero reconocerte en el centro
Pasearte en mi frontera
Respirarte en el vacío
Quiero un espacio que engendre
Mi cuerpo en el tuyo
Otro mar, otra arcilla para moldearme
En tus manos
Quiero el camino consumado
En el borde de tu precipicio
El naufragio
Extinguirme
Aleatorio
Dentro de la ola
Y tu espuma inexistente
El vuelo
El tallo subterráneo
Busca una gaviota
Que mire su irrealidad.
Así el estallido del sol
Será leve
Casi en el centro
De la sombra de la hoja
Sin rama
Barrenderos
Barrí el mar en un atardecer
Sin mares
La palabra no llegaba
Más allá de los reparos
De Octavio Paz.
También Valente se acercó
A la lucha de la transparencia
Con la nada
Pura realidad de líneas
Que retroceden
Y formas devoradas
Por el cadáver del tiempo.
HIJOS DEL NO INTENTA MOSTRAR TODA LA PRODUCCIÓN POÉTICA DE GREGORIO OJER. DESDE SUS INICIOS ALLÁ POR EL AÑO 1980 HASTA LA ACTUALIDAD
lunes, 3 de enero de 2011
CRÁNEO ESPEJO. (1991)
GREGORIO OJER
“la imagen se desdobla en el espejo como si engendrase de sí el espacio de otro aparecer” Mandorla. J.A. Valente
“Fausto: ¡Qué delicia, qué horrible sufrimiento! No puedo separarme de esos ojos. ¡ Y qué extraño que aquel hermoso cuello deba adornar un solo collar rojo, no más ancho que el corte de un cuchillo!” Goethe. Fausto
Espejos
El suelo se disuelve en la huella
Los pies segregan el vacío
De tu boca
Acontece dentro de la belleza
En la fuente de los nombres
Donde el movimiento es imagen
Del estar permanentemente existiendo
Provisional en la mordedura
Del viento
Y tus dientes de agua
Espejismo
El doble muerto de otro día
Las horas olvidadas
El alumbramiento del despertar
Dentro del espejo
Y caer profiriendo una máscara
Tras otra dentro de otro
Rostro vacío
Aparecido en el desdén
De tu mano
Tanteos
Es inútil escribir sobre tu cuerpo.
La melancolía corroe
Cada una de tus grietas
Cuando apareces matérica
Es el movimiento el que define
Tu quietud
Como el vacío tus manos
Y la incandescencia tu oscuridad
Muere el tiempo
Sobre este amanecer
De sábanas pálidas
De pliegues sorteando
Las distancias programadas
Antes de esta última despedida
Paseo nocturno
Fui memoria
Luego reflejo
Más tarde sanción
O quizá olvido
No sé...
Siempre la lechuza
Levantará el vuelo
Al atardecer
Cuando todavía las tinieblas
No han apresado
El castigo
Ni la trasgresión
Nutrientes
Él sabía
Que detrás del reflejo
Se encontraba la superficie
Todo un mundo de encadenamientos
Y oportunidades.
Tendí la nervadura de la luz
Dentro del límite extremo de la sombra
También la infinita miseria
De su soledad.
Y fui devorando el alimento
De su cuerpo
Y el cebo de la locura
Adiós
El insecto que pierde
El espejo
La araña impasible
Quebranta el espacio
Hila la tela liquida
Del abandono
Y la indecisión
Todo acontece entre fuego y llanto
El tren a lo lejos dibuja la silueta
Del horizonte
La estación vindicativa recorre
El abrazo a la mortal caída
De un cuerpo de ceniza
Hilar fino
Considera la opción de diluir
Tu rostro sobre una superficie
Porosa, casi animal
Y luego arquea el pasado
Sobre los labios plegados
De un jovencito lustral
Intenta permanecer en la blasfemia
En lo más abyecto de tu sueño
Así tu desnudo devorara
Amaneceres
Y por otra parte no habrá celebraciones
Tampoco recursos a lo insondable
De la aguja
Alocución metafísica
Ahora qué?
Ahora el río
Deja de ser río
Y de repente Heráclito
Deja de ser Heráclito
El engendro de la orilla
En la otra orilla
Y el espejo del agua
En la corriente de otro nombre
Cráneo espejo
Hace años
Alguien se suicidó
Dejó pinturas pétreas
Marcos de existencia
Incomprendida
Un banquete de colores
Donde nadie era caníbal
Él se deslizó sobre la tela
Y la tela parpadeó.
Dentro de la representación
No había nada
Un grano
Tal vez su abismo
Pintado de amarillo
La mano del collar de su cuerpo transparente
Tragedia
Fue un largo encuentro
Unos cuantos despojos
La mano dentro de Alicia
Y el estanque emanando
Figuras que jugaban a ser raíces
Dentro del agua
Volviste de un vuelo a ras del sueño
En tus alas grises una sombra alargada
Y el linaje de los vencidos
Qué queda fuera de la realidad?
Quién desciende dentro de la transparencia?
Farmacia – Mahler
Se me fue la memoria
También las metamorfosis
De este furioso boticario
Dio positivo en codeína
Y anfetaminas
Fue en las postrimerías
De los años salvajes
Dentro de esta larga transición
De duques y oligarcas de partido
“se ha dicho, con razón, que todas las grandes obras de la literatura fundan un género o lo deshacen, esto es que son casos especiales”. W. Benjamín. Una imagen de Proust.
Algo en lugar de nada
Me comí el alma
También su alma
Por eso guardo su fotografía
Dentro de un callejón sin salida
Espectáculo
La plaza vacía
Casi lacaniana
El arco arqueándose
Sobre tu cuello
El sol de agosto al mediodía
Haciendo su agosto
En los cuerpos de las bailarinas
El deseo suntuoso
La belleza insolente
Y una invitación fugaz
A un suspiro de dulces entrañas
Es la rebeldía a no quedarse
Con lo dado a pedir más música
Más regazos, más espectáculo,
Más espejos en este juego de vacíos
Vacuos.
En el principio....
Para matar hace falta
Valer como muerto
Como la demencia
Con la locura
O una puta
Con su cliente
Lo demás es despellejar
Una piel que no tiene pellejo
Beber sin ser bebido
Amar sin ser poseído
Ser un fermento de desesperación
O pura superficie de heridas
Sin cadáver
El último viaje
Tiemblo -dijo
Yo vuelo -dije
Pierdo el nombre -dijo
Yo ya estoy perdido -dije
No sé quién soy -dijo
Yo nunca he sabido quién soy-dije
No siento -dijo
Yo en estos momentos-dije-
Ya soy vacío-dijo-
Recuerdos
Las piedras de madrugada
Ya eran reflejos del muro
Lejos la palmera combaba la celebración
Tan sólo sobreviven los que ofician
El instante
Como el mundo vacío de realidad
Y de humanes.
Era dorado el candado
De tu cadáver
Y la sonrisa
De hierro fundido
Crepúsculo de un antiguo oficio.
Abrí la puerta de dentro
Y salí afuera de tu adentro
Hijo, sólo miran los que han sabido
Vencer sin vencidos
Morir como las olas
Sea mío el destino también
El paisaje que fui subrayando
Cuando atravesé la frontera.
Tal vez los pocos drakmas que me quedan
Los utilice para comprar
Patrias sin frontera
O tal vez pateras sin mares
Ni ejércitos que los defiendan
Invasión
Cubre el azar
La posibilidad de entrar
En esta celebración
De abrazos mitigados
Y gestos antiguos
De otro tiempo transido
Me entrego a la transformación
De apariencias
Y tardes impasibles
Entre las sábanas desprendidas
Del mar de tu boca
Volveré a ser reflejo
De tu ceniza
Libro que habla de cerezas
Y cuerpos abrasados
Por la sabia fiesta
De la muerte y de la vida
Hedonismo
Vuela el río
Entre el espejo
Y su reflejo
Las aguas de piedra
El fondo de agua cristalina...
Las orillas derrotan
A los cuerpos desnudos
De naufragios inmaculados
Vuela el pasar de los años
El vino viejo
Dentro de un cuerpo experimentado
De placeres frugales
De erotismo amañado
De derrotas triunfales
Y triunfos derrotados
Vuela la mano sobre el polvo
Del camino señalado
Por el placer de tu boca
Por mi sexo esclavizado
Un hecho idiota o el cinismo de la demolición
Aparece un idiota
De esos que cuentan los huesos
Cuando ven un cadáver abierto
Y preguntan encima
Qué somos
Qué hacemos aquí
Cuál es el sentido de los asolados
De sistemas herméticos y derogados
Yo que entre derrota y derrota
Subrayo los triunfos triunfantes
Me cayo
Pero no olvido a los sacerdotes
De la victoria
A los que fundan ciudades y estados
Sobre la sangre de los desmemoriados
Con huesos, con cadáveres
Sin tiempo de preguntas
Especulación
Espejo botella
Recorre el tiempo
De luna
En este camino
De azulejo
Fusia y verde pino
Estaré en el cuarto de baño
Debajo de la cisterna
Del amor
Jugando a sombras chinas
Entre sudor y narices
Remarcando la frontera
Del deseo
Soria-vinuesa.89
Entré a una iglesia
Besé los pies
Del crucificado
Me empalmé
Sentí dolor
Y luego me tomé
Una cerveza
De espuma veneciana
No sé por qué
Pero pensé en el campanile de
San marcos
En las tetas de mi hermana
Y en el culo de la camarera
Fue todo muy apostólico católico
Romano
Aun estando en el nacimiento
De río de Don Antonio Machado
Viaje sin retorno
El espacio sin tiempo
Quizá vertieron su instante
Tiziano. Tintoretto, Bellini,
Veneciano, Leiris o Picasso
Quizá cuando sólo escuché
A Luigi Nonno
Fue la tristeza quien comprendió
Los sueños que fuimos abandonando
A lo largo del Gran Canal
Putrefacto
Homenaje a Miguel Angel
Sólo era sombra
Perdió el nombre
También la dirección
Sus sueños eran pesadillas
Sus pensamientos demoliciones
Acústicas de orgullo y retórica
Cuando volvía la cara
Se paralizaba el rostro
Delante de la belleza
Declamaba a Deleuze-guattari
A Ezra Pound
Y toda la conversación
Giraba alrededor del olvido
Del instante y el ocaso
Del hombre
STULTIFERA NAVIS
Volví del presente inaudible
De una música de las esferas
De un torbellino prístino
De un laberinto de tiempos
Retenidos
Y espacios fundiéndose
En las noches extensas
De lo hendido.
No fuimos capaces de rimar
Tampoco de amar
Al descuido
Ni a los adormecidos pensamientos
Del desierto.
Pero sí dimos con la solución
De nuestro desconocimiento:
Cubrir lo descubierto
Volver al comienzo
Una y otra vez
Después de haber perecido
Para él
Éramos tan jóvenes
Y tan expertos
Que la juventud
Se nos fue de las manos
Antes de conocerla
Y complacerla
Leímos a Pessoa
A Valente también fuimos capaces
De entrarle a Lezama Lima
No olvidamos al gran poeta sureño
Y norteño whiltman
Ni a las personas de un verbo carnal
Fue la complacencia
Del espacio
La finura del cortejo entre
El hombre
Y su entorno
La alevosía de cazar a las sombras
A plena luz del día
También abandonar las contemplaciones
Y las pequeñas huidas
Que fuimos subrayando
En aquella alegoría
Del último gran suicida
Lecciones
Comprendí el alcohol
Por parte de Dylan Thomas
También bajo el volcán
Me desprendí de lo imposible
He sido un descreído
Desde que encontré en un pozo
El cadáver de las religiones del libro
Comencé a leer a Sade a Blanchot
A Klossowsky y de esa unión
Sodomicé a Marx en el cadalso
De nuestra falsa ideología
Me faltó poco tiempo para subrayar
Los libros de Ginsberg, Kerouac, Gregory Corso
Hasta que a sangre fría me tope
Con lo inmensamente pequeño
Y decidí aventurarme en los Trópicos.
No hubo descanso desde entonces...
Porque mi vida siempre ha estado
subrayada en un libro
Algo más
Hay algo de ti que no te pertenece
Que te hace no ser tú
Pero te da brillo y distinción
Hay algo que enseña ocultando
Que trenza tu nombre en el vacío
Que escapa al misterio
De un amor que adivina dudas
Y deseos innombrables
Hay algo de ti que sabe a cerezas
Entre las trenzas y tus muslos.
Es un después que se convierte
En gozo
Un antes que previene la soledad
Indolente de besar unos labios
Que no existen:
Hay algo de ti que es perfume
De otro prodigio que guarda
Su imagen detrás de mi abismo
“como en un sueño, el perseguidor nunca lograba alcanzar al fugitivo que perseguía, y tampoco el fugitivo podía escapar claramente de su perseguidor, de modo que ese día Aquiles no logró alcanzar a Héctor, ni Héctor pudo escapar de él definidamente”. La Iliada
Recuerdo cuando perseguía huellas
E iban anticipando indefinidamente
El suelo de mis desvíos
Y el malestar de tus obstáculos
Los espejos de arena
Hubo resonancias
Un transcurrir de tiempos
Y ascuas de horas que no llegaron
A buen puerto.
Acechaba la estación de agua
Tus ojos negros
El vaho del semen derramado
La terraza de la montaña en las sombras
De la nieve
También los ecos petrificados
Y una querencia hacia los no lugares
Hacia una topología de apariciones
Y cristales que reflejan los espejos de aquella arena
Diabólicamente indefinida
La noche sin pasaje
El vino de la noche
La carne espejeante
De la luna
La fiebre del deseo.
Tu cuerpo
Siempre tu cuerpo
Entre mis manos de agua
Entre mi boca saciada.
Tu cuerpo quemado
Por las brasas del deseo
Y un lienzo de sonidos
Alrededor de la luz
Inmenso, bajo los párpados
Entre el velo de tu sexo
materialidad
Recojo la realidad ligera de materia
El día sin luz.
El sol no es real
Y la transparencia madura
En la piedra y el agua.
Tendido sobre la tierra
Voy contando el tiempo
Sin pausa
Vivir en una tardanza
De identidad
Volver a la diferencia
De unos dedos desgranando
La materia del equívoco
El vacío
Una mesa dentro del lugar
Los pies cruzados esperando
La visita del deseo
Luego vino la economía
Dentro de un juego de excesos
Acercaste los labios al precipicio
Todo era espuma
Todo marcaba la frontera
De un gran vacío
Donde años antes
Hubo una sombrilla
“lugar donde no tiene lugar nada, salvo el lugar”. Mallarmé
Verbena popular en un pueblo de la castilla
fronteriza
Hubo una salida:
Seguir viviendo
Inmediatez
La insalubridad de la estancia
Era el anuncio de lo que se nos
Venía encima. Dejó de llover
Nuestros ojos fijos a un ventanuco
Admirable de un gótico bizantino.
Vino el silencio luego un delicado
Estar sin detenciones
Belleza de crepúsculos
El resplandor de un saber terminar
Los tiempos que no son nuestros
Ahogado
Achicamos el agua
Que nos ahogaba de cuello
Para adentro
Fuera las nubes recogían la lluvia
Que la arena iba arremolinando
En el sueño de las dunas
Todo fue arrojo también se acomodó
La niebla dentro de nuestro campamento.
Más allá los espejismos
Ensombrecían el resquebrajo
De tus uñas dentro de mi carne
Y aprendí a gritar en las noches
De las grietas sin oasis
En las raíces de palmeras de piedra
Dentro de las rocas
De un agua cristalina
Que no reflejaba nuestros cuerpos desnudos
Cosidos a cada grano de cristal ahogado
Instalaciones
Salí y me encontré
Luego ya no supe más de mí
Sólo un recuerdo que persigo
Un perfil que no mejoro
Con el tiempo
Un estar en penumbra
En medio de una luz insolente
Un sueño dentro de una burbuja
De jabón de madre cristalina
Y un diáfano succionar
Dentro de mi nombre
Que no consigo desinstalar.
Y fue así como inventé
Este diván de museos vacíos
Fue así y no hubo otro caso
Tampoco hubo testigos
Volver con la grieta
En la frente
Que refleja la nada
Y no ser ni tu nombre
Volver con la piel
En la mano
Dentro de tu boca
Para ser ignorado
Y horadar
Tu cuerpo con ojos
De nieve
Volver
Con los dedos de nube
Con la piel de tormenta
Con mirada inventada
Fuera de esta holgura
De matarme siempre
Entre tus muslos
Volver y no ser fuego
En tu boca de fiebre
Después de consumir un cráneo
Dentro de otro cráneo
Baño mi otro cuerpo
Dentro del agua vacía
De tu bañera de carne
Desintegrada en la boca
De un techo azul celeste.
Muevo los escombros
De tu cuerpo
Y tu sexo lo sello
Con saliva de cera
Con velo de vientre
En la gran desaparición
Sin duelo ni maquillaje
Ella
Devastación
La belleza en la plaza san marcos
Un capuchino
Un cuarteto rasgando las piedras
De agua a la altura de su boca
Qué delectación!
Escancio el café en su boca
Y me sumerjo dentro
De su cuerpo sin piel.
Sé que siente lo que nunca ha sentido
También hay culpabilidad
Pero por eso emerge la belleza
En todo su esplendor dentro
De una pequeña botella que recoge
El gran canal sin reflejos en el agua
Traducciones de otras épocas
Es insolente dibujar la capilla sixtina
Sin los pies en la tierra
Como enmarcar un trozo
De pared y dibujar fuera de él
El retrato de la pared
Su grieta que atraviesa
Los cuerpos que contemplan la reflexión
Del artista.
Fue un instante de fundaciones
En la memoria
De bibliotecas inmensas
Y sedimentos de enunciados científicos
Poéticos pictóricos modelos de interrogatorios
Sin nadie que persiga las voces
Cada vez más gráciles, más huesudas
En un encuentro de verosimilitudes circunstanciales.
Sin ojos que retiren la iluminación
Antes de encontrar su cuerpo
Tendido sobre la alfombra
Me fije en el resplandor
De una figura sentada
En el vértigo de una columna
Sin pies
Sin brazos
Con mitad de la nariz
Y su miembro cercenado
En un corte perfecto.
La observé
Su desnudo resaltaba
Sobre la alfombra
Y su vello se encadenaba
Casi al mármol por imitación
De su deseo frío y transparente
En su opacidad
La mercancía es algo más
Es tan sencillo
Desear sin volver
Como despedazar la
Muerte dentro de la puerta
Del provecho
Es responsable
Del gran fraude que administra
Lentamente la frontera
Como enternecedor la cartografía
Que realizó de su vientre
Aquella noche de lunas dormidas
Asintiendo el depósito de llagas
Y vocaciones de ultramar
“La negra pastilla del pasillo
Resultó ser una impostora
Que fue capaz de reflejar toda
La escatología que esta ciudad
derramó sobre
El silencio del mostrador”
En verdad te pudo la melancolía
Entre el ácido lisérgico y otro principio
Activo que emanaba de tus cuadros
Recién pintados y reventados
Tus pupilas remarcaban la oquedad del arco
Y subrayaban la raíz arrasada
Del desbordamiento de perfiles
Esquinas y varias traiciones sin afición
Al pacto
Me penetraste
Extraño comienzo
Para un viento desavenido
El vacío realiza la presencia
El mar dentro de mis pies
Navegar en el cadalso
De las cenizas
De cualquier rey
Vendrá luego el resplandor
De los que nombran la vida
Y borran los episodios de la crueldad
Sin olvidar que el rumbo es diverso
Pero no esencialista.
“siendo Venecia, ella misma, pintura, manantial de pintura, y no, como se creyó en el XIX, un mero espectáculo para pintores....” Ramón Gaya. Diario de un pintor
No quería ir pero no regresé
Tu brazo pintando la realidad
Tal vez una desavenencia
Por un desprecio
O un malentendido
Pasear por Venecia
En la soledad
De una ciudad fantasma
Liquida.
Un café
Una insinuación
Situé la provocación
A la altura de su barbilla
No fui capaz de palparme
Y fue cuando ese enano
Me reto a un pulso eterno
Entre plumas y sangre revelada
El trayecto fue largo
Cuando abriste las manos
Para desatar el nudo
Del viento en mis ojos
Interrogué a la última conspiración
Del otoño
Fue en ese mundo entre dos horizontes
De sangre esquina con el tiempo detenido
Y el centelleo de unas sílabas tras el telón
El motivo de la piedra ingrávida
Dentro de la luz crepuscular
De hojas rojizas
De cobre en las ventanas dibujando
La silueta de un exterior sorprendido.
Fue el color ignorado y los brazos
Pintados por el aroma de una madera
Envejecida dentro de aquella habitación
En un rincón de Cáceres
En una lluvia diminuta
En tu cerebro de espuma y una poética
De carne y hueso.
El jardín del destierro
El espejo desatado
La lengua flamígera tu espalda
Detrás del reflejo
También los aguijones
Secundaron la pesadilla
Y tus senos abiertos
A la intemperie del precipicio
Propiciaron la fiebre de la noche
Mi corazón carnal
Latía en tu sexo insomne
Sin memoria pero despierto
A una tierra de vidrio
A unos ojos frutales de hojas
Inconmensurables.
Y la luna meciendo la cama de aullidos
Y adivinanzas.
Parkinson
La nada es el reverso de mi padre
Cuando despierta de su reconciliación
Con la vida y su don.
Se aleja cada vez que mueve la cabeza
Pero es certero en su mirada
Como una diana sin flecha
Como una respuesta sin pregunta.
En su deambular recorre los confines
De mi boca de hielo
Y entre júbilo y combates
Regresa a su cama de nada
Donde nadie duerme los sueños
De los que no quisieron tener nombre
Respuesta intangible
Te escribí, no importa
Suelo hacerlo cuando no sé
Que decir
Cuando la vida pasa en desorden
Y la sombra de las horas
Recurre al vértigo...
A un infinito malestar
Que añora la pesadumbre
De escribir el mundo
Los confines y el peso
Del desierto evanescente
Almohadillas cinematográficas
Los cerebros que emanan
De la niebla
Son golondrinas que atraviesan
Los muros de las estrellas
Por eso no miran vuelan a ras
De los ojos que nosotros inventamos
Y dentro de la tierra recorren las raíces
Que construyen montañas de papeles
Vueltas hacia el vacío bordado de los verbos
Espacio no lugar
Y es así coser dentro de la herida
Pensar en la respiración
De la impaciencia
Y golpear la puerta
Detrás de otra puerta
Dentro de la misma puerta
Alas de agua
La luz que ansías
Llama de día
Sombra de noche.
Ciega camina
Al fuego de las velas
No hay sacristías
Ni espadas
Sólo inocentes inmóviles
Y sangre derramada.
La luz que ansías
No tiene cuerpo
Tampoco alma
Es una voz de carne
Una fuerza suspendida
En la desnudez detenida
En tus labios de cristal.
La luz que ansías
Golpea la llama
La madera dorada
Los tiempos aprendidos
Y el rumor del instante
“Esta es la herida ardiente
Este es el rostro inventado
Esta la boca cosida a las horas
Ganadas a un día que delata
A una noche que señala
A un mundo que reanuda
La marcha
Cuando nosotros regresamos
Al fuego de un prófugo mar”
La luz que ansías suscita
A la nada
A las alas de agua
En la sacudida de la desaparición
GREGORIO OJER
“la imagen se desdobla en el espejo como si engendrase de sí el espacio de otro aparecer” Mandorla. J.A. Valente
“Fausto: ¡Qué delicia, qué horrible sufrimiento! No puedo separarme de esos ojos. ¡ Y qué extraño que aquel hermoso cuello deba adornar un solo collar rojo, no más ancho que el corte de un cuchillo!” Goethe. Fausto
Espejos
El suelo se disuelve en la huella
Los pies segregan el vacío
De tu boca
Acontece dentro de la belleza
En la fuente de los nombres
Donde el movimiento es imagen
Del estar permanentemente existiendo
Provisional en la mordedura
Del viento
Y tus dientes de agua
Espejismo
El doble muerto de otro día
Las horas olvidadas
El alumbramiento del despertar
Dentro del espejo
Y caer profiriendo una máscara
Tras otra dentro de otro
Rostro vacío
Aparecido en el desdén
De tu mano
Tanteos
Es inútil escribir sobre tu cuerpo.
La melancolía corroe
Cada una de tus grietas
Cuando apareces matérica
Es el movimiento el que define
Tu quietud
Como el vacío tus manos
Y la incandescencia tu oscuridad
Muere el tiempo
Sobre este amanecer
De sábanas pálidas
De pliegues sorteando
Las distancias programadas
Antes de esta última despedida
Paseo nocturno
Fui memoria
Luego reflejo
Más tarde sanción
O quizá olvido
No sé...
Siempre la lechuza
Levantará el vuelo
Al atardecer
Cuando todavía las tinieblas
No han apresado
El castigo
Ni la trasgresión
Nutrientes
Él sabía
Que detrás del reflejo
Se encontraba la superficie
Todo un mundo de encadenamientos
Y oportunidades.
Tendí la nervadura de la luz
Dentro del límite extremo de la sombra
También la infinita miseria
De su soledad.
Y fui devorando el alimento
De su cuerpo
Y el cebo de la locura
Adiós
El insecto que pierde
El espejo
La araña impasible
Quebranta el espacio
Hila la tela liquida
Del abandono
Y la indecisión
Todo acontece entre fuego y llanto
El tren a lo lejos dibuja la silueta
Del horizonte
La estación vindicativa recorre
El abrazo a la mortal caída
De un cuerpo de ceniza
Hilar fino
Considera la opción de diluir
Tu rostro sobre una superficie
Porosa, casi animal
Y luego arquea el pasado
Sobre los labios plegados
De un jovencito lustral
Intenta permanecer en la blasfemia
En lo más abyecto de tu sueño
Así tu desnudo devorara
Amaneceres
Y por otra parte no habrá celebraciones
Tampoco recursos a lo insondable
De la aguja
Alocución metafísica
Ahora qué?
Ahora el río
Deja de ser río
Y de repente Heráclito
Deja de ser Heráclito
El engendro de la orilla
En la otra orilla
Y el espejo del agua
En la corriente de otro nombre
Cráneo espejo
Hace años
Alguien se suicidó
Dejó pinturas pétreas
Marcos de existencia
Incomprendida
Un banquete de colores
Donde nadie era caníbal
Él se deslizó sobre la tela
Y la tela parpadeó.
Dentro de la representación
No había nada
Un grano
Tal vez su abismo
Pintado de amarillo
La mano del collar de su cuerpo transparente
Tragedia
Fue un largo encuentro
Unos cuantos despojos
La mano dentro de Alicia
Y el estanque emanando
Figuras que jugaban a ser raíces
Dentro del agua
Volviste de un vuelo a ras del sueño
En tus alas grises una sombra alargada
Y el linaje de los vencidos
Qué queda fuera de la realidad?
Quién desciende dentro de la transparencia?
Farmacia – Mahler
Se me fue la memoria
También las metamorfosis
De este furioso boticario
Dio positivo en codeína
Y anfetaminas
Fue en las postrimerías
De los años salvajes
Dentro de esta larga transición
De duques y oligarcas de partido
“se ha dicho, con razón, que todas las grandes obras de la literatura fundan un género o lo deshacen, esto es que son casos especiales”. W. Benjamín. Una imagen de Proust.
Algo en lugar de nada
Me comí el alma
También su alma
Por eso guardo su fotografía
Dentro de un callejón sin salida
Espectáculo
La plaza vacía
Casi lacaniana
El arco arqueándose
Sobre tu cuello
El sol de agosto al mediodía
Haciendo su agosto
En los cuerpos de las bailarinas
El deseo suntuoso
La belleza insolente
Y una invitación fugaz
A un suspiro de dulces entrañas
Es la rebeldía a no quedarse
Con lo dado a pedir más música
Más regazos, más espectáculo,
Más espejos en este juego de vacíos
Vacuos.
En el principio....
Para matar hace falta
Valer como muerto
Como la demencia
Con la locura
O una puta
Con su cliente
Lo demás es despellejar
Una piel que no tiene pellejo
Beber sin ser bebido
Amar sin ser poseído
Ser un fermento de desesperación
O pura superficie de heridas
Sin cadáver
El último viaje
Tiemblo -dijo
Yo vuelo -dije
Pierdo el nombre -dijo
Yo ya estoy perdido -dije
No sé quién soy -dijo
Yo nunca he sabido quién soy-dije
No siento -dijo
Yo en estos momentos-dije-
Ya soy vacío-dijo-
Recuerdos
Las piedras de madrugada
Ya eran reflejos del muro
Lejos la palmera combaba la celebración
Tan sólo sobreviven los que ofician
El instante
Como el mundo vacío de realidad
Y de humanes.
Era dorado el candado
De tu cadáver
Y la sonrisa
De hierro fundido
Crepúsculo de un antiguo oficio.
Abrí la puerta de dentro
Y salí afuera de tu adentro
Hijo, sólo miran los que han sabido
Vencer sin vencidos
Morir como las olas
Sea mío el destino también
El paisaje que fui subrayando
Cuando atravesé la frontera.
Tal vez los pocos drakmas que me quedan
Los utilice para comprar
Patrias sin frontera
O tal vez pateras sin mares
Ni ejércitos que los defiendan
Invasión
Cubre el azar
La posibilidad de entrar
En esta celebración
De abrazos mitigados
Y gestos antiguos
De otro tiempo transido
Me entrego a la transformación
De apariencias
Y tardes impasibles
Entre las sábanas desprendidas
Del mar de tu boca
Volveré a ser reflejo
De tu ceniza
Libro que habla de cerezas
Y cuerpos abrasados
Por la sabia fiesta
De la muerte y de la vida
Hedonismo
Vuela el río
Entre el espejo
Y su reflejo
Las aguas de piedra
El fondo de agua cristalina...
Las orillas derrotan
A los cuerpos desnudos
De naufragios inmaculados
Vuela el pasar de los años
El vino viejo
Dentro de un cuerpo experimentado
De placeres frugales
De erotismo amañado
De derrotas triunfales
Y triunfos derrotados
Vuela la mano sobre el polvo
Del camino señalado
Por el placer de tu boca
Por mi sexo esclavizado
Un hecho idiota o el cinismo de la demolición
Aparece un idiota
De esos que cuentan los huesos
Cuando ven un cadáver abierto
Y preguntan encima
Qué somos
Qué hacemos aquí
Cuál es el sentido de los asolados
De sistemas herméticos y derogados
Yo que entre derrota y derrota
Subrayo los triunfos triunfantes
Me cayo
Pero no olvido a los sacerdotes
De la victoria
A los que fundan ciudades y estados
Sobre la sangre de los desmemoriados
Con huesos, con cadáveres
Sin tiempo de preguntas
Especulación
Espejo botella
Recorre el tiempo
De luna
En este camino
De azulejo
Fusia y verde pino
Estaré en el cuarto de baño
Debajo de la cisterna
Del amor
Jugando a sombras chinas
Entre sudor y narices
Remarcando la frontera
Del deseo
Soria-vinuesa.89
Entré a una iglesia
Besé los pies
Del crucificado
Me empalmé
Sentí dolor
Y luego me tomé
Una cerveza
De espuma veneciana
No sé por qué
Pero pensé en el campanile de
San marcos
En las tetas de mi hermana
Y en el culo de la camarera
Fue todo muy apostólico católico
Romano
Aun estando en el nacimiento
De río de Don Antonio Machado
Viaje sin retorno
El espacio sin tiempo
Quizá vertieron su instante
Tiziano. Tintoretto, Bellini,
Veneciano, Leiris o Picasso
Quizá cuando sólo escuché
A Luigi Nonno
Fue la tristeza quien comprendió
Los sueños que fuimos abandonando
A lo largo del Gran Canal
Putrefacto
Homenaje a Miguel Angel
Sólo era sombra
Perdió el nombre
También la dirección
Sus sueños eran pesadillas
Sus pensamientos demoliciones
Acústicas de orgullo y retórica
Cuando volvía la cara
Se paralizaba el rostro
Delante de la belleza
Declamaba a Deleuze-guattari
A Ezra Pound
Y toda la conversación
Giraba alrededor del olvido
Del instante y el ocaso
Del hombre
STULTIFERA NAVIS
Volví del presente inaudible
De una música de las esferas
De un torbellino prístino
De un laberinto de tiempos
Retenidos
Y espacios fundiéndose
En las noches extensas
De lo hendido.
No fuimos capaces de rimar
Tampoco de amar
Al descuido
Ni a los adormecidos pensamientos
Del desierto.
Pero sí dimos con la solución
De nuestro desconocimiento:
Cubrir lo descubierto
Volver al comienzo
Una y otra vez
Después de haber perecido
Para él
Éramos tan jóvenes
Y tan expertos
Que la juventud
Se nos fue de las manos
Antes de conocerla
Y complacerla
Leímos a Pessoa
A Valente también fuimos capaces
De entrarle a Lezama Lima
No olvidamos al gran poeta sureño
Y norteño whiltman
Ni a las personas de un verbo carnal
Fue la complacencia
Del espacio
La finura del cortejo entre
El hombre
Y su entorno
La alevosía de cazar a las sombras
A plena luz del día
También abandonar las contemplaciones
Y las pequeñas huidas
Que fuimos subrayando
En aquella alegoría
Del último gran suicida
Lecciones
Comprendí el alcohol
Por parte de Dylan Thomas
También bajo el volcán
Me desprendí de lo imposible
He sido un descreído
Desde que encontré en un pozo
El cadáver de las religiones del libro
Comencé a leer a Sade a Blanchot
A Klossowsky y de esa unión
Sodomicé a Marx en el cadalso
De nuestra falsa ideología
Me faltó poco tiempo para subrayar
Los libros de Ginsberg, Kerouac, Gregory Corso
Hasta que a sangre fría me tope
Con lo inmensamente pequeño
Y decidí aventurarme en los Trópicos.
No hubo descanso desde entonces...
Porque mi vida siempre ha estado
subrayada en un libro
Algo más
Hay algo de ti que no te pertenece
Que te hace no ser tú
Pero te da brillo y distinción
Hay algo que enseña ocultando
Que trenza tu nombre en el vacío
Que escapa al misterio
De un amor que adivina dudas
Y deseos innombrables
Hay algo de ti que sabe a cerezas
Entre las trenzas y tus muslos.
Es un después que se convierte
En gozo
Un antes que previene la soledad
Indolente de besar unos labios
Que no existen:
Hay algo de ti que es perfume
De otro prodigio que guarda
Su imagen detrás de mi abismo
“como en un sueño, el perseguidor nunca lograba alcanzar al fugitivo que perseguía, y tampoco el fugitivo podía escapar claramente de su perseguidor, de modo que ese día Aquiles no logró alcanzar a Héctor, ni Héctor pudo escapar de él definidamente”. La Iliada
Recuerdo cuando perseguía huellas
E iban anticipando indefinidamente
El suelo de mis desvíos
Y el malestar de tus obstáculos
Los espejos de arena
Hubo resonancias
Un transcurrir de tiempos
Y ascuas de horas que no llegaron
A buen puerto.
Acechaba la estación de agua
Tus ojos negros
El vaho del semen derramado
La terraza de la montaña en las sombras
De la nieve
También los ecos petrificados
Y una querencia hacia los no lugares
Hacia una topología de apariciones
Y cristales que reflejan los espejos de aquella arena
Diabólicamente indefinida
La noche sin pasaje
El vino de la noche
La carne espejeante
De la luna
La fiebre del deseo.
Tu cuerpo
Siempre tu cuerpo
Entre mis manos de agua
Entre mi boca saciada.
Tu cuerpo quemado
Por las brasas del deseo
Y un lienzo de sonidos
Alrededor de la luz
Inmenso, bajo los párpados
Entre el velo de tu sexo
materialidad
Recojo la realidad ligera de materia
El día sin luz.
El sol no es real
Y la transparencia madura
En la piedra y el agua.
Tendido sobre la tierra
Voy contando el tiempo
Sin pausa
Vivir en una tardanza
De identidad
Volver a la diferencia
De unos dedos desgranando
La materia del equívoco
El vacío
Una mesa dentro del lugar
Los pies cruzados esperando
La visita del deseo
Luego vino la economía
Dentro de un juego de excesos
Acercaste los labios al precipicio
Todo era espuma
Todo marcaba la frontera
De un gran vacío
Donde años antes
Hubo una sombrilla
“lugar donde no tiene lugar nada, salvo el lugar”. Mallarmé
Verbena popular en un pueblo de la castilla
fronteriza
Hubo una salida:
Seguir viviendo
Inmediatez
La insalubridad de la estancia
Era el anuncio de lo que se nos
Venía encima. Dejó de llover
Nuestros ojos fijos a un ventanuco
Admirable de un gótico bizantino.
Vino el silencio luego un delicado
Estar sin detenciones
Belleza de crepúsculos
El resplandor de un saber terminar
Los tiempos que no son nuestros
Ahogado
Achicamos el agua
Que nos ahogaba de cuello
Para adentro
Fuera las nubes recogían la lluvia
Que la arena iba arremolinando
En el sueño de las dunas
Todo fue arrojo también se acomodó
La niebla dentro de nuestro campamento.
Más allá los espejismos
Ensombrecían el resquebrajo
De tus uñas dentro de mi carne
Y aprendí a gritar en las noches
De las grietas sin oasis
En las raíces de palmeras de piedra
Dentro de las rocas
De un agua cristalina
Que no reflejaba nuestros cuerpos desnudos
Cosidos a cada grano de cristal ahogado
Instalaciones
Salí y me encontré
Luego ya no supe más de mí
Sólo un recuerdo que persigo
Un perfil que no mejoro
Con el tiempo
Un estar en penumbra
En medio de una luz insolente
Un sueño dentro de una burbuja
De jabón de madre cristalina
Y un diáfano succionar
Dentro de mi nombre
Que no consigo desinstalar.
Y fue así como inventé
Este diván de museos vacíos
Fue así y no hubo otro caso
Tampoco hubo testigos
Volver con la grieta
En la frente
Que refleja la nada
Y no ser ni tu nombre
Volver con la piel
En la mano
Dentro de tu boca
Para ser ignorado
Y horadar
Tu cuerpo con ojos
De nieve
Volver
Con los dedos de nube
Con la piel de tormenta
Con mirada inventada
Fuera de esta holgura
De matarme siempre
Entre tus muslos
Volver y no ser fuego
En tu boca de fiebre
Después de consumir un cráneo
Dentro de otro cráneo
Baño mi otro cuerpo
Dentro del agua vacía
De tu bañera de carne
Desintegrada en la boca
De un techo azul celeste.
Muevo los escombros
De tu cuerpo
Y tu sexo lo sello
Con saliva de cera
Con velo de vientre
En la gran desaparición
Sin duelo ni maquillaje
Ella
Devastación
La belleza en la plaza san marcos
Un capuchino
Un cuarteto rasgando las piedras
De agua a la altura de su boca
Qué delectación!
Escancio el café en su boca
Y me sumerjo dentro
De su cuerpo sin piel.
Sé que siente lo que nunca ha sentido
También hay culpabilidad
Pero por eso emerge la belleza
En todo su esplendor dentro
De una pequeña botella que recoge
El gran canal sin reflejos en el agua
Traducciones de otras épocas
Es insolente dibujar la capilla sixtina
Sin los pies en la tierra
Como enmarcar un trozo
De pared y dibujar fuera de él
El retrato de la pared
Su grieta que atraviesa
Los cuerpos que contemplan la reflexión
Del artista.
Fue un instante de fundaciones
En la memoria
De bibliotecas inmensas
Y sedimentos de enunciados científicos
Poéticos pictóricos modelos de interrogatorios
Sin nadie que persiga las voces
Cada vez más gráciles, más huesudas
En un encuentro de verosimilitudes circunstanciales.
Sin ojos que retiren la iluminación
Antes de encontrar su cuerpo
Tendido sobre la alfombra
Me fije en el resplandor
De una figura sentada
En el vértigo de una columna
Sin pies
Sin brazos
Con mitad de la nariz
Y su miembro cercenado
En un corte perfecto.
La observé
Su desnudo resaltaba
Sobre la alfombra
Y su vello se encadenaba
Casi al mármol por imitación
De su deseo frío y transparente
En su opacidad
La mercancía es algo más
Es tan sencillo
Desear sin volver
Como despedazar la
Muerte dentro de la puerta
Del provecho
Es responsable
Del gran fraude que administra
Lentamente la frontera
Como enternecedor la cartografía
Que realizó de su vientre
Aquella noche de lunas dormidas
Asintiendo el depósito de llagas
Y vocaciones de ultramar
“La negra pastilla del pasillo
Resultó ser una impostora
Que fue capaz de reflejar toda
La escatología que esta ciudad
derramó sobre
El silencio del mostrador”
En verdad te pudo la melancolía
Entre el ácido lisérgico y otro principio
Activo que emanaba de tus cuadros
Recién pintados y reventados
Tus pupilas remarcaban la oquedad del arco
Y subrayaban la raíz arrasada
Del desbordamiento de perfiles
Esquinas y varias traiciones sin afición
Al pacto
Me penetraste
Extraño comienzo
Para un viento desavenido
El vacío realiza la presencia
El mar dentro de mis pies
Navegar en el cadalso
De las cenizas
De cualquier rey
Vendrá luego el resplandor
De los que nombran la vida
Y borran los episodios de la crueldad
Sin olvidar que el rumbo es diverso
Pero no esencialista.
“siendo Venecia, ella misma, pintura, manantial de pintura, y no, como se creyó en el XIX, un mero espectáculo para pintores....” Ramón Gaya. Diario de un pintor
No quería ir pero no regresé
Tu brazo pintando la realidad
Tal vez una desavenencia
Por un desprecio
O un malentendido
Pasear por Venecia
En la soledad
De una ciudad fantasma
Liquida.
Un café
Una insinuación
Situé la provocación
A la altura de su barbilla
No fui capaz de palparme
Y fue cuando ese enano
Me reto a un pulso eterno
Entre plumas y sangre revelada
El trayecto fue largo
Cuando abriste las manos
Para desatar el nudo
Del viento en mis ojos
Interrogué a la última conspiración
Del otoño
Fue en ese mundo entre dos horizontes
De sangre esquina con el tiempo detenido
Y el centelleo de unas sílabas tras el telón
El motivo de la piedra ingrávida
Dentro de la luz crepuscular
De hojas rojizas
De cobre en las ventanas dibujando
La silueta de un exterior sorprendido.
Fue el color ignorado y los brazos
Pintados por el aroma de una madera
Envejecida dentro de aquella habitación
En un rincón de Cáceres
En una lluvia diminuta
En tu cerebro de espuma y una poética
De carne y hueso.
El jardín del destierro
El espejo desatado
La lengua flamígera tu espalda
Detrás del reflejo
También los aguijones
Secundaron la pesadilla
Y tus senos abiertos
A la intemperie del precipicio
Propiciaron la fiebre de la noche
Mi corazón carnal
Latía en tu sexo insomne
Sin memoria pero despierto
A una tierra de vidrio
A unos ojos frutales de hojas
Inconmensurables.
Y la luna meciendo la cama de aullidos
Y adivinanzas.
Parkinson
La nada es el reverso de mi padre
Cuando despierta de su reconciliación
Con la vida y su don.
Se aleja cada vez que mueve la cabeza
Pero es certero en su mirada
Como una diana sin flecha
Como una respuesta sin pregunta.
En su deambular recorre los confines
De mi boca de hielo
Y entre júbilo y combates
Regresa a su cama de nada
Donde nadie duerme los sueños
De los que no quisieron tener nombre
Respuesta intangible
Te escribí, no importa
Suelo hacerlo cuando no sé
Que decir
Cuando la vida pasa en desorden
Y la sombra de las horas
Recurre al vértigo...
A un infinito malestar
Que añora la pesadumbre
De escribir el mundo
Los confines y el peso
Del desierto evanescente
Almohadillas cinematográficas
Los cerebros que emanan
De la niebla
Son golondrinas que atraviesan
Los muros de las estrellas
Por eso no miran vuelan a ras
De los ojos que nosotros inventamos
Y dentro de la tierra recorren las raíces
Que construyen montañas de papeles
Vueltas hacia el vacío bordado de los verbos
Espacio no lugar
Y es así coser dentro de la herida
Pensar en la respiración
De la impaciencia
Y golpear la puerta
Detrás de otra puerta
Dentro de la misma puerta
Alas de agua
La luz que ansías
Llama de día
Sombra de noche.
Ciega camina
Al fuego de las velas
No hay sacristías
Ni espadas
Sólo inocentes inmóviles
Y sangre derramada.
La luz que ansías
No tiene cuerpo
Tampoco alma
Es una voz de carne
Una fuerza suspendida
En la desnudez detenida
En tus labios de cristal.
La luz que ansías
Golpea la llama
La madera dorada
Los tiempos aprendidos
Y el rumor del instante
“Esta es la herida ardiente
Este es el rostro inventado
Esta la boca cosida a las horas
Ganadas a un día que delata
A una noche que señala
A un mundo que reanuda
La marcha
Cuando nosotros regresamos
Al fuego de un prófugo mar”
La luz que ansías suscita
A la nada
A las alas de agua
En la sacudida de la desaparición
CRÁNEO TEMPUS. (1998)
GREGORIO OJER
“ La humanidad no ha adorado más que a los que la hicieron perecer”
E. Cioran.
“Pues la angustia ante el huracán es conmovedora”. Los inventores. R. Char.
Venía por el lado izquierdo y no supe cambiar al derecho
Hay que levantarse
Recoger lo que ya tuvimos
Y dirigir el paso
Hacia lo improbable
Hay que levantarse
Detrás del que yace para levantarlo
Mientras conteste al crecimiento
Y no mengue el espacio de su aturdimiento
Hay que levantarse
Y dejar de lado
La destrucción...: aunque bien mirado
Un derrumbe de vez en cuando
Es necesario reiterarlo
Hay que levantarse contra nadie
Sólo sobre un cuerpo de carne y hueso
De ojos que dicen
Y bocas sin tiempo
Alien
Di:
Tiempo
Cuerpo
Plenitud sin trascendencia
Húmeda inmanencia
O amanecer sumergido
En un desnudo de inocencia
Abierto a la noche animal
Di:
Tú
Sin borrón
Nunca dejes que el día
Pronostique la sombra
De tu almohada o consuma
Tu impaciencia a la amistad
De la luz
Di:
Oscuridad
Luz artificial
Olvido tenue
Huída saludable
En el blanco de tu cráneo
Pronósticos lacerados
Ocurre:
Dedos de cristal
En la boca del vacío
Cuando la manta comienza
En el frío del temblor
O solamente es descuido
De un cadáver aterido
Por la abertura del amor
Dijiste que nunca ibas a existir
En la insistencia del muro
Que la voracidad terminaba en el reconocimiento
De la entrega
También recuerdo la calculada
Memoria de tu eco
En mi vaso vacío
El tambor resonó en el desagüe
De tu pudor
El pozo sin pájaros
Y sin embargo fue el empozamiento
Del agua el que auguró
Un malestar generalizado
Cuerpo oscuro irreconciliable
Barrido por el grito de la piedra
O el pronóstico de la imagen
Dentro de la pantalla
Respondí a la penetración de la luz
En la pregunta sin albur
Se entrecruzaron los recordatorios
Y el anclaje de tiempos y tiempos sin tiempo
Y una vaguedad que galopa sobre los lomos
De la luz invertida al otro lado de nuestra
Duración
Y fue despacio
Fue repentino el desconocimiento
De la música detrás de las piedras
Talladas
Los arcos que ralentizan el vacío
El apenas conmovido del encuentro
Y el galope del preciso pronunciamiento
Que quedó en una sobremesa
De botellas vacías y platos como ojos
Y sin embargo fuimos capaces
De descifrar el girar de cuerpos
El aletear de gotas ocasionales
Qué palidez de ciudad
Dentro de este aire inmóvil sin corazón
Dentro de esta metálica placa
De tu párpado enamorado
El refugio
Isaba
Volvimos del signo
Precipitado
De la nieve abatida
En un encuentro sin cuerpo
Entonces
La tormenta se pronunció lenta
Por encima de la techumbre
De un cielo tenaz
Y tú gemiste dentro
De mi espacio que tu estableciste
Fuera de tu lugar
Me apoyé en los algodones
De tu boca cuando la incertidumbre
Comenzó a tener presencia
En las ruedas de mi Renault 5
Espejos del tiempo
Fue precipitarse en la fiesta
De lleno
El gato maullando
Descalzo
Retrasando el tiempo
De ordenes
Y muertes expropiadas
A un mostrador de carne y hueso
Fue el tiempo de la belleza
Maravillosamente extraviada
Que emprendía el vuelo
Siempre que el lienzo
Temblaba
Y así nos esforzamos en la agitación
De una realidad alimentada
Por el brillo de los escaparates
Invención
La herencia del tiempo es haber dejado de tener hambre
Noctívago intempestivo
La máscara desbrozada
Gritaba al rostro
Del viento
Vino el sueño entonces
Y nada perteneció al hombre
Porque la sombra
Y todos los rumores de su existencia
Se diluyeron en una posibilidad remota
De tanteos y hostigaciones
Desarraigo
Quién puede dividir el adentro
En el afuera
Quién restituye la memoria
En el olvido
Quién sufre sin ser contemplado
Por el tiempo de la quimera
Y la prisión de un cerebro sin alcance
Quién en las contradicciones
Acostumbra a cercar a lo incierto
En lo verosímil
¿La agradable compañía del azar?
El trazo
En los tiempos en que nada era igual
Vino el que guardaba raíces
Succionaba el tiempo que no luchaba
Por nada
Ante el anónimo público sin manos
El aire ya era desarraigo
La sangre un dolor elaborado con elixir
De pieles
Y la huella entre Mallarme
Y el imperio de bálsamos
Lo desconocido
Parecía trazar el surco de la ola
Dentro de la luna cuando la espuma
Dispuso su vientre sobre el nombre
Del dolor
Agitó un viento fúnebre
En el despliegue de inventos
Y arenas destiladas de nieve
La sangre liberaba el aprendizaje
De años en voz baja
Y la libertad
La extranjera libertad fue perdiendo deterioro
Como balbuceos e impostores
El refugio
El espacio sorprende
Cuando es relativo
Y es celoso del tiempo
Integra sorprendido
Al hombre
Que es ese algo más
Que nadie ha sabido
Temporizar
Una retirada a tiempo
Una mirada descubierta
Una febril hora
Sin blanquear
El espacio de la herida
Luciendo ostentoso
El hielo inexorable del interfecto
Cuando zozobra la repetición
La rutina soporta la belleza del encuentro
Dádiva
Sobre el precipicio
Te di un abrazo abismal
Por eso tu mirada infinita
Señala pacientemente
El frío de la llama
La espina no es espina
Los recuerdos de revelarte
Y construirte en el vacío de una espina
Rosal de viento
Lacayo de la libación
Y de un torneo de claridades
Sobras de porcelana
Creo que era cansancio
Después de un despertar escindido
O tal vez una sobreactuación
Del típico macho que no conoce la noche
Ni los helados calientes
Ansiedad
Es una escritura de encuentros
También de casualidades
No son incompatibles
Dominar los preparativos es determinante
Para saber cojear en el trance
O despistarte en la lucha
De una confusión feliz
Aprendiz
Relax
Derrumbamiento
El desgarro de siempre
Y el agrado de volver a escuchar
Tu voz con adelanto
De tu nacimiento
Ligero
Insurrecto
Después de la espera en aquel
Urinario o paraíso artificial
No perdido de un rincón
Elevado en los ojos de la lujuria
La edad del hombre
I
Centellea el vagabundo
Dentro del verdugo
El cuello afilado que corta
La cuchilla de otra guillotina
La sangre que arroja al cuerpo
Fuera del fluido
Un río dentro de tus ojos
Y una inmensidad en la superficie
De la crueldad
Y el hombre
II
La delgadez de la línea
Del horizonte
Fuera del surco de los huesos
La rama rema al viento
Y el perfil de su vientre
Señala el vacío del tiempo
III
Y desembocó en el reverso
De la realidad
Y el vuelo del huracán
Hizo a la mariposa
En su aleteo de arcos sumergidos
IV
Casi descendió a la raíz de la llama
Entre pétalos y raíces venideras
La garganta seca dibujó con sangre
El tránsito
V
Y cedió el hombre
Al propio hombre
Y brevemente la muerte representó
El tiempo de la vida
En las cámaras urdidas
De lo terrible y el sentido
VI
Huiría
Nada más
Lejos de los nombres
Lejos también de las metáforas
Que no atienden
A la última palabra
VII
El sueño de un descanso
El vaciar del viento
En el encuentro con la noche
La naturaleza consuela al
Último vestigio de derrumbes y soplos
Y el centro mudo abandona
La marcha de la materia
VIII
De las piedras brotaron
Manantiales de fuego
Luego el caos incorporó al amanecer
Una mirada ausente
IX
Rosa rosal
Libación
Tal vez una revolución
En la espina
De la historia
Te amé en Luxemburgo
Aquel otoño metálico
De huesos y cruces
Dentro del tallo de la gran Europa
X
Deshacía el agua el río
Dentro de la orilla sumergida
El frío calcinaba la memoria
Del reflejo
Un espejo de rituales y encuentros
Provocaba a la luminosidad de la noche
Más allá de aquel descenso
Se encontraba el hombre
Y sus edades sombrías
A tu mujer
Las líneas del hedonismo
En la copa de tu boca
El plato que se come
La lengua, los ojos sin mirada
Trasparencia de ocurrencias culinarias
El sopor del buen vino
Y la plática de la dialéctica
Por encima de la botella vacía
Tus senos desbordados
Tu pezón emergiendo entre el primer
Y el segundo plato
Mi lengua salivando tu cuchara
Tus ojos dos redondos de mi cuadro desvarío
Fui por encima de la mesa
Un nómada
Dije sí
Tú sonreíste
Pero supe que mirabas al misterio
Del nombre sin hombre
Del hombre venido de la mujer sin belleza
De aquella borrachera de un bar de Monzón
Donde te propuse mis miedos y mi amor
Guardar lo que no se sabe
Érase una vez el metal
Del tallo sin pétalo
La raíz desnuda sin tierra
Que surca los vacíos sin luz
Erase el cristal en los labios
Húmedos de himnos carnales
De triunfos infectos persistentes
De un habitual amor público
Sin condecoraciones ni corrimientos
De tules militares
Erase una vez el acoso del personaje
En mostrar al rostro reparado
Esa mirada uterina sin mundo
Sin sombra en la voz
Sin distancia en los ojos
Sin espacios urgentes
En la compraventa de obviedades
Y falaces iluminaciones
Erase una vez el pequeño negocio
De amores prohibidos
De amores no nacidos
De fuego matérico en las entrañas
De la paciencia
El necio se abstiene
El tiempo no destruye
Muerde y no deja marca
Agrieta y no deja herida
El tiempo crece dentro
Del abatimiento de no saber
Perforar el espejo
Y sumergir el rostro
Dentro del mismo rostro
Pegar el dedo en el brillo
Y volver una y otra vez
Al descanso de lo invisible
En lo visible del tiempo
Otrora la materia
La existencia
La experiencia
El cuerpo una copa de vino añejo
El placer de observar un cuerpo desnudo
Detenido en un hielo
Latitud en un pezón de derrumbes
En unos muslos socavados
El corrimiento del sentido persistente
El aleteo de tu piel
Gira gira gira
materia
Aterida fulgurante única
En tus incorporaciones
Y pasa este amanecer
Extremo de luz y de vértigo
La ocultación de la transparencia
El cuenco del muro
Ceniza
Y tu rostro
La voz del río
El agua muda
Desciendo en la llama
Anegada de mares
Desnuda
El pliegue del tiempo
Los orígenes perforan el costado
De la orilla
La forma que concaviza el deshacer
De las palabras
Las formas decididas de otro hueco
Falso pero secreto
Fluía la quietud...
Nada es como después
Garganta del tránsito
Branquias de hormigón
Sobre el tejado de tus vértebras
Tiempo de vuelos
Olvidos de navegantes de tierra firme
Sucede sigiloso delante del mar bilingüe
Un orden húmedo y desconocido
Nadie era su nombre
El rostro que oculta
Las palabras
Detrás el agua y las manos
De la desidia
Los armarios vacíos
De soles apolillados
Dentro las estrellas
La disposición del tiempo y la sección del movimiento
Corrí al lado de amapolas
Y recordatorios de niños solemnes
La mujer y el canto tumultuoso
Estallaron en pequeñas sombras
Sobre el ataúd
Blanco de nieve
Y tristeza
Inminente naufragio
Áspero deambular sin dedos
En los pies dentro del anunciado
Silencio
La bóveda extrañas manos
Y laberintos de lenguas de agua
El canto del mar en las huellas
De las caracolas
La hechura de la espuma
En la boca de lo posible
Y el robledal que lejos de su inquietud
Posó sus ramas en nuestros hombros.
Mandíbulas
El impulso de aterrizar sobre un papel
Y deletrear el espacio
Que no extendió sus alas
Sobre otra conducción de silencio
Y alientos
El horizonte de lluvia y tiempos yuxtapuestos
Vestir de fanfarria el hedor de la tradición
Y retener las migajas del artesano
De la marca y el juego
Malos tiempos......
Otros sueños de la misma historia
Los mejores de otras generaciones
Dentro de las bombas
De las palabras sin pensamiento
El idioma de lo prodigioso
En el botín del uniforme
Y una geografía de defensa detrás
De la norma disidente de lo apacible
Siguió la trayectoria –dijeron-
En la traducción de los sueños
Entregado al triangulo capilar
De los paisajes dirigidos
capitalismo
No hay palabras
Sólo hipotecas criptográficas
Inquietantes seguros de muerte
Que de mano en mano pronuncian guerras
Y consuman el vacío de la transparencia
Bordes
Vaciar el mar en una caracola
Como trazo la línea
En un tiempo transido
En un mundo todavía por engendrar
Oímos el rumor
Del continente en las bocas
Que definen el hambre
En las manos que contienen la sed
De venganza
En la dura memoria próxima
Al olvido
Oímos el estertor
De la frontera en sus ojos muertos
Al borde de la aparición de un nunca jamás
Dentro del viento frío del norte
Fuego
Es la apariencia de no ser visto
De no querer brotar dentro
Del sueño en la brisa
De un cuerpo vendido.
Es el mirar sin levantar
La piel de la realidad
Y aguardar la resina
De la figura ingrávida
Que llega proferida
De una palabra inexistente.
Es decir con precisión
Lo que no eres capaz de ver
Y sentir el horizonte dentro
De la velocidad de unas alas
Que voltean lo dispuesto
Sobre un montón de huesos
Por Fin
Enteramente del frío atraviesa
El fantasma del hombre
Destruido por el tiempo
Su cráneo abraza el musgo
Del cielo devoto
Rompe el tic tac sobre las olas
Metálicas del pensamiento
Y en el desgarro del que cruza
Embarca hacia el inmenso mar
Apócrifo
Mantener el gesto era una proeza
Después de atravesar aquella playa
Solitaria de tatuajes y chicos imberbes
Venía del frío
De escuchar la helada de lo memorable
La disposición de la arena
En una postura fría
Y el alquitrán del inquisidor moralista
Restaurando el vello del que frotaba estrellas
Después se registró en la espuma
Del desahucio de un mar que disparaba
Los viejos cañones de lo terrible
Y la verdad era el rezo
De un poeta eunuco
CRÁNEO FILOSÓFICO. (1993)
GREGORIO OJER BUENO
“cierro los ojos y arden los límites” Antonio Gamoneda
“nada sé, y soy estéril; pero puedo servirte de partera, y por eso hago encantamientos para que des a luz tu idea” Platón. Teeteto
“estamos muertos otra vez”. Piratas
Lección de filosofía
Puede callar
La palabra
Dormir el pensamiento
Fingiendo
Estar despierto
Igual que el sonido
Conmovido
Por el aliciente
De la sombra
Proporciona tiempos
Y trampas
A los consejos
La naturaleza
De la invención
El principio desprovisto
De tierra firme
Arranca
A la noche
Ficciones
Y senderos.
Quién fue primero:
La pregunta
O el desvarío
El admirado
O el cautivo?
El tiempo trampero
De sentencias
O el entendimiento?
El pronostico
De la investigación
Es llevar la vida
A sus derroteros
Fugitivos
No es la cultura
El agua de los puentes
Los cuerpos
Realizados
Las fosas
De los hundidos
Divagando dentro
De las aletas
De la hermosura
El mundo
De los avisos
Y los sensatos
Del oro
Detrás de las velas
Del último naufragio
Estamos realizando la espalda
De una época
Que regresa
Y es extraño
Beber de las manos
Amputadas de estos cuerpos
Parcos
De Heráclito a Juan
Cuando el río
Se bebe
Con ella la arena
Pierde los campos
Y el hombre
Su vida acontece.
De repente cuando la soledad
Cubre de espanto
Las entrañas
Así descubro
El espacio de mis dedos
Y los interludios de tus muslos
Calientes
Como un canto que duele
En la garganta
Del que repite
La palabra
Del barco hundido
Entre tus sábanas
Filosofía matriarcal
Sí, el blanco de la madre
Sobre el argumento
Del baño del sábado
La espuma del universo
Y las pompas de jabón
En la explosión primera
De mi materia pequeña
El frescor de la música
Y el interrogante de un corazón
Armado de interrogantes
El humor de otro cuerpo
Y esas buenas tardes dentro de tu regazo
Filosofia patriarcal
Fue el pulso artesanal
La ráfaga de cabellos y besos
Sobre la alfombra de la memoria
El ascua de la primera llama
Se aferró al devaneo de la aventura
Así el fulgor del hastío
La nada asomándose
Dentro de mi cráneo
Te esperé vivo con la piel de mariposa
En diminutas dilataciones y equívocos
Heme aquí
La pluma en el agua
Enjambrando la espuma
De otro confín
La exangüe zozobra
Subraya el contorno
De la nieve perfumada
Otro latido amortigua la caída
Irreversible de mi dedo
Sobre tu doble destello mudo
También el gozne ara el espacio
De la última mariposa que trazó
El viento sobre la aguja de tu roce
Filia
Oh! filosofia limitada de estaciones
Y rostros escuálidos
Pueril ceño del aullido
Deseé prestarte los ojos del hechizo
Y no supiste sostener el marco
Del delirio
Senderos
Anduvimos entre la hojarasca
Sin los ojos que descubrimos
Separados de los rudos caminos
Y de los huecos extraviados
Descendimos entre raíces aéreas
Cuando la tempestad aplastó con su rostro
El surco de tierra pisada
Las hayas combadas entre los huesos
Caídos de los robles
Los hongos hervidos arrancados
De la garganta de los sueños..
La magia viajó esa noche entre las plumas
Blancas de tu mechón
Vellocino incandescente
Y muros dibujados a ras del suelo
Sobre los pies de otros que pisaron
Las mismas huellas del bosque improvisado
Crepusculares
Gritaste en la emergencia
Dentro del volcán
Donde nada vuelve a ser
Ni nadie recibe el eco de la madreselva
Tropezaste en el hueso
Del mudo esqueleto del advenimiento
Luego despertamos de un largo letargo
Sepultados entre las arenas pintadas
En el embudo incinerado
Sin punzamientos
Sortilegios ni desenfrenos conscientes
De caminar hacia la invisibilidad
El tiempo de la mano
Aullaba tu cuerpo
Celeste de pan y dados
El truco de la sombra
Abrasada y el temblor de la noche
Transparente de tristezas y pérdidas
Los párpados estallando lejos
Dentro de la bóveda de tus caricias
Yacéis fingidos dioses del ahora
Y de lo repentino
Masacre
Las astillas de la noche
Y el hijo acariciando la hoja
Desprendida del otoño
Vuelvo de la contienda
Con una mueca amortiguada
Por la distancia de tus manos
Me rindo en la espina de la astucia
En ese borrón de un tiempo excluido
De tu boca abrupta
Dignidad
Me bebí los libros de la noche
Incluyendo los sinsabores
De ciertos neologismos
Y adivinaciones esporádicas cerca
De los nombres.
Vinculo tras vinculo
En un regreso de derrumbes
Padre, pensé en el infierno
Y deshice tu sombra sobre
Aquel abrazo recomendado
Suicidio
El tiempo de la espera
Desde la azotea
Deslumbra la luna
Y la mandolina de Braque
Rasga la noche de la muerte
Transcurre todo cuando el rostro
De Deleuze busca la superficie
De su devenir
Más allá la máscara del rebelde
Se adueña del silencio de la última meseta
Resbala la tierra doblada sobre
El espinazo del espejo
Y me viene el recuerdo
De la cáscara apolillada de la filosofía
Notas
Del trance
En el otro hemisferio
Donde el lenguaje perece
A las brasas del espacio
Amé la conjunción de palmeras
Y espuma coloreada
Por una resistencia
Inaudita a la extinción
Fue en el mes del girasol
Dentro de nubes negras
Y filtraciones inmarcesibles
De mi otro ardor
Aquel viaje....
El ancla del crepúsculo
Y las notas
De un verde lluvia
Van conduciendo al tiempo
Hacia una Lisboa
Desnuda.
Azul del tajo sobre la alfombra del mar.
Huye del volante
Infiltrado de la soledad
De las formas
Que fundían nuestros nombres.
Van diciendo
Que Pessoa murió dentro
De la exposición
De su muerte
Dicen que Poesía
Atrapó para siempre
Su viaje hacia los nombres.
Junto al camastro averiado
De aquella pensión
De putas y soles demacrados
Mordisqueé la sepultura
De Filosofía
Atenas
El zigzag
De la acrópolis
Y el viejo cielo
De Atenas
Miraba a las piedras prófugas
Brotaban de tus mejillas
Los últimos episodios
De Píndaro.
Profano caminé
Entre Atenea
Y una historia desteñida
De tu blusa
Entonces del Liceo
Un limonero floreció
A sones de punzamientos
Y oscuros rostros
Y descendió el agua
Entre relámpagos y magnolias.
Sobre la rozadura angosta
El trino de mi pecho
Y el calor extenuado
Del silencio
Limpiaban la espesura
De la zarza en llama
También el velamen del espejo
De esta última queja
Escarpada en la sombría
Noche exangüe
Polvo de vidrio
La imagen sobrehumana
Nombra la ceniza del reflejo
Labio del horror
De la propia identidad que crece
Dentro del espejo
Pero son las diminutas partículas
De polvo las que levantan
La vida sin aliento.
Un río se sumerge
En el hallazgo de un gesto
Reacio a morir
El crepitar del fuego en el marco
De la actuación
Duplicación
La libélula en el circo de los aleteos
Las grullas sobrevienen al espectáculo
Del cielo en la ilusión de suspender
La tierra de la mordedura.
Sabía que la suspensión del juicio
Paralizaba el destierro de la palabra
En un cielo falto de deseo.
Fue entre entumecimientos y la duplicación
De nombres clausurados.
La historia volvió a la falta de aire
A un estado que aumentaba el sonambulismo
O los posibles mundos sustituidos
Por el espectro
Sutura
Sabíamos que el perfil de la esperanza
Nunca iba a aullar
En nuestros cerebros.
Sin conocernos
Ya estábamos todos muertos
Marx contra marx
Detrás del ascensor
El rostro rayaba
El limo de aceite y náusea
Del primer piso
Luego más tarde
El croar del segundo
Y la pena arrojada al tercero
El nombre el bla bla bla
Y el mismo terror
En la misma huella
Sin final feliz
Sólo la última parada
A la espera de un infinito vertical
Escatología
Eras
Casi nada
Dentro del cometa
Que salió del regurgitar
Inédito de otro fantasma
El otro lado del vidrio
Al ponerse el mundo detrás
Rasgué la cremallera de los párpados
Bajamos las escaleras sobre la línea
De un añadido al horizonte de unas pieles
Inofensivas
Y seguí convencido que tal vez no debía de haber
Sacado aquel vino dulce
Y los senos de cristal opaco o aquel daguerrotipo
De otras intenciones cautelares
La realidad se oculta a cualquier manuscrito
Que no escriba con plumas de arena
Ezra enterrado sobre la lápida del pensamiento
Imposible
Venecia 1994
Bálsamo
Quizá el pez rasgue la cortina
De agua que hay entre la asfixia
Y el lugar que dejé en el arrastre
De mi interrupción
In situ
Es el paso detrás de la barra
Una mirada amiga
Pero con distancia
Tal vez el reflejo en el güisqui
Sea imprescindible
Pero es el ser humano el que observa
La tirada de dados
Y nunca nunca están trucados:
Póquer al as
Vendrá y no será capaz de volver.
Qué hora es?
2006
y rumiaba debajo del tapete
y no era hombre ni mujer
un número
sólo un número buscando el infinito
de mi mentira de hombre o bestia
A ti
Su república
El olvido es la idea
Y el recuerdo la trastienda
De la vida
Rasga las cenizas de la doctrina
Sombría.
Siendo estricta trata de aparentar
La cortesía o más bien
El prudente desconocimiento del suicida
Inmerecida es la reyerta
De la razón legitima
Con la legitima sensación detenida
Como es cierta la melancolía fugitiva
De una memoria inquieta
Y mantenida
Tentempié marxista
Vuelvo del límite que trabajan
Mis huesos mis músculos
En una vida cortada
Relación del grito
Dentro del progresivo manantial
Materialista de una historia
Que alimenta de catástrofes
La suma y la resta
Tal vez la extrañeza
Devenga utilidad
Como la muerte señalando
El dedo de la axfisia
Descartes Versus Hedonismo
Tu boca en mi dedo
Mi dedo en tu cuello
La espiral de tus muslos
En la recta de tu recto
Tu cuello en mis ojos
Mis ojos en tu nuca
El truco de la desaparición
En un sistema concluido
Tu nuca en mi mano
Mi mano en tu pierna
El aguijón violento
Libando tus líquidos
Tu pierna entre la tierra
Y el cielo de mi certeza
El flujo del precipicio
Inacabado de mis dedos
Carta a Epicuro
Faltaba la fascinación
En el fondo del gramófono
La balaustrada ejerciendo de deshecho
En un espacio no delimitado
Un amanecer hurgaba dentro de la sangre
Fuera los perros aullaban
Como una huella erosionada
Hacía un frío semihundido
Sordo
Y las olas ardientes de tu cera
Acompañaban incorpóreas
A ese pensamiento de orillas.
Lecciones
El color extinguido
En lo abyecto
De la zanja sepulcral
Habló
Insustituible
El tránsito del tiempo en la orilla
Del Tormes buscando entre un bosque
De eucaliptos el lamento clandestino
De un viaje a golpe de retrasos
Y éxtasis tímidos
Las marcas creando un círculo prematuro
Ahora que ya todo estaba dado
Me alegró verte desnudo entre zarzas
Y un frío extraviado en un mes de Abril
Casi muerto dentro de una primavera
En estallido
Pude darme cuenta de que ese instante
Sería irrepetible y que el estremecimiento
Quedaría como una huella dentro
De mis ganas de vivir
Siena
Fue el viento en el rostro
El que prefiguró la falta,
La ausencia del cuerpo.
En la urna la reliquia
Competía con el contorno
De la obstinada muerte
El sudor frío
La noche dormida
Y un eco irrepetible
Escondiendo el horror
De una respuesta en espera
Viena
Visitamos al padre de Wittgenstein
Fue cuando casi había muerto Thomas.
Klimt llamaba payaso a Nietzsche
Al colorear su verborrea irreprochable
Una playa nudista es lo que falta
Dijo un viejo vienes en un italiano
Macarrónico
El problema: una existencia demacrada
Por ese cristianismo rancio
Cuando se identifica con un imperio
Derrotado como el de mi procedencia
Capri
El perfil de una hoja seca
En un cuerpo desarenado
Casi unido a las piedras
Del acantilado
El ojo de una sirena
Al compás de la música
Del oleaje
Tu desnudo como contrapeso
Al estallido de puntos
No franqueados por el sinsentido
Duele el significado
De un mundo mutilado.
Pleonasmo aéreo
Fue en vistas
Desde la sierra de Francia
La infancia se prolongó demasiado
O quizá el boomerang de la madurez
No respondía a sus demandas.
El viento peinaba la existencia
Del precipicio
Yo dispuse las alas abiertas
A una cualidad inexplicable
De saber qué hacer cuando no hay
Que hacer nada
Preparé al cielo para mi recepción
Y prescindí de mi gravedad
Y del pleonasmo de ser
Una pequeña historia
De la aviación sin administración
Psicopedagogía
No creo
Sólo papilla de cuerpos
Materia y placer
U
Orgasmos administrados
Dentro de las galletas
De la tercera infancia
Que es una vejez prolongada
Entre pinos y cenizas de abejas
Filosofía práctica
Llegaremos a un acuerdo
Draconiano
En un espacio dirigido
Por monedas falsas
Y cristales empañados.
Luz de encuentros esporádicos
Como tus maneras espontáneas
De subrayar aquello que es distinto
Cuando se atrapa su sentido
Pagué por la tranquilidad
De un diálogo sin altavoz,
Íntimo como aquel amanecer
En Isla en un silencio distinto
Mientras tú recogías las ropas
De aquella enredadera nocturna
Respuestas
Cierro los límites
Y arden mis ojos
Dentro de mi cuerpo
De mujer
Pluma dorada
A través de la mitología
De la noche donde las palabras
Se convierten en precipicios
De cristal y son húmedas
De tierra bronceada
Importan los invisibles
Los que te susurran al oído
Dentro de los urinarios
De vidrio arenoso
Silentes gozos
Manos ateridas
Por el frío de una intensidad
Complaciente
Todo es desconocido
Menos el estremecimiento
De saberse adormecido
Dentro de la lejanía
De nombres e incógnitas
Y es cómo buscas la salida
De emergencia
Porque la muerte está en llamas
En el destello de tu pluma dorada
Tempus
Oí el grito de la explosión
En un hosco aposento
De madera apolillada
Las caricias vendedoras
De fotografías ocultas
Los remansos del Tormes
Sobre arenas movedizas
Donde los nombres
Naufragaban
En aquella barca de ceniza.
Oí el grito del ahogado
Dentro de la inexorable zozobra
De la orilla en tu boca.
Oí la vida como pasaba
Inclinada sobre la ciénaga
De las horas
Lecturas de Kant
La afinidades efectivas
De las palabras
Son selectivas
En sus emociones
La manifestación del error
O la cura de la diferencia
Excluyente de la ausencia
Ensimismada.
Venía de comprar una botella
De güisqui
Y Quincey para impresionar
Al instante no perpetuado
En una noche de magnetismo
Y de ingravidez cuántico
Comunidad democrática
Vine del frío
Y dije soy tuyo
Multiforme
Sin sexo definido
Es la extrañeza
De lo domestico
De lo que no desborda
Porque se ha asimilado
A la tranquilidad
De vivir en uno dentro
De todos.
Centro social. Parma
No soy tú
dios!. Exceso.
Ritual de la espina
Máxima- mínima
La belleza es la fotografía
De un tiempo imposible
Inevitable
Todavía es inefable
La piel de la herida
En el fondo de una barra
El destello de la noche
En el cristal roto
De tus lentes retrospectivas
Hablaste del exilio
Del nomadismo
De la mirada siniestra de la esfinge
Que emergía de la pared falsa
Cartón piedra
Tu boca de plástico emergió
Del único escaparate inevitable
Pluma del bardo
Contemporáneo en la concha
De un ruido afrodisíaco
La arena de la infamia
La nada cerrada en el viento
De tu arrepentimiento
Entonces...qué mano debatió
El encuentro de la impugnación?
Las huellas del vaho en la trampa
De tu boca posible?
O el espectáculo del peaje tardío
De tus manos en mi taimada hilaridad?
Sobra el tiempo
La belleza nace
Todos los días
En la fascinación
De tu silencio
Como el compromiso
Del escombro
En la búsqueda de tu destino
Que es equilibrio en un margen
De mi abismo.
GREGORIO OJER BUENO
“cierro los ojos y arden los límites” Antonio Gamoneda
“nada sé, y soy estéril; pero puedo servirte de partera, y por eso hago encantamientos para que des a luz tu idea” Platón. Teeteto
“estamos muertos otra vez”. Piratas
Lección de filosofía
Puede callar
La palabra
Dormir el pensamiento
Fingiendo
Estar despierto
Igual que el sonido
Conmovido
Por el aliciente
De la sombra
Proporciona tiempos
Y trampas
A los consejos
La naturaleza
De la invención
El principio desprovisto
De tierra firme
Arranca
A la noche
Ficciones
Y senderos.
Quién fue primero:
La pregunta
O el desvarío
El admirado
O el cautivo?
El tiempo trampero
De sentencias
O el entendimiento?
El pronostico
De la investigación
Es llevar la vida
A sus derroteros
Fugitivos
No es la cultura
El agua de los puentes
Los cuerpos
Realizados
Las fosas
De los hundidos
Divagando dentro
De las aletas
De la hermosura
El mundo
De los avisos
Y los sensatos
Del oro
Detrás de las velas
Del último naufragio
Estamos realizando la espalda
De una época
Que regresa
Y es extraño
Beber de las manos
Amputadas de estos cuerpos
Parcos
De Heráclito a Juan
Cuando el río
Se bebe
Con ella la arena
Pierde los campos
Y el hombre
Su vida acontece.
De repente cuando la soledad
Cubre de espanto
Las entrañas
Así descubro
El espacio de mis dedos
Y los interludios de tus muslos
Calientes
Como un canto que duele
En la garganta
Del que repite
La palabra
Del barco hundido
Entre tus sábanas
Filosofía matriarcal
Sí, el blanco de la madre
Sobre el argumento
Del baño del sábado
La espuma del universo
Y las pompas de jabón
En la explosión primera
De mi materia pequeña
El frescor de la música
Y el interrogante de un corazón
Armado de interrogantes
El humor de otro cuerpo
Y esas buenas tardes dentro de tu regazo
Filosofia patriarcal
Fue el pulso artesanal
La ráfaga de cabellos y besos
Sobre la alfombra de la memoria
El ascua de la primera llama
Se aferró al devaneo de la aventura
Así el fulgor del hastío
La nada asomándose
Dentro de mi cráneo
Te esperé vivo con la piel de mariposa
En diminutas dilataciones y equívocos
Heme aquí
La pluma en el agua
Enjambrando la espuma
De otro confín
La exangüe zozobra
Subraya el contorno
De la nieve perfumada
Otro latido amortigua la caída
Irreversible de mi dedo
Sobre tu doble destello mudo
También el gozne ara el espacio
De la última mariposa que trazó
El viento sobre la aguja de tu roce
Filia
Oh! filosofia limitada de estaciones
Y rostros escuálidos
Pueril ceño del aullido
Deseé prestarte los ojos del hechizo
Y no supiste sostener el marco
Del delirio
Senderos
Anduvimos entre la hojarasca
Sin los ojos que descubrimos
Separados de los rudos caminos
Y de los huecos extraviados
Descendimos entre raíces aéreas
Cuando la tempestad aplastó con su rostro
El surco de tierra pisada
Las hayas combadas entre los huesos
Caídos de los robles
Los hongos hervidos arrancados
De la garganta de los sueños..
La magia viajó esa noche entre las plumas
Blancas de tu mechón
Vellocino incandescente
Y muros dibujados a ras del suelo
Sobre los pies de otros que pisaron
Las mismas huellas del bosque improvisado
Crepusculares
Gritaste en la emergencia
Dentro del volcán
Donde nada vuelve a ser
Ni nadie recibe el eco de la madreselva
Tropezaste en el hueso
Del mudo esqueleto del advenimiento
Luego despertamos de un largo letargo
Sepultados entre las arenas pintadas
En el embudo incinerado
Sin punzamientos
Sortilegios ni desenfrenos conscientes
De caminar hacia la invisibilidad
El tiempo de la mano
Aullaba tu cuerpo
Celeste de pan y dados
El truco de la sombra
Abrasada y el temblor de la noche
Transparente de tristezas y pérdidas
Los párpados estallando lejos
Dentro de la bóveda de tus caricias
Yacéis fingidos dioses del ahora
Y de lo repentino
Masacre
Las astillas de la noche
Y el hijo acariciando la hoja
Desprendida del otoño
Vuelvo de la contienda
Con una mueca amortiguada
Por la distancia de tus manos
Me rindo en la espina de la astucia
En ese borrón de un tiempo excluido
De tu boca abrupta
Dignidad
Me bebí los libros de la noche
Incluyendo los sinsabores
De ciertos neologismos
Y adivinaciones esporádicas cerca
De los nombres.
Vinculo tras vinculo
En un regreso de derrumbes
Padre, pensé en el infierno
Y deshice tu sombra sobre
Aquel abrazo recomendado
Suicidio
El tiempo de la espera
Desde la azotea
Deslumbra la luna
Y la mandolina de Braque
Rasga la noche de la muerte
Transcurre todo cuando el rostro
De Deleuze busca la superficie
De su devenir
Más allá la máscara del rebelde
Se adueña del silencio de la última meseta
Resbala la tierra doblada sobre
El espinazo del espejo
Y me viene el recuerdo
De la cáscara apolillada de la filosofía
Notas
Del trance
En el otro hemisferio
Donde el lenguaje perece
A las brasas del espacio
Amé la conjunción de palmeras
Y espuma coloreada
Por una resistencia
Inaudita a la extinción
Fue en el mes del girasol
Dentro de nubes negras
Y filtraciones inmarcesibles
De mi otro ardor
Aquel viaje....
El ancla del crepúsculo
Y las notas
De un verde lluvia
Van conduciendo al tiempo
Hacia una Lisboa
Desnuda.
Azul del tajo sobre la alfombra del mar.
Huye del volante
Infiltrado de la soledad
De las formas
Que fundían nuestros nombres.
Van diciendo
Que Pessoa murió dentro
De la exposición
De su muerte
Dicen que Poesía
Atrapó para siempre
Su viaje hacia los nombres.
Junto al camastro averiado
De aquella pensión
De putas y soles demacrados
Mordisqueé la sepultura
De Filosofía
Atenas
El zigzag
De la acrópolis
Y el viejo cielo
De Atenas
Miraba a las piedras prófugas
Brotaban de tus mejillas
Los últimos episodios
De Píndaro.
Profano caminé
Entre Atenea
Y una historia desteñida
De tu blusa
Entonces del Liceo
Un limonero floreció
A sones de punzamientos
Y oscuros rostros
Y descendió el agua
Entre relámpagos y magnolias.
Sobre la rozadura angosta
El trino de mi pecho
Y el calor extenuado
Del silencio
Limpiaban la espesura
De la zarza en llama
También el velamen del espejo
De esta última queja
Escarpada en la sombría
Noche exangüe
Polvo de vidrio
La imagen sobrehumana
Nombra la ceniza del reflejo
Labio del horror
De la propia identidad que crece
Dentro del espejo
Pero son las diminutas partículas
De polvo las que levantan
La vida sin aliento.
Un río se sumerge
En el hallazgo de un gesto
Reacio a morir
El crepitar del fuego en el marco
De la actuación
Duplicación
La libélula en el circo de los aleteos
Las grullas sobrevienen al espectáculo
Del cielo en la ilusión de suspender
La tierra de la mordedura.
Sabía que la suspensión del juicio
Paralizaba el destierro de la palabra
En un cielo falto de deseo.
Fue entre entumecimientos y la duplicación
De nombres clausurados.
La historia volvió a la falta de aire
A un estado que aumentaba el sonambulismo
O los posibles mundos sustituidos
Por el espectro
Sutura
Sabíamos que el perfil de la esperanza
Nunca iba a aullar
En nuestros cerebros.
Sin conocernos
Ya estábamos todos muertos
Marx contra marx
Detrás del ascensor
El rostro rayaba
El limo de aceite y náusea
Del primer piso
Luego más tarde
El croar del segundo
Y la pena arrojada al tercero
El nombre el bla bla bla
Y el mismo terror
En la misma huella
Sin final feliz
Sólo la última parada
A la espera de un infinito vertical
Escatología
Eras
Casi nada
Dentro del cometa
Que salió del regurgitar
Inédito de otro fantasma
El otro lado del vidrio
Al ponerse el mundo detrás
Rasgué la cremallera de los párpados
Bajamos las escaleras sobre la línea
De un añadido al horizonte de unas pieles
Inofensivas
Y seguí convencido que tal vez no debía de haber
Sacado aquel vino dulce
Y los senos de cristal opaco o aquel daguerrotipo
De otras intenciones cautelares
La realidad se oculta a cualquier manuscrito
Que no escriba con plumas de arena
Ezra enterrado sobre la lápida del pensamiento
Imposible
Venecia 1994
Bálsamo
Quizá el pez rasgue la cortina
De agua que hay entre la asfixia
Y el lugar que dejé en el arrastre
De mi interrupción
In situ
Es el paso detrás de la barra
Una mirada amiga
Pero con distancia
Tal vez el reflejo en el güisqui
Sea imprescindible
Pero es el ser humano el que observa
La tirada de dados
Y nunca nunca están trucados:
Póquer al as
Vendrá y no será capaz de volver.
Qué hora es?
2006
y rumiaba debajo del tapete
y no era hombre ni mujer
un número
sólo un número buscando el infinito
de mi mentira de hombre o bestia
A ti
Su república
El olvido es la idea
Y el recuerdo la trastienda
De la vida
Rasga las cenizas de la doctrina
Sombría.
Siendo estricta trata de aparentar
La cortesía o más bien
El prudente desconocimiento del suicida
Inmerecida es la reyerta
De la razón legitima
Con la legitima sensación detenida
Como es cierta la melancolía fugitiva
De una memoria inquieta
Y mantenida
Tentempié marxista
Vuelvo del límite que trabajan
Mis huesos mis músculos
En una vida cortada
Relación del grito
Dentro del progresivo manantial
Materialista de una historia
Que alimenta de catástrofes
La suma y la resta
Tal vez la extrañeza
Devenga utilidad
Como la muerte señalando
El dedo de la axfisia
Descartes Versus Hedonismo
Tu boca en mi dedo
Mi dedo en tu cuello
La espiral de tus muslos
En la recta de tu recto
Tu cuello en mis ojos
Mis ojos en tu nuca
El truco de la desaparición
En un sistema concluido
Tu nuca en mi mano
Mi mano en tu pierna
El aguijón violento
Libando tus líquidos
Tu pierna entre la tierra
Y el cielo de mi certeza
El flujo del precipicio
Inacabado de mis dedos
Carta a Epicuro
Faltaba la fascinación
En el fondo del gramófono
La balaustrada ejerciendo de deshecho
En un espacio no delimitado
Un amanecer hurgaba dentro de la sangre
Fuera los perros aullaban
Como una huella erosionada
Hacía un frío semihundido
Sordo
Y las olas ardientes de tu cera
Acompañaban incorpóreas
A ese pensamiento de orillas.
Lecciones
El color extinguido
En lo abyecto
De la zanja sepulcral
Habló
Insustituible
El tránsito del tiempo en la orilla
Del Tormes buscando entre un bosque
De eucaliptos el lamento clandestino
De un viaje a golpe de retrasos
Y éxtasis tímidos
Las marcas creando un círculo prematuro
Ahora que ya todo estaba dado
Me alegró verte desnudo entre zarzas
Y un frío extraviado en un mes de Abril
Casi muerto dentro de una primavera
En estallido
Pude darme cuenta de que ese instante
Sería irrepetible y que el estremecimiento
Quedaría como una huella dentro
De mis ganas de vivir
Siena
Fue el viento en el rostro
El que prefiguró la falta,
La ausencia del cuerpo.
En la urna la reliquia
Competía con el contorno
De la obstinada muerte
El sudor frío
La noche dormida
Y un eco irrepetible
Escondiendo el horror
De una respuesta en espera
Viena
Visitamos al padre de Wittgenstein
Fue cuando casi había muerto Thomas.
Klimt llamaba payaso a Nietzsche
Al colorear su verborrea irreprochable
Una playa nudista es lo que falta
Dijo un viejo vienes en un italiano
Macarrónico
El problema: una existencia demacrada
Por ese cristianismo rancio
Cuando se identifica con un imperio
Derrotado como el de mi procedencia
Capri
El perfil de una hoja seca
En un cuerpo desarenado
Casi unido a las piedras
Del acantilado
El ojo de una sirena
Al compás de la música
Del oleaje
Tu desnudo como contrapeso
Al estallido de puntos
No franqueados por el sinsentido
Duele el significado
De un mundo mutilado.
Pleonasmo aéreo
Fue en vistas
Desde la sierra de Francia
La infancia se prolongó demasiado
O quizá el boomerang de la madurez
No respondía a sus demandas.
El viento peinaba la existencia
Del precipicio
Yo dispuse las alas abiertas
A una cualidad inexplicable
De saber qué hacer cuando no hay
Que hacer nada
Preparé al cielo para mi recepción
Y prescindí de mi gravedad
Y del pleonasmo de ser
Una pequeña historia
De la aviación sin administración
Psicopedagogía
No creo
Sólo papilla de cuerpos
Materia y placer
U
Orgasmos administrados
Dentro de las galletas
De la tercera infancia
Que es una vejez prolongada
Entre pinos y cenizas de abejas
Filosofía práctica
Llegaremos a un acuerdo
Draconiano
En un espacio dirigido
Por monedas falsas
Y cristales empañados.
Luz de encuentros esporádicos
Como tus maneras espontáneas
De subrayar aquello que es distinto
Cuando se atrapa su sentido
Pagué por la tranquilidad
De un diálogo sin altavoz,
Íntimo como aquel amanecer
En Isla en un silencio distinto
Mientras tú recogías las ropas
De aquella enredadera nocturna
Respuestas
Cierro los límites
Y arden mis ojos
Dentro de mi cuerpo
De mujer
Pluma dorada
A través de la mitología
De la noche donde las palabras
Se convierten en precipicios
De cristal y son húmedas
De tierra bronceada
Importan los invisibles
Los que te susurran al oído
Dentro de los urinarios
De vidrio arenoso
Silentes gozos
Manos ateridas
Por el frío de una intensidad
Complaciente
Todo es desconocido
Menos el estremecimiento
De saberse adormecido
Dentro de la lejanía
De nombres e incógnitas
Y es cómo buscas la salida
De emergencia
Porque la muerte está en llamas
En el destello de tu pluma dorada
Tempus
Oí el grito de la explosión
En un hosco aposento
De madera apolillada
Las caricias vendedoras
De fotografías ocultas
Los remansos del Tormes
Sobre arenas movedizas
Donde los nombres
Naufragaban
En aquella barca de ceniza.
Oí el grito del ahogado
Dentro de la inexorable zozobra
De la orilla en tu boca.
Oí la vida como pasaba
Inclinada sobre la ciénaga
De las horas
Lecturas de Kant
La afinidades efectivas
De las palabras
Son selectivas
En sus emociones
La manifestación del error
O la cura de la diferencia
Excluyente de la ausencia
Ensimismada.
Venía de comprar una botella
De güisqui
Y Quincey para impresionar
Al instante no perpetuado
En una noche de magnetismo
Y de ingravidez cuántico
Comunidad democrática
Vine del frío
Y dije soy tuyo
Multiforme
Sin sexo definido
Es la extrañeza
De lo domestico
De lo que no desborda
Porque se ha asimilado
A la tranquilidad
De vivir en uno dentro
De todos.
Centro social. Parma
No soy tú
dios!. Exceso.
Ritual de la espina
Máxima- mínima
La belleza es la fotografía
De un tiempo imposible
Inevitable
Todavía es inefable
La piel de la herida
En el fondo de una barra
El destello de la noche
En el cristal roto
De tus lentes retrospectivas
Hablaste del exilio
Del nomadismo
De la mirada siniestra de la esfinge
Que emergía de la pared falsa
Cartón piedra
Tu boca de plástico emergió
Del único escaparate inevitable
Pluma del bardo
Contemporáneo en la concha
De un ruido afrodisíaco
La arena de la infamia
La nada cerrada en el viento
De tu arrepentimiento
Entonces...qué mano debatió
El encuentro de la impugnación?
Las huellas del vaho en la trampa
De tu boca posible?
O el espectáculo del peaje tardío
De tus manos en mi taimada hilaridad?
Sobra el tiempo
La belleza nace
Todos los días
En la fascinación
De tu silencio
Como el compromiso
Del escombro
En la búsqueda de tu destino
Que es equilibrio en un margen
De mi abismo.
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