CRÁNEO HEDONISTA (1990)
GREGORIO OJER
“es el hedonismo que recorre el placer
de tu asombro el que define tu deseo
dentro de mi boca” G.O.
“Hombre: Follemos vida mía, follemos ya/ pues todos nacimos para follar,/ y si tú el pene adoras, yo el coño amo, y el mundo/ una mierda sin esto sería” Pietro Aretino. La cópula. Sonetos lujuriosos
“me libero/ de la danza giratoria/ de mi mente...” Sri Aurobindo
Devastación
Dista el ejemplo del que se va
Dentro de la superficie
De nuestro nombre.
Desfila de categoría en categoría
Y el encuentro es esquivo
O de naturaleza náufraga.
Puede aparecer el momento
De la mentira
Pero siempre valoramos el cuerpo desnudo
Y las latitudes de nuestros escombros.
“Al final del asunto siempre es la muerte./ ella es mi taller.” Anne Sexton. La balada de la masturbadora solitaria
Respuesta
Aliviadas de mirar cara a cara
La estatua imberbe de la muerte.
La diosa de los olores
El asedio de los que se amaron
En la inmensidad sin geografía...
“Una sensación de quemadura ácida en los miembros, músculos retorcidos e incendiados, el sentimiento de ser un vidrio frágil, un miedo, una retracción ante el movimiento y el ruido”. Antonin Artaud. El ombligo de los limbos.
Diminuto
La espalda del frío
El tiempo investido de general
Rodeos en la cama
Y la palabra extrema pereciendo
Dentro de tu intimidad
“Quiero amor o muerte, quiero morir del todo,/ quiero ser tú, tu sangre,...” Vicente Aleixandre. Unidad en ella.
Castraciones
El exilio del espejo
Dentro de la multitud
Diferencias dominantes
De cómplices que decidieron
Extinguirse en políticas
De oscuridad y sacristías
“pero mi dominio del llanto endureció/ los cimientos. Y mis pies caminando/ con la desesperación de la felicidad, actuaron como arados/ y apisonadoras” Poemas de Jerusalén. Yehuda Amihai
Para ti
Las puertas oblicuas
De tu nombramiento
Vuelta sobre vuelta
Dentro del mundo imperceptible
De tu asombro
Línea de tu dirección equivocada
Más allá del pasillo
Se encuentra mi ano
Dentro del espacio de tu boca
Nombré tu nombre
Dentro de medio metro cuadrado
Hasta escribí el desperdicio de lo invisible
De tu dedo índice
El que marcó el cerco
De mi desaparición
“mi boca será para ti un infierno de dulzura”. G. Apollinaire
Hedonismo
Es el hedonismo
Que recorre al placer
De tu asombro
El que define tu deseo
Dentro de mi boca
Así construyo la voz de la máscara
Y dibujo el desenlace de la transfiguración
Del viento en tus huesos
La noche circular rompe
La oquedad del tiempo
Y arde la arquitectura de arena.
Frente al mar primigenio
Cubro tus palabras de saliva de piedra.
“ y esta mujer se ha despertado en la noche,/ y estaba sola,..” Damaso Alonso,
Evohe
La lascivia de tus dedos
Y mi boca reliquia
De tus oraciones
Acompasadas
En esta devastación
De límites incandescentes
Reposa tu sexo
En mi boca abierta
La luz carboniza tus sílabas
Erizadas en la inmensidad
Ceñida a tu cintura
“Más dejémonos de historias, ya hasta el corazón/ híncame el pene, y ahí reviente/ el alma que vive y muere por él” P. Aretino.
Enredadera
Uno no se acostumbra a desear
Se protesta ante el deseo
Se exige más
Sin oír lo que sobrevive
Al extravío de las distancias:
Centenares fluidos
Entre las cotorras de las celdas
Corporales.
Centenares brumas entre aromas
De propósitos interminables
Y desiertos
Y hombres de espejismos sin labios
Y una encrucijada de invictos abrazos
De nunca e inmensidades
“Al día siguiente huí, cazador furtivo, escapé de tus ojos casi transparentes,...”. Belén Gopegui. La escala de los mapas.
Al otro lado de la manivela
Gira tu cuerpo alrededor
De mi dedo vacío
Es la puerta inferior
De una piel porosa
De un planteamiento inédito
Dentro de los márgenes establecidos.
Tal vez sus ojos se salven de mi estremecimiento
Pero quizá en esta confusión decidamos
Escalar la montaña de agua.
“Éramos los espectadores/ en la prestidigitación/ de una hora artificial” Manuel Antonio. Extranjera en su patria
Night club
Dentro del hueco
El tiempo acontece
El sexo uniforme
La nariz sorprendida
La lengua delineando el contorno
Del trono
El destello de tus ojos
Entre los bucles de mi saliva
Y así hasta detectar el poder
De la comunicación de pieles
Tendidas sobre un rictus cremoso
“descansa un tigre junto a las manzanas/ que aromatizan la soledad de mis huesos”. Jesús Lizano. Lizanía
Paseando sobre tus pies
Conspicuo, recóndito a veces
Incluso enigmático vivía
Frente al abismo de su vida.
Cuidaba de las ramas largas
De los sauces crepusculares
También de una cajita de ébano
Donde fue almacenando
Todos los desnudos de su adolescencia
Se masturbaba a diario
Y olía el semen del pañuelo verde
Donde todos los días recogía el ultimo
Aleteo de sus piernas.
Fue creciendo antes de comenzar
A entender
Qué era el susurro del mundo
Dentro de su infección humana.
Recibió una educación fulminante
De las que no deja poso
Y buscó asilo dentro de la república
De los animales desahuciados
Fue preciso en el aluminio de la cuchilla
Aunque dicen que le tembló las manos
Cuando de rabia condujo sus huesos
Al crujir de la muerte.
Escena sagrada
Convertir tu piel
En prados verdes
Tu boca en un lupanar
De pórticos y soles inmortales
Dejar la huella
Fuera de tu cuerpo
Para apresar el hueco
De tus ruidos interiores
Y saber que la verdad
Son unas sábanas excretadas,
Protegidas por dos cuerpos
Que alternan entre interjecciones
Y monosílabos.
Esporádicos
El azul de tu boca
Tu vestido liquido
Tus senos fotografiados
La lluvia de tu vientre
Y ese sexo escueto
Saludando a la osadía
De un día de fidelidad
FANTASY. 1989
Mil espejos paralíticos
Dentro de tus zapatillas de cristal
Escalera de palmeras
Las olas aleccionando cuerpos imberbes
Borrachera de espuma y arena
Pulverizada por una luna llena
Que se ahogaba misteriosamente
Más allá de su reflejo
La orilla desierta
El tiempo ceniza y guerra
Contigo recordaría mis rincones hedonistas
Tu sonido de madrugadas insobornables
Y el sabor de la salitre entre el amargor de tu
Lengua ginebra.
Mil.....
Enloquecí
No pude regresar
Porque no hubo comienzo de partida
Lo entendí más tarde: es el desvarío del Y
La descomposición de los nombres saturados
De vocaciones barbitúricas
Y el hundimiento en mil mesetas
De pelos rizomáticos
Fuego que apaga un mar de dudas
La predisposición a follar de pie
También la insurrección de considerar
Tu sexo una cuestión de dinamiteros
O ratas de alcantarillas
No hay muerte si no hay desnudo
Que identificar.
Tiempo de beso tiempo
Beso de tiempo
Cuerpo extraño dentro del tiempo
Hueso infranqueable
Ley de izadas
Y cenizas
Perdedores
Hambre descosida
En el incendio descarnado
De unos labios amargos
Oh mujer terrestre!
Ingrávido espacio de luminosidades
Cubre de nieve mi cielo pétreo!
Derrame pendular
Dedicado a él
Todo mundo sabía
De la desaparición de la estrella
negra
Doctrina
La barca fría de tus ojos
El rebote de la imagen
Entre la campana
Y el gusano
Tu badajo golpeando la nona
Enhiesto detrás de la sotana
Preguntas de vela consumida
Sacristía de la felación
Adormezco con tu cabeza
Metida entre mis piernas
Gimo dentro de ti
Y soy tu daimon
Umbrales
Sobrepasa el enamoramiento
Y el abandono
Las nubes convertidas en mar
Como tus manos en mis nalgas
Clávame en tu vacuidad!
Cerré el pestillo y abrí la puerta
De la invención
Vuestros embelesos son la arquitectura
De mi recompensa
Dejé el deseo en tus pies
De agua.
Trastornos
Eres mi accidente
El peldaño de mi escalera
oblicua
políglota
Lengua de mi lengua
Lengua dentro de tu lengua
Lengua a solas con mi lengua
Lengua sobre tu lengua
Lengua extendida
Fuera de otra lengua
Lengua sola
Lengua que acompaña a mi lengua
Lengua circunstancial
Lengua arbitraria
Mientras tu lengua
Respira mi lengua
Lengua cromática
Lengua libertaria
Lengua tartamuda dentro
De tu lengua
Lengua descendente
Lengua inmanente
Lengua generalizada
Porque el encuentro
Fue de racimos de lenguas
Sin comercio
Sin respiraciones que llamen
Al ancho espacio del nombre
Sin interrupciones
Sin acompañamientos
Ya que el extravío
Fue del sueño de mi lengua
Y del trazo de tu boca
Sin lengua
Fármacos
Se olvidó el verso irregular
Como tu cuerpo extendido en la bañera
De tu verbo
Ebriedad o remo
Volé dentro de tu desierto
Y el agua evaporaba tu piel
En mi sexo
Comercié versiones y serpientes
Como páginas en blanco
Flotando en tus senos
De orillas embargadas
Por el tráfico de estupefacientes.
Bernardo Atxaga Versus .....
Lámpara de libros compartidos
Racimo e inmensidad
También lobos y la saciedad
De ver como mirabas dentro de un mar de lotos
Y fue clarividente escuchar la miseria
De ese otro que desempeñó la función de silla
O patio de convento.
Llovía pero nadie se mojó.
Reverso
Bajo qué condiciones
Eres capaz de inventar
El trazo de mi veneración
Lámpara que apaga la luz
De la soledad?
Fue sobre el riachuelo donde
Tus párpados dibujaron la orilla
De mis dedos
Entre tus senos de páginas entregadas
Al verso libre
Y al reverso de mi piel.
Veneración
Olí el grito
Y la colina
Y el agua redamada
En la grava
De una carretera solitaria
Fue entonces en ese pueblo
Abandonado
A orillas del Tormes
Donde divisé los hombros
De tu trébol de cuatro hojas.
Sinuosos
El círculo vicioso desplazado
Cuando tu mano extiende
El espacio que nos aísla
Del horror y el reproche
Se solidificó la lechuza
Que golpeó el cristal azul
Las sábanas anudaron el aleteo
De la estatua
Fragmento de tu luz
Inmensidad ambulante
Sueños que reptan desde el exilio
De los sueños
Náufragos amantes de la espuma
Y complacientes peces con sonrisas
Humanas entre las escamas
Y tu mano extendiendo mi cuerpo
En un espacio en construcción.
Fugas
Me acostumbré a verte en la oscuridad
A palpar tu cuerpo dentro de mi cuerpo
A reconocer el tiempo de tu piel
Y la intensidad de tu silencio
Perdí la inmensidad entre las sábanas de hielo
Hasta el mar evaporado en tu boca
Un lugar para contemplar las cifras
Y los abrazos de futuros
Decorar tus piernas de lagos
Y jazmines
La rama golpeando el espejo de un agua
Incierta
Querer desierto entre vuelos de hojas otoñales
Y volver del borde de tu infinito
En una noche de nieves perpetuas.
Brisas
Huellas pobladas
De invisibles cuerpos
Contraídos
Y el viento
De tu sexo emigrante
Oh! volar entre las nubes
De tus pezones y sin querer
Desatar una a una tus huellas
Acostumbradas a la arena
De los mares
Corporeidad
Sabemos de palimpsestos
De cuerpos recubiertos
De catástrofes y ciudades
Sumergidas
De infinitos soles consumidos
Por Icaros hambrientos.
Sexo revelado
La primera liberación
Luego la mano temblorosa
Sobre tus pechos.
Tú, abierta al subrayado
De mi lengua
Mi cuerpo dentro de tu cuerpo
Tu dedo sumergido en mi boca
Y los dientes apilados
En tu sexo
Forcé el entramado de carnes
Y pieles también el camino
A ninguna parte de tus rodillas
No me importó
Sólo deseaba que me follaras
Como me follaste aquella vez
Dentro del equipaje de tu suicidio
Estación
Provocar embolias dentro
Del fantasma de lo curvo
Desoír los lamentos de las horas
En el uso de otros hemisferios
Otros nosotros que cambian de evasivas
Cuando las invasiones delatan las matemáticas
De cuerpos cónicos y quedan sumergidos dentro
De fuertes convulsiones indoloras, civilizadas...
El frío del cigarrillo al otro lado de la escena
Que contrae el espacio que dejamos
Entre tu partida
Y mi retraído gesto de un adiós cristalizado.
Y sin embargo tú existías:
Llama que detuvo el aliento del fuego
Humo extraño de raíles empotrados
En mis brasas.
Tatuajes
Nadie era nadie
Me costó comprenderlo
Dentro de tu angostura
Pero era cierto:
La noche un instante de tus dedos
Golpeando la lluvia
El café en el umbral de la ventana
Y tu reflejo cambiando los matices
Por inciertas eternidades de sexo
E insomnio.
Nadie era nadie
Y seguía siendo nadie
Entre las sábanas sucias
De la espuma de una mar inmensa
Dentro de tu pez tatuado
Sin miedo
Busco una versión original
De hombre siendo mujer
De mujer siendo hombre
Aprendí poco del deseo
Pero supe distinguir
Entre la copia
Y el erizo de mar pegado a tu espalda
Emboscados
Volver de la cera
Quemarte la piel
Besar tus pies
Dentro del agua fría
Y sentir calor inmenso
Alrededor de mis labios
Y pintar transparencia
Y tu boca en la corteza
De la vida
Exclusivo
Y no decir nada
Silencio
Y después nada
Y luego otra nada
Entre tu mano y mi boca
Rosa tatuada en tu ceniza
“Te amo por todas la mujeres que no he conocido/ te amo por todos los tiempos que no he vivido”. Paul Eluard
Disfraces
Desde que me penetra la he convertido en hombre
Y luego la bauticé paganamente dentro de un olivo desnudo
Y una palabra: tu nombre
Lo decidimos así: un pronunciamiento
Y luego la desaparición de nuestros nombres
En un solo nombre
Y te amé
También amé a tu cuerpo
Y a mi cuerpo
Cuanto más te conocía
Más lejano quedaba mi conocimiento
Y fue para siempre
Y recuerdo que tú dijiste: nunca
Y fue el tiempo desprendido de tu ausencia
Luego mi nombre pronunciado desde mi nombre
Y soledad también inmensidad de calles y otoños
Fue el pronunciamiento de mi ala rota: nacer de las palabras
De una gaviota estrellada en una playa solitaria.
También la lechuza defendiendo el cristal de tus ojos
Mujer-hombre...................hombre-mujer
Son trayectorias posibles dentro de este disfraz
Calle arriba dentro de tu callejón sin salida
Y llegó el mar en medio de la calle de tu sonido
Y fui capaz de amarte dentro mi mujer
Y leí: diferencia de género y salió espuma de diccionarios
Y disfraces escultóricos fuera de tus despojos.
Y fui homosexual, heterosexual, bisexual
Y tú solamente pronunciaste mi nombre
Sin religiones
Sin señales
Sin acotaciones a pie de pagina...
Y fui puta , puto...
O una imagen de nuestro desorden deseado
Para morder
Para penetrar
Para besar
Para nombrar
Para follar
Para olvidar
Para contar
Los días que faltan
En tu bolsillo
Para suponer
Que sigues vivo-a
Para recordar
Para contar
No dos ni tres
Sólo
Atrás
Y especular con tu mirada
Y eyacular lentamente
Sobre la combinación
De todos los infinitivos
Y fui recodo, ciudad música:, Lisboa, Madrid
Escritura y años que comercian con años químicos.
Y arte fragmentado en nuestro elaborado devenir
Y una combinación de especulaciones y abrazos
Y entonces fracasé a la hora de apresar al tiempo
Se diluyó entre tus uñas de experta en riesgos inmortales
Estamos al comienzo de lo que vendrá
Somos presente en nuestro pasado
Futuro realizado sobre la destilación
De nuestros deseos aprendidos
Y aprendí
Vida
Confín
Teatro
Supe de la conversión
De tus pieles
Y mis labios
También de la desaparición
De tus mapas en la geografía
De mi espacio inacabado
Nada señalaba al sonido de tu cuerpo
Entre el mío
Rosa hedonista
Rosacruz
De palabras carnívoras
De frases pronunciadas
Defendidas entre la muerte
Del lenguaje apropiado
Supe de tu desaparición
Momentos antes de la disolución
De mis manos en tu cuerpo
Fui olor....
Y tinieblas
El deseo no espera, saluda a la convicta piel
De entresijos. A esos oxidados labios de hojalata
Donde la lengua puntúa siempre la voz del deseo
El circulo del tiempo
Volviendo sobre la muerte
Se apresura en el golpe certero
Del exceso en el sonido del reloj.
Necesito tu pelo en mi boca
Tu espalda nómada en mi piel de reptil.
Tus manos de lluvia condensando el mármol
De mi cuerpo
HIJOS DEL NO INTENTA MOSTRAR TODA LA PRODUCCIÓN POÉTICA DE GREGORIO OJER. DESDE SUS INICIOS ALLÁ POR EL AÑO 1980 HASTA LA ACTUALIDAD
lunes, 3 de enero de 2011
CRÁNEO IDEOLÓGICO (2002)
GREGORIO OJER
“el legado de la modernidad es un legado de guerras fratricidas, de un “desarrollo” devastador, una civilización cruel y una violencia nunca antes imaginada”. Antonio Negri y Michael Hardt. Imperio.
“Diecisiete meses pasé haciendo cola a las puertas de la cárcel, en Leningrado, en los terribles años del terror de Yezhov”. Anna Ajmátova. Réquiem. En vez de prólogo. Leningrado, 1 de abril de 1957
Biopolítica
La destrucción de la comunicación
La devastación de la diferencia
El simulacro de representación
Ayer ví a la multitud de oriente
Postrada ante el genocidio de occidente
Fue mayor el terremoto del velo
Que cien años de explotación capitalista
Y de represión nacional-comunista
El comunismo todavía está por pensar
Las luchas prefiguran los marcos teóricos
De otras luchas
Y las jerarquías adolecen siempre de corolarios
Viejo topo muerto
El deseo siempre construye
Superficies debajo de la aparente
Realidad
Define constantemente la excavación
Y nombra siempre al topo
Que vendrá pero que nadie nunca
Lo ve llegar.
Ondulaciones
Nosotros somos el eslabón débil
Del poder
Porque nosotros somos el poder.
Desterritorialización corporal
La intensidad del movimiento
La presencia del deseo dentro de lo global
La aceptación del revoloteo
La igualdad de fuerzas significantes
Y el desarrollo de una estrategia que articule
La revolución interior con la exterior.
Y también dos carneros mirándose frente a frente
En mi muñeca inmaterial
Coindividualismo
He tocado la miseria
De no hablar
De no tocar
De ser miserable
Dentro de la moneda
Sin rostro
Volverá la última vez
También aquel que no se dejé
Fotografiar
Sin amparo
Sin esperanza
Sólo el deseo de procurar
Ser comunidad y diferente
Sin manos
Sin caridad
Dentro de una larga mirada
Que no tendrá dueño
Al fin sobre las cosas todas
Escalofrío
El gesto del gatillo
Subrayó el acontecimiento
De ser el final de un confín
Quién fue el que desdijo
El alquiler somático
Y la clemencia del que huye?
Con quién tendré que tratar
La disolución de la lucha?
Quién definirá el circulo vicioso
De la liberación?
Nuevo formato
La fábrica?
O el peldaño de la jerarquía
O el poder del cuerpo y el lugar?
Qué lejos el tablero del trabajador
Qué cerca la multitud del desangre
Y la incomplacencia
Sólo topología y líneas de fuga
Sobre los cuerpos fracasados
Trotskysmo
Desorden del vigilante
Lejos está la despedida
O el final del contrato
Hace frío
También soledad
De reojo
Pero esta vez seré capaz
De ser fantástico o espectáculo
De aire o desaire
Desangro la lengua trotskysta
y bisexual dentro de las horas
De los fundamentalistas
La isla desierta
Me pregunto sobre los dominios
Dentro de esta alcantarilla
A las cinco de la mañana
Metiéndome una raya de producci
On
De no sé qué
Pero divertido
Solamente sólo
Siendo estudiante del pensamiento
Occidental
Y siempre traspasando la línea delgada
De la subjetividad sumaria
Así que toma la tijera
Y corta el retal de este sistema cerrado
Hermético
Sobre el cuerpo de mi desconocido...
El método
Debes saberlo
No soy yo
La correspondencia se perdió
También mi dirección
Dentro del centro sociale:
Parma
El comunismo comunitario comuna
De la hambruna
Y fue maravilloso
Porque
Te conocí dentro de unas sábanas blancas
De leche parmesana
Y fui revolucionario en tu piel leninista
Yo insistí: no hay método
Y si lo hay es esquizoide.
Y te pasé un libro de Negri
No hay uno sin dos
Lo Mismo
Y lo Uno
No es lo mismo
Regreso a casa
La revolución permanente
La encontré en tu permanente
Mil novecientos noventa y nueve
Sin la gravedad que atañe reconocer
Que tal vez estemos equivocados
De nombrar la noción sin dirección
De las obras que no publicamos
Pero supe que te conocía dentro
Del imperio.
Es necesario
El vidrio del convaleciente
No es la revolución es
La recolocación del que se sabe objetivo
O tal vez terrorismo del que se sabe
Gravedad
o....
hicieron una muralla
dentro de sus cuerpos
arrebatar a las jerarquías el derecho
a decidir sobre vuestra libertad
aunque solo sea de movimiento
es necesario
Nuevo altruismo
Qué color es capaz de soportar
El aliento de un poseído
Qué dolor es capaz de nombrar
A los sacerdotes de la caridad?
Yo no. Me como las uñas
Y me masturbo a diario
Porque me gusto
Y siento tu placer
Que es mi ideología
Y mi incógnita...
Volverè
La protuberancia
Del silencio dentro
De la pared de mis direcciones
Comunico el perfil del desalojo
Como la intemperie de tus ojos
Jodida comunista, roja te quiero
Dentro de mi jodido comunismo y rojo
Trasero de recuerdos inhóspitos
De ácidos y cócteles de pieles inextricables
Tú.. miserables religiónes
Volveré a ser retorno
Recuerdas mi boca
Dentro de tu culo?
Discontinuidad
El pasaje
Dentro del mar
Gil de Biedma dentro de la espuma
De la obra
Benjamin me sonríe en el pasaje
De nunca volveré
Pero te leo
Jamás Madrid
Siempre
Avila caminando dentro de tu ginebra
Y un malestar de que las cosas son irreversibles
O que tal vez el ser humano sea inhumano
Por propia convicción.
Siempre igual
Mostrando los entresijos del poder
La naturaleza de los mandatarios
Que ejecutan entre mesas oscuras
Y que no se distinguen por su ideología
Todo menos liberar al hombre:
Control, disciplina, planificaciones del miedo
Y del terror sanguinario de botas sin vida
Y cárceles polvorientas donde no entra
La historia de los que mueren fuera.
No se puede hipotecar al individuo
En aras de una estrella de la muerte
Cuyos brazos letales
Ahogan a los ingenuos sin saber el sombrío
Que dejan sus cuerpos y sus pensamientos
Cuando alzan las manos exigiendo justicia
Tampoco es posible aceptar
Los ojos utópicos de los que creen en presagios
Y un vivir nuevo de nuevo todo igual
En la misma casa vacía del amo y el espanto
Estragos del humanismo
Aceptar la embriaguez de todos somos hermanos
La paz sea sin que sea
Y detrás todo un escenario de cadáveres apilados
Y de poder insaciable dirigido por los mismos
Sacerdotes del miedo y el desvarío esperanza
Esmerilados
La primavera entre los dedos del
Gatillo la distancia en la sangre
Domesticada
Estancia de doctrinas y el blindaje
Del más acá de una materia
Sin mazmorras ni palacios
Parece que fue ayer cuando
Tus ojos escrutaban la liberación
De mi garganta entre lecturas de Zaratustra
Y una revolución permanente y distraída
Miserables
La rabia de lo miserable
Del pensamiento cerrado en si mismo
De las esencias colectivas sin individuos
Sólo la masa inerte gobernada
Por impulsos y la máquina del terror
Infame marcando los pulsos de la melancolía
Identidades mordiendo los cielos insaciables
De la gran diferencia del que piensa diferente
Del que vive diferente
Del que siente diferente
Sin símbolos
Ni transcendencias.
Añorar esa ligereza pagana de los tiempos inexplicables
En la inmensidad de la memoria
Sin ratas que disputen la última contorsión
Del primer desaparecido.
Tiempo desprovisto
Arrancaba la ideología
De la hediondez
De lo decrépito del paisaje
Confitado con cruces
Que alimentaban al miedo
Y a un tiempo desprovisto
De presente.
Imperio
Los sueños hace tiempo que prescindí
De ellos
Cuando todavía la historia no había hecho más que empezar.
Era al borde de lo atroz
Recuerdo que tú solías pasear
Por la arista del acantilado
Y gritando ibas recogiendo náufragos.
También el milagro de la exactitud debajo
De tus caderas
Con la espuma que subía de la arena
Y luego esa luz despotricando
Contra la candidez
Y el fuego del exilio
Nada despuntaba al alba
Como nada reventaba entre los pulmones
De una primavera de kifi
Y vientos de otros cielos
Más oscuros dentro de tu boca
Presagiada dentro de aquel ventanuco
Donde la lechuza abrió la alas
Antes de nacer la noche y tú dentro de mis manos
Cualquiera hubiera sido capaz de pronosticar
Tu desaparición antes del túnel del dolor
Más allá de la línea del desierto.
El tren
Ayer cogí el tren de Lenin
Luego el de Negri
Y más tarde una multitud
Desdecía a los imperios
Y al colapso de la moral del castigo
Pasé por ahí
Y las uñas de los que pierden siempre
Dentro del ataúd
De la historia
Quizá otro momento
Para relatar la angustia
De resolver un monolito de mil fusilados
Anarquistas y socialistas a las
Puertas de Teruel donde la santa inquisición
Con sus hijos acólitos nabarros requetés carlistas
Los que se volvieron la chaqueta cuando todo
Había acabado cuando ellos decidieron
Después del gran acuerdo de una mentira que ellos
Mismos gestionan ahora
Problemas
Negra leche de la teta
De mi madre
Dentro de mi padre
Y su beso
Y su abrazo indiferente
Dentro de dentro
Siempre
Contigo
Sin mi
España no existe
Todos los días
Veo el rostro
De la luz encima de mi cabeza
Y no sigo a nadie
Dentro de la noche
Cuando la luz de tus hombros señalan
La apostasía que hice con estos desgraciados
Mil novecientos noventa y dos
Delante de Gredos
Hasta morir en sus granitos ingrávidos
Te pregunto?
La claridad de quién eres
Una pregunta de enseñanzas de concha
Debajo del mar de esos momentos
Que perdimos
Te enseñé la pecera de la similitud
Noticias capturadas en la red de la explosión
Sueño peces hundidos
En mis manos inacabadas
“Larvatus prodeo” R. Descartes
Emboscado
Ráfagas....
Te olvidaste del último fusilado
Cuando sus manos tocaron
Tierra firme y su rostro sepultado
Entre otros cuerpos intentaba dibujar el terror
De los vivos
El pelotón se retiró tras la tapia
La muerte no cree en absurdos
Tampoco en cálculos de porvenir
Las balas de plomo transmitían el frío
De la primera nevada
Fue lejos de sus casas
Detrás del último puente
Donde recogían leña después del verano
Para ventilar sus hogares
De un fuego prístino que alumbraba su belleza.
Desde entonces el silencio
Huele a ceniza
Y ya no hay brasas perdidas
En sus pensamientos
Pesadilla
Y luego una luz roja
Dentro de mi boca
Y un uniformado
Proclamando el reyno
Y yo huyendo lejos dentro
De mi tierra sin paisaje
Casi un sueño de mil novecientas
Páginas
Como mil años de amos sin esclavos
O es lo que quieren estos
Que matan por la espalda?
A mi me enseñaron a mirar a los ojos
Dentro de otros ojos sin pestañas
Ideología
Y crecí dentro de otro tiempo
Temía a mi padre porque siempre
Venía de lejos y tarde
Amé a mi madre
Porque siempre estaba cerca y presente
Y crecí lejos de lo temible
Y fui capaz de amarte
Susurrando siempre el nombre
De aquel que te violaba todas las noches
03-03-76
Caen obreros en brazos
Del cuerpo dormido
Del fantasma de precipicios
Y torbellinos insalvables.
Desprende fuego su vacío
Cuando dobla el espinazo para recoger
A sus hijos muertos
Un gesto desnudo y cierran las arcas
De la cólera
Siguen cayendo multitudes
Entre los años de hambre
Más tarde dictarán el desmoronamiento
De aranceles y la globalización se desvanecerá
Entre el collar de los mismos perros
Invasión
Entre los visillos de la que no habla
De la que no tiene pensamiento
De la que no tiene ideología
De la que no expresa más que exabruptos
Y miedos de otros tiempos
Entre el terciopelo del deseo
Del muévase rápido y ahora lento
Del amordazado
De los labios filtrados de ginebra
De una vida intensa de imágenes
Que no se guardan porque sino es asesinato
De un callejón sin salida
Y encontrarla
De un charco estancado
De agua corrupta
Y ver los ojos del poder obscureciendo
Los adornos del silencio y el vacío
Y diferenciarte
Y dar un paso atrás y nombrar
Lo que silencia y vacía
Y sentirte invadido
Pensamiento
Un pasillo longo
Un palillo en la boca
Un mal viaje
Un libro de Zweig
Un encuentro con la historia
Y ser cómplice del trasgresor
Del vigor del perseguido
Del preludio del traidor
De ese momento
Que condensa todos los sueños:
Tú, dulce inocencia
Ismo
Conserva la realidad
Dentro de la realidad
La producción de lenguas
Muertas
De centinelas que olvidaron
La noche
De ese crepúsculo
Que nombró mi nada
Poder
No hay sueños
Sólo ideologías
GREGORIO OJER
“el legado de la modernidad es un legado de guerras fratricidas, de un “desarrollo” devastador, una civilización cruel y una violencia nunca antes imaginada”. Antonio Negri y Michael Hardt. Imperio.
“Diecisiete meses pasé haciendo cola a las puertas de la cárcel, en Leningrado, en los terribles años del terror de Yezhov”. Anna Ajmátova. Réquiem. En vez de prólogo. Leningrado, 1 de abril de 1957
Biopolítica
La destrucción de la comunicación
La devastación de la diferencia
El simulacro de representación
Ayer ví a la multitud de oriente
Postrada ante el genocidio de occidente
Fue mayor el terremoto del velo
Que cien años de explotación capitalista
Y de represión nacional-comunista
El comunismo todavía está por pensar
Las luchas prefiguran los marcos teóricos
De otras luchas
Y las jerarquías adolecen siempre de corolarios
Viejo topo muerto
El deseo siempre construye
Superficies debajo de la aparente
Realidad
Define constantemente la excavación
Y nombra siempre al topo
Que vendrá pero que nadie nunca
Lo ve llegar.
Ondulaciones
Nosotros somos el eslabón débil
Del poder
Porque nosotros somos el poder.
Desterritorialización corporal
La intensidad del movimiento
La presencia del deseo dentro de lo global
La aceptación del revoloteo
La igualdad de fuerzas significantes
Y el desarrollo de una estrategia que articule
La revolución interior con la exterior.
Y también dos carneros mirándose frente a frente
En mi muñeca inmaterial
Coindividualismo
He tocado la miseria
De no hablar
De no tocar
De ser miserable
Dentro de la moneda
Sin rostro
Volverá la última vez
También aquel que no se dejé
Fotografiar
Sin amparo
Sin esperanza
Sólo el deseo de procurar
Ser comunidad y diferente
Sin manos
Sin caridad
Dentro de una larga mirada
Que no tendrá dueño
Al fin sobre las cosas todas
Escalofrío
El gesto del gatillo
Subrayó el acontecimiento
De ser el final de un confín
Quién fue el que desdijo
El alquiler somático
Y la clemencia del que huye?
Con quién tendré que tratar
La disolución de la lucha?
Quién definirá el circulo vicioso
De la liberación?
Nuevo formato
La fábrica?
O el peldaño de la jerarquía
O el poder del cuerpo y el lugar?
Qué lejos el tablero del trabajador
Qué cerca la multitud del desangre
Y la incomplacencia
Sólo topología y líneas de fuga
Sobre los cuerpos fracasados
Trotskysmo
Desorden del vigilante
Lejos está la despedida
O el final del contrato
Hace frío
También soledad
De reojo
Pero esta vez seré capaz
De ser fantástico o espectáculo
De aire o desaire
Desangro la lengua trotskysta
y bisexual dentro de las horas
De los fundamentalistas
La isla desierta
Me pregunto sobre los dominios
Dentro de esta alcantarilla
A las cinco de la mañana
Metiéndome una raya de producci
On
De no sé qué
Pero divertido
Solamente sólo
Siendo estudiante del pensamiento
Occidental
Y siempre traspasando la línea delgada
De la subjetividad sumaria
Así que toma la tijera
Y corta el retal de este sistema cerrado
Hermético
Sobre el cuerpo de mi desconocido...
El método
Debes saberlo
No soy yo
La correspondencia se perdió
También mi dirección
Dentro del centro sociale:
Parma
El comunismo comunitario comuna
De la hambruna
Y fue maravilloso
Porque
Te conocí dentro de unas sábanas blancas
De leche parmesana
Y fui revolucionario en tu piel leninista
Yo insistí: no hay método
Y si lo hay es esquizoide.
Y te pasé un libro de Negri
No hay uno sin dos
Lo Mismo
Y lo Uno
No es lo mismo
Regreso a casa
La revolución permanente
La encontré en tu permanente
Mil novecientos noventa y nueve
Sin la gravedad que atañe reconocer
Que tal vez estemos equivocados
De nombrar la noción sin dirección
De las obras que no publicamos
Pero supe que te conocía dentro
Del imperio.
Es necesario
El vidrio del convaleciente
No es la revolución es
La recolocación del que se sabe objetivo
O tal vez terrorismo del que se sabe
Gravedad
o....
hicieron una muralla
dentro de sus cuerpos
arrebatar a las jerarquías el derecho
a decidir sobre vuestra libertad
aunque solo sea de movimiento
es necesario
Nuevo altruismo
Qué color es capaz de soportar
El aliento de un poseído
Qué dolor es capaz de nombrar
A los sacerdotes de la caridad?
Yo no. Me como las uñas
Y me masturbo a diario
Porque me gusto
Y siento tu placer
Que es mi ideología
Y mi incógnita...
Volverè
La protuberancia
Del silencio dentro
De la pared de mis direcciones
Comunico el perfil del desalojo
Como la intemperie de tus ojos
Jodida comunista, roja te quiero
Dentro de mi jodido comunismo y rojo
Trasero de recuerdos inhóspitos
De ácidos y cócteles de pieles inextricables
Tú.. miserables religiónes
Volveré a ser retorno
Recuerdas mi boca
Dentro de tu culo?
Discontinuidad
El pasaje
Dentro del mar
Gil de Biedma dentro de la espuma
De la obra
Benjamin me sonríe en el pasaje
De nunca volveré
Pero te leo
Jamás Madrid
Siempre
Avila caminando dentro de tu ginebra
Y un malestar de que las cosas son irreversibles
O que tal vez el ser humano sea inhumano
Por propia convicción.
Siempre igual
Mostrando los entresijos del poder
La naturaleza de los mandatarios
Que ejecutan entre mesas oscuras
Y que no se distinguen por su ideología
Todo menos liberar al hombre:
Control, disciplina, planificaciones del miedo
Y del terror sanguinario de botas sin vida
Y cárceles polvorientas donde no entra
La historia de los que mueren fuera.
No se puede hipotecar al individuo
En aras de una estrella de la muerte
Cuyos brazos letales
Ahogan a los ingenuos sin saber el sombrío
Que dejan sus cuerpos y sus pensamientos
Cuando alzan las manos exigiendo justicia
Tampoco es posible aceptar
Los ojos utópicos de los que creen en presagios
Y un vivir nuevo de nuevo todo igual
En la misma casa vacía del amo y el espanto
Estragos del humanismo
Aceptar la embriaguez de todos somos hermanos
La paz sea sin que sea
Y detrás todo un escenario de cadáveres apilados
Y de poder insaciable dirigido por los mismos
Sacerdotes del miedo y el desvarío esperanza
Esmerilados
La primavera entre los dedos del
Gatillo la distancia en la sangre
Domesticada
Estancia de doctrinas y el blindaje
Del más acá de una materia
Sin mazmorras ni palacios
Parece que fue ayer cuando
Tus ojos escrutaban la liberación
De mi garganta entre lecturas de Zaratustra
Y una revolución permanente y distraída
Miserables
La rabia de lo miserable
Del pensamiento cerrado en si mismo
De las esencias colectivas sin individuos
Sólo la masa inerte gobernada
Por impulsos y la máquina del terror
Infame marcando los pulsos de la melancolía
Identidades mordiendo los cielos insaciables
De la gran diferencia del que piensa diferente
Del que vive diferente
Del que siente diferente
Sin símbolos
Ni transcendencias.
Añorar esa ligereza pagana de los tiempos inexplicables
En la inmensidad de la memoria
Sin ratas que disputen la última contorsión
Del primer desaparecido.
Tiempo desprovisto
Arrancaba la ideología
De la hediondez
De lo decrépito del paisaje
Confitado con cruces
Que alimentaban al miedo
Y a un tiempo desprovisto
De presente.
Imperio
Los sueños hace tiempo que prescindí
De ellos
Cuando todavía la historia no había hecho más que empezar.
Era al borde de lo atroz
Recuerdo que tú solías pasear
Por la arista del acantilado
Y gritando ibas recogiendo náufragos.
También el milagro de la exactitud debajo
De tus caderas
Con la espuma que subía de la arena
Y luego esa luz despotricando
Contra la candidez
Y el fuego del exilio
Nada despuntaba al alba
Como nada reventaba entre los pulmones
De una primavera de kifi
Y vientos de otros cielos
Más oscuros dentro de tu boca
Presagiada dentro de aquel ventanuco
Donde la lechuza abrió la alas
Antes de nacer la noche y tú dentro de mis manos
Cualquiera hubiera sido capaz de pronosticar
Tu desaparición antes del túnel del dolor
Más allá de la línea del desierto.
El tren
Ayer cogí el tren de Lenin
Luego el de Negri
Y más tarde una multitud
Desdecía a los imperios
Y al colapso de la moral del castigo
Pasé por ahí
Y las uñas de los que pierden siempre
Dentro del ataúd
De la historia
Quizá otro momento
Para relatar la angustia
De resolver un monolito de mil fusilados
Anarquistas y socialistas a las
Puertas de Teruel donde la santa inquisición
Con sus hijos acólitos nabarros requetés carlistas
Los que se volvieron la chaqueta cuando todo
Había acabado cuando ellos decidieron
Después del gran acuerdo de una mentira que ellos
Mismos gestionan ahora
Problemas
Negra leche de la teta
De mi madre
Dentro de mi padre
Y su beso
Y su abrazo indiferente
Dentro de dentro
Siempre
Contigo
Sin mi
España no existe
Todos los días
Veo el rostro
De la luz encima de mi cabeza
Y no sigo a nadie
Dentro de la noche
Cuando la luz de tus hombros señalan
La apostasía que hice con estos desgraciados
Mil novecientos noventa y dos
Delante de Gredos
Hasta morir en sus granitos ingrávidos
Te pregunto?
La claridad de quién eres
Una pregunta de enseñanzas de concha
Debajo del mar de esos momentos
Que perdimos
Te enseñé la pecera de la similitud
Noticias capturadas en la red de la explosión
Sueño peces hundidos
En mis manos inacabadas
“Larvatus prodeo” R. Descartes
Emboscado
Ráfagas....
Te olvidaste del último fusilado
Cuando sus manos tocaron
Tierra firme y su rostro sepultado
Entre otros cuerpos intentaba dibujar el terror
De los vivos
El pelotón se retiró tras la tapia
La muerte no cree en absurdos
Tampoco en cálculos de porvenir
Las balas de plomo transmitían el frío
De la primera nevada
Fue lejos de sus casas
Detrás del último puente
Donde recogían leña después del verano
Para ventilar sus hogares
De un fuego prístino que alumbraba su belleza.
Desde entonces el silencio
Huele a ceniza
Y ya no hay brasas perdidas
En sus pensamientos
Pesadilla
Y luego una luz roja
Dentro de mi boca
Y un uniformado
Proclamando el reyno
Y yo huyendo lejos dentro
De mi tierra sin paisaje
Casi un sueño de mil novecientas
Páginas
Como mil años de amos sin esclavos
O es lo que quieren estos
Que matan por la espalda?
A mi me enseñaron a mirar a los ojos
Dentro de otros ojos sin pestañas
Ideología
Y crecí dentro de otro tiempo
Temía a mi padre porque siempre
Venía de lejos y tarde
Amé a mi madre
Porque siempre estaba cerca y presente
Y crecí lejos de lo temible
Y fui capaz de amarte
Susurrando siempre el nombre
De aquel que te violaba todas las noches
03-03-76
Caen obreros en brazos
Del cuerpo dormido
Del fantasma de precipicios
Y torbellinos insalvables.
Desprende fuego su vacío
Cuando dobla el espinazo para recoger
A sus hijos muertos
Un gesto desnudo y cierran las arcas
De la cólera
Siguen cayendo multitudes
Entre los años de hambre
Más tarde dictarán el desmoronamiento
De aranceles y la globalización se desvanecerá
Entre el collar de los mismos perros
Invasión
Entre los visillos de la que no habla
De la que no tiene pensamiento
De la que no tiene ideología
De la que no expresa más que exabruptos
Y miedos de otros tiempos
Entre el terciopelo del deseo
Del muévase rápido y ahora lento
Del amordazado
De los labios filtrados de ginebra
De una vida intensa de imágenes
Que no se guardan porque sino es asesinato
De un callejón sin salida
Y encontrarla
De un charco estancado
De agua corrupta
Y ver los ojos del poder obscureciendo
Los adornos del silencio y el vacío
Y diferenciarte
Y dar un paso atrás y nombrar
Lo que silencia y vacía
Y sentirte invadido
Pensamiento
Un pasillo longo
Un palillo en la boca
Un mal viaje
Un libro de Zweig
Un encuentro con la historia
Y ser cómplice del trasgresor
Del vigor del perseguido
Del preludio del traidor
De ese momento
Que condensa todos los sueños:
Tú, dulce inocencia
Ismo
Conserva la realidad
Dentro de la realidad
La producción de lenguas
Muertas
De centinelas que olvidaron
La noche
De ese crepúsculo
Que nombró mi nada
Poder
No hay sueños
Sólo ideologías
CRÁNEO OPIUM (1995)
GREGORIO OJER
Quincey
Y la puerta del otro?
Aquel paisaje donde navegué
Dentro del retrato del homicida?
Perduración
Vuela la plenitud
A lomos de la arena
Dentro de la botella
No hay mensaje
En los brazos de Dylan Thomas
Lleno la belleza
Dentro de la azotea de Marrakech
El sol copula con la luna
Y desnudo recuerdo tu cuerpo
Y no hablé cuando éramos dos
En una sola geometría
Tampoco digerí el desierto entre botellas
De ginebra y polen de los dioses
Travesía holandesa
El latir del horror
Retorcido en el magma
De la descomposición
Decir escucho dentro de tu vientre
Dentro de otro que escucha
Y te reconocí
Poéticamente en el aliento del gato
Una habitación vacía
Un pasillo inmenso
Y tus ojos reflejados en el espejo
De la dilatación
Y respiré dentro de la nota
Que concertó la música en el pasillo
Del vuelo cáscara
Porque perdí la vida y el crecimiento
De mi boca dentro de tu boca
Languidez
Creo que fue en Cadaqués
Cuando retomaste la juventud
En ese interludio
De pastillas y humos bancarios
Adivinaste la vida anterior
De tus fantasmas
También las metáforas
Del primer abrazo
El tiempo dilatado se inclinaba
Sobre el agua hundida de tus dedos
Y volvieron las pieles del incendio
Y el amor inacabado entre las cenizas
De tu vientre.
Fue favorable la marea de la nada
Sobre la luz de nuestra mutación
El viaje
Desvela el ardor
La lujuria
Envuelve la belleza
Dentro de la última estación
Como los pájaros sin alas
Que recorrieron nuestra
Estancia
Se agrandaba cada vez que
Mi cadáver resbalaba dentro de la piedra
De tu sombra
Hace mucho
Milenios entre esta espesura
De rescribir lo que ya perdimos
Fue la lengua encendida
De esa muerte crepuscular
Dentro de la llama
Incendios
Viví la vida
En un presente continuo
Vivo la vida
Aún sin fecha
Con el aliento del que retiene
El umbral de la respiración
El otro viaje
Casi nada
El cuerpo abandonado
Sobre el azulejo
Blanco de un paraíso perdido
Antes de buscarlo
Sin embargo fue la dama
De marfil la que dibujó
La huída dentro de tus sábanas
Blancas con sirenas tatuadas
En el silencio de Ulises
Farmacopea
El caballo crispado
En la garganta desollada
Dijiste un hombre sin esperanza
Entonces leía a Leiris
Y la tormenta pasó
Luego vino la abstracción
Pollock, y las líneas sutiles
De Jorge increpando al vacío
Del cuadro
Perfiles de riesgos deshumanizados,
Despiezados...
Y el imbécil de Espriu y Biedma
Entraron sin llamar al mundo
Del magnicidio de mi dedo índice:
Ese pequeño miembro que delimita mi existencia
Con el vacío de mi nombre
Estancias
Vivo la vida de mi vida
Y no reconozco nada
Sólo una profesión antigua
De besos verbales carnales
De destierro en pieles de cuerpos
Ausentes
De voces menesterosas a fuerza
De confituras comestibles
Nuevas estrategias
Cierta melancolía
Neologismos
Y una ciudad invisible
En la introducción
De tu tecnología
Agua dentro de agua
Y la exposición de las pieles
De la derrota
Sin puerta de entrada
Nápoles.
Los casos que contamos
Para deletrear el deseo
Y el exceso cerca del puerto
De Nápoles donde las anclas aladas
Recogían nuestros sueños
De pieles marinas
Nada tenían que ver con lo que abandonamos
Dentro de la pensión de dos mil liras
Y un aire proustiano
Entre lecturas de Pound
E iluminaciones paganas
Aprendiz de Brujo. Salamanca
Quién volvió siendo cómplice
De la alucinación?
Quién surgió entre las cenizas
Del último invierno ignoto?
Quién desde la perversión
De los nombres
Dibujó aquel paisaje inmóvil
Que atravesaba la ciudad fluvial
Del pétreo Tormes.
Las huellas fueron inscripciones
En las aguas escenificadas del deseo
Grandeza
Al final todo acaba
Casi en las manos
La biblioteca apretaba
Al mundo en el desvanecimiento
De tus nalgas
Es posible que todos los que escribieron
Del deseo
Perdieron el mensaje de tu última
Página
También esta helada
Que deshace la noche inútilmente
En al extensión de otra tentación
Pompeya
El refugio del deseo
El amor carnal dentro
De un laberinto intestinal
Reposando entre cerámicas
Contemplando la muerte extraña
En las entrañas del gineceo
Vómito de maquinas de follar
Conspiraciones de césares
Dispuestos a ejecutar a los heterodoxos
Seriamente me plantearía la existencia
De unas cuantas ruinas sangrando
En la garganta de este cuerpo petrificado
Cráneo vacío
Ojos que miran
La consunción del miedo
En la cornisa de un estilizado
Cuerpo blanco
Ojos inclinados gravemente
Entre el barro de unas manos
Amputadas por la borrachera
Impropia del libro que te regalé
Ojos que husmean
Entre las brasas de tu habitación subterránea
Ruidos de pieles agujereadas
Ruidos de cielos estrellados en la cresta
De la almohada
Ruidos de una generación nocturna
Recién salida del bálsamo mortecino
Del puto catolicismo
Ruido de plumas plúmbeas
En el intelecto de la locura
Ojos de ruido y flores de agua
En el monte hundido
De este cráneo vacío
Maquina
Recuerdas el mundo
Haciéndose añicos
En mis venas de porcelana
Rascando las paredes
De cal viva
Con muertos desnudos
A la altura de la disipación
De tu boca entre aquel tupido
Mercado de nieve concéntrica
En los labios del estribillo?
Fue el umbral de la plaza
Dentro de tu petaca
Vivimos y bebimos la aniquilación
Del deseo hasta la altura
De sus mentiras
Frente a una batalla sin nombre,
Sin tiempo que pasó desapercibida
Para los raptores de la historia
Malentendido
No hay pregunta
Sin problema.
Me olvidé de tu nombre.
Carretera a ventas
Adaptamos la realidad
A unos cuantos silencios
Cuando tras el coche dejábamos
Acuarelas y scherzos recién destinados
A unas cuantas hipótesis de noches
Sin días y de días con veinte noches
Al final las piedras abrían el camino
Dentro de nuestros pies
Y mirábamos estupefactos
La disolución de los pájaros
En montañas
Y la adivinación de los bosques
Entre los visillos de aquella ventana
Mutante dentro de otros ojos
Parques humanos
Pasaron los días
Y el temblor del agua
En tu vientre
Mis labios recorrían
El fresco de la existencia
La sensación de haber perdido
El espacio que marque
Alrededor de tu vacío también el
Espejismo del ahorcado
Para un conocimiento
Del exceso dentro de la muerte
Tal vez el orgasmo de la vida
Olvidé incluso la embriaguez
De tu proximidad en el infinito
De mi piel
Me acuerdo de la despedida
La niebla en la necesidad
De visión
La carretera de la ausencia
El largo trayecto entre Soria
Y Avila
El paisaje ininterrumpido
En la instalación del deseo
Y ese veneno que recorría
Cada uno de los pueblos
Que iba acomodando a la falta
De miedo
El desierto de un aroma
En la inmensidad de tu pertenencia
Y por fin las crestas de tus piedras
Milenarias en una noche de tormentas
Y de dolor
Antipsiquiatría
La conexión de tu cuerpo
Y mi lengua genera
Malentendidos
O ese imprevisto goce hacia
El vacío
Belleza amiga belleza amante
Dejar pasar el gato por las entrañas
Arañar el cuerpo de un muerto
Sobre las sábanas de otra cama
Contemplar parirte dentro de un espejo
Y ver brillar los ojos de felino
Del circulo de cuerpos desnudos
Atornillados a las paredes sin fronteras
Regresar sobre el gozne de una puerta cerrada
Que oculta tu rostro vacío
Y sentir la respiración de un desconocido
Detrás de tu cabeza que como una bombilla
Se enciende y se apaga en el prostíbulo
De tu corazón
Y volver sobre las raíces del mensaje
De esta boca que perdí en el umbral
De tu puerta cuando fuiste tú la que me recogiste
Del susurro viejo entre brazos amigos y nubes presentidas:
Te amé más allá del pasillo y sigo abrazado
A la astilla de tu fluir bello
Cuadratura del círculo
Se embarazó una pared
Y naciste entre la pintura
De mi boca
Y el lienzo a medio hacer
Que colgaba dentro
De mi piel
Supe que eras tú
Siempre supe que eras tú
Y te llamé por tu nombre
Que es el mío
Cuando deletreé en voz baja
Aquel ángulo que quedaba vacío
Entre tu lengua y mi boca
Sin propiedad
El filo de Venecia entre acordes
De violines sombríos
La forma de desnudarte dentro de
La plaza de san marcos
Entonces comprendí que no podía creer
En nada mas que en el perfil que dejaba
Tu piel entre las yemas de las piedras
Y llovía y la cifra acumulaba
Despertares e insolentes acertijos sin futuro
Habría que trazar el límite del horizonte
Con el encuentro de tu cintura
Para saber con la exactitud
Del que borra su rostro
Sobre la piedra negra:
El desvanecimiento del fondo
La suspensión del mar
En la góndola del deseo cristalino
Chamaleon poet
El cuerpo sin máscara
El humo bebido de la luz
Sin cenizas, sin incógnitas
Ni métodos que depurar
El desdoble del hueco del tiempo
El roer del vacío
Y el necio amor asomándose
Al abismo del olvido
Persiste en la extinción
En el húmedo suicidio
De los nombres
En ningún lado
Arrastrándose en la escala de la ausencia
Volatilizado
Volatilizado el itinerario
Surge el espejismo
Y Cavafis
Propio del descubrimiento
O el hallazgo entre arenas cristalinas
Del zapato de la última huella.
Cráneo opium
Extremo principio el de retener
La horizontalidad del laberinto
Como deshacer la única salida
En mi única entrada sedienta
De humo y de fría ceniza
El fingimiento del borde de la vida
En la vertical póstuma del día
Cuando el hueco de la noche relame
Los desperdicios de la ternura
Y la intima sed de infinito.
El viento abrió el cráneo de agua
Más allá de cualquier oficio de viviente
O de poeta
El tiempo adquirió honestidad
Entre jirones de verbos
Y volutas en destierro
Hoy es el día
Hoy es el día
Donde se desnuda
El aire
Y donde tu cuerpo hecho jirones
Se pavonea
Delante de mi noche
Que es nada
En este día deslizado
Hacia el tapiz
De otra piel
Hoy
Es el día
De un hoy todavía
No realizado
Dentro de tantos días turbios
Malentendidos sin respuesta
Como preguntas formuladas
Sin respiración
Entre la funda de la realidad
Inmanente
Hoy es hoy
Como un día venido
Accidente
Gota del deseo
Hombre
Nada
Delito del frío despreciable
Del desamor
Vacío
Como una boca sin rostro
Como un despreciable amanecer
Sin luz.
Posarse sobre la muralla
Antiguo como el frío
Solo como el disparate
Feroz de apariencia
Casi insultante en las maneras
De situar los pies
Cuando bosteza.
Subía a lomos del mundo
Jadeante, extático
Con los fantasmas del goce
Empapelando los rincones
Del placer quebradizo
Siempre que el tiempo
Importaba deshacía el entuerto
Destruyendo todas las ideologías
De la cobardía
Y así siglos y vientos
De otra realidad
Un latido posible
La voluntad de deshacer
La comisura de la eternidad
El quehacer terrible de hacer
Visible lo invisible
Y el delito de la luz
Sobre tu cuerpo
“Prefiero no saber nada de eso”. Lacan
Acertijos
Se deshace la noche
Urdida entre tus labios
Sin mi existencia
El barro de la llama
El humano emplazamiento
Del fuego
Juzgarte es limitar el clamor
De aquella mirada errante
Entre el bosque de peldaños
O soplar el acertijo del vacío
“Objetos de la noche./ sombras.” J.A. Valente. Material Memoria
Adornos
Nadar en la nada
Soledad de láudano
Jamás la raíz
Se afana a la sed
Como el barro
A tus pies vacíos
El tiempo de la razón
Se desvanece en la sombra
Del miedo
El sentido
Un hombre dentro de un hombre
Una mano dentro de una mano
Una puerta dentro de una puerta
Un vacío dentro de un vacío
Respirar dentro de la respiración
Mirar dentro de la mirada
Y nadar fuera del agua
Entonces es posible hundirse
En el abismo
Y perforar el muro de la realidad
Dentro de la realidad
Y salir en el exceso de la piedra
Fuera de la grieta
Fuera de la vida
Fuera de la muerte
Dentro del golpe infinito
De otra piel dentro de mi piel
Y así el pronunciamiento del regreso
Cuando ya has terminado
Un tiempo
El rostro diluido en la pared
Subrayaba los pliegues
Del espacio
Detrás, los ojos brotados
De sus orbitas definían
Los contornos de los transeúntes.
Hablar de pertenencias
Silenciar las acusaciones de la vida
En las noches mordidas
De ciclos ávidos
De desgarros
Y placeres sin encargos
Ni denuncias
Mientras preparabas los besos
Mi cuerpo se iba acomodando
A la sangre de la madrugada
Y la esfinge dispuso el tacto
A la certeza de aquel descenso
Al vientre de Mefistófeles
El tiempo dentro del tiempo
Sigue el rostro
Ahora sin contornos
Arrastrado al ciclo del delirio
Al gemido del latido
Sin corazón
El sueño sin noche
Y la noche sin respuesta
De luz
Empapado de otro cuerpo
Reposa el recuerdo
De la promesa
De vivir dentro y fuera
De otro recuerdo intacto
Y no basta para atrapar
La pupila del corrimiento
Sin espacio
Y la repetida voz administrada
Por una química trascendental
Blanca y transparente como la materia
De tus manos
“nada tiene seguro/ el hombre ni flaqueza/ ni fuerza ni corazón”. Louis Aragon.
Correspondencias
Vivieron juntos dos tiempos
divergentes
“pensar el silencio es, de algún modo, hacerlo audible”. Edmon Jabés. Lengua fuente lengua blanco
Curvas benevolentes
Fue la noche de la traición
Detrás de la curva
El licor recorrió tu cuerpo
Iba dando saltos sobre los dorados
Labios de la luna
Te enseñé la existencia por detrás
De la vida
Y los huesos del deseo
Echaron raíces
En el asfalto de tu vientre
“Palimpsesto.-Escrito debajo de una mujer”.Cristina Pero Rossi. Evohé
La estatua dulzuna
Embarque en
Barcelona luego una larga
Travesía por el mar desmemoriado
Para más tarde divisar la abrasada
Ciudad del imperio sin sol
Séneca, Ciceron.. incluso Pound
Recorriendo las prisiones de occidente
Como aquella vez cuando abriste
Las personas del verbo
Y fuiste recitando los cantos junto
Con los versos de un Biedma orgulloso
Lucido, también envejecido
Por la juventud de sus ojos
Poco a poco las fisuras de la inmensidad
Se manifestaron entre las calles de Roma
Esa ruina maldita que tiñe mis recuerdos
De deshechos y estatuas castradas
“ la noche es como una lona
caliente”. Las Meninas. J.M. Alvarez
Lo ví
Vuelo de ceniza
Viento de arena
Remolino cáustico
De huesos amontonados
Sin cráneos de mares rotos
Brisa de tonalidades
Ginebra indígena
Una huella sin belleza
Sólo huella
Luego el vacío del cuerpo
El vacío del viaje
El vacío del propósito.
La vida
“por que el reloj de arena y la campana/ no puedan recordarte los horarios/ del afán, te han surgido esas dos alas/ y alguien ha coronado tu cabeza”. Anibal Núñez. Figura en un paisaje
Homenaje
Encargaría corrupciones
De bellísimos amores
De besos de tornillo
De cuerpos enlazados
En una cacería sin descanso
Corazones de agua
Ojos de fuego en la noche
De un desmoronamiento
De abrazos y penetraciones
Y fluctuaciones varias
Sin sueños
Corpóreos
Dentro de ti
Dentro de mi
“Una mujer tiene que devenir-mujer, pero en un devenir-mujer del hombre en su totalidad”. Deleuze. Mil Mesetas
Recitales
La estrella de la noche
Al otro lado de la barra
Del bar
Cuerpos de porcelana
Recorren los distintos
Espacios vacíos
Fueron inútiles los convencimientos
Como el perverso vaso
De cerveza que derramaron
Entre el amanecer
Y los primeros rayos de la tarde
Marruecos
Dulce desnudo de raíces
No fuimos el gesto del fuego
Tampoco el horror de las formas
De las brasas
Pero la ruina del vertido de tu boca
Recompuso la inmensidad del reflejo
Del cristal roto.
Pasó la tormenta
Y el sueño ingrávido de tu desbordamiento.
El desplazamiento se originó en la esfera
De la escama y la luna de agua.
La arena era inmensa dentro de la ceniza
Fuera, la salitre hacía mella en el silencio
De la materia
Dosis de Lacan
La boca nombra a la nada
Ello desemboca en el reflejo
Del desierto
Un dromedario aletea
Sobre el pétalo de un cactus.
La muerte dicta la trama
Esos ojos que abrazaban
Las ruinas aparecieron entre
El musgo y el fantasma
“todo el secreto del misticismo consiste en que el hombre puede comprenderlo todo con ayuda de lo que no comprende” Cherterton. Ortodoxia
Tánger
La extinción de la vida
En unos labios
El frío del placer
De morir dentro del hígado
El sonido de lo putrefacto
Y el del mar dentro de las entrañas
De una bombilla eléctrica
La luz al fin
En este confinamiento
Y el aire que nunca calla
En la antesala
De mi nombre
Desalaciones
Cráneo opium
Quebrado cráneo de acertijos
Y tiempos moribundos
Humo de cristal.
Cuántos coágulos admitiste
Dentro del pez.
Cuántos gestos orillados
En la liquidez de mi hastío
Cuántos mares en mi manto de cristal.
“por monstruo entiendo alguna presencia o aparición horrenda que hace estalla todas las normas que tenemos sobre armonía, orden y conducta ética”. J. Campbell. El poder del mito
Retrato de un inacabado
Fue la hojarasca la que ocultó
El arco de Calístenes
El pseudo
Yo decidí caminar
Por el lado izquierdo
De la vida
Para enfrentarme mortalmente
Con esa otra vida
De la embriaguez
Y de los húmedos licores
De la imaginación sin cortapisas
Ni iconos en llamas
Que adoran la servidumbre
De los malaventurados
Y la verdad sin equívocos
“el sistema es necesario y también lo es el exceso” G. Bataille
Palimpsesto
Eso de drogas bruñidas
A la piel sin tacto
Como aquellos crepúsculos de desnudos
Por encima del tiempo
Y esas amapolas transidas de escalofrío!
Los retazos los inscribiste tú
En una calle de Lisboa
La desolación de la rosa
El quehacer del horror
Y el ocaso en un bar de puerto
Dentro de tu boca serenísima.
Fui apaciguado por el sol de la noche.
Tus ojos desvanecidos procuraron
Conversar con el demonio de mis labios
Entre las murallas
Dijiste quintaesencia
El cielo circular en la cuadratura
Del círculo
Física cálida
Y una belleza de siglos perplejos
Dentro de tu envoltorio
Te observé caminar delante
Un día cualquiera
Con esos pantalones raídos
Por las uñas del deseo
Dios! Fuiste delicadísima
En mis hombros
Yo un animal airoso
De pezuñas insolentes
Pero misteriosas
Recuerdo el lujo de tu realidad
Envuelta entre roces
Y legendarias caricias
“arrastrado vivo hasta la maravillosas profundidades, donde se deslizaban hacia delante y hacia atrás ante su pasiva mirada extrañas formas del mundo primitivo no corrompido” Melville. Moby Dick
Viaje
Existo gracias
A tu espejo sin alas
Como ese infinito camino
Que se consumaba en el sueño
De ese perro deshojado
En tu árbol de navidad
“con vértigo celeste incluso/ muerte padeciendo amor amor amor/ hacia la última estrella” Luz Pozo Garza. 70 girasoles años luz
Para qué
Para qué dijiste
El negocio de los fluidos
El estilo de tu autógrafo
Volver límpido después de la reyerta
De la ciudad con nuestras manos
El cerebro en el sueño del paisaje
La música de las hojas
Traspasando el silencio de sus tallos...!
Carrera de fondo
Se extinguieron los descubrimientos
De una despedida también los metros
En blanco que sucumbieron
A las entrañas de la última apuesta
Una respuesta sin pudor
Cuando el entusiasmo de los sueños
Predecían el desmoronamiento
De cada decisión
Fue fácil perecer excelentemente
Sin ningún tipo de reparo a la imperfección
Como también turbar los sentidos
De los que no supieron seguir.
El último escalón
Una pequeña mención a
Pie de página
Los cuatro volúmenes gastados
De las obras completas de Borges
Los cantos de pound sólo los cantos
Rodeando a Leopardi
Y a lampedusa;
Aquellas palabras de Racine
Desdijeron tus posicionamientos
En torno a la portentosa y esquilmada
Poesía de lorca
Fue Pessoa el que tradujo tu boca
Y esa edición de las canciones de Bilitis
Presintiendo ya el esbozo de la excelencia
De tu cuerpo y tus manos narradoras.
Luego las memorias de Adriano
Y el descubrimiento de un cierto estoicismo
Que no nos sirvió de mucho
Tal vez en esa piazza y
En ese escalofrío de un café solo
Se encontraba la biblioteca de nuestro deseo
Pero eso era hedonismo
Puro hedonismo de brazos subrayados
De pelvis abiertas a cualquier renuncia
Y ese orgullo de sentirnos
Como nadie ha sentido
Tal vez Hölderlin más allá de la atracción
De Sils María o el último viaje a la campiña
De Siena.
Farmacopea
Volver la mirada y deshacerse
Uno particularmente
Dentro de una botella con mensaje
Sentir el dolor del agua
Traspasando el dolor de la corriente
Observar el vacío en las entrañas
De un pez carcomido por el oleaje
Desterrar la memoria y no pedir
Consuelo ni destierro del olvido
Volverse en la piel de otro
Y sentirse observado en el confinamiento
De una misma mirada
Caballo de troya
Fue excesivo
La soledad sin sangre
Sin mueca, seca
La mirada absorbida
La boca tiritaba
Acepté contemplar
Las ruinas de Duino también el galope
Del caballo de troya
Fue después el asombro
De la juventud espectáculo
Los dedos rutilantes sobre
La alfombra de la muerte
Una batalla perdida
Unos cuantos instantes contando
El tiempo que faltaba para el surgimiento
De otro tiempo esta vez sin mensaje
Siempre dentro del desierto
Y de un frío intenso que subrayaba
Cada espacio socavado en las entrañas
Del delirio
Amor fati
Resabio en otros despertares
Se hundió en un trozo de porcelana
El agua cubría sus pies
Cuando lentamente su lengua
Se ocultaba detrás de las rocas
Observé en el horizonte
Las llamas del barco
Legando sus cenizas al fondo
De la arena dormida
La noche
La añoranza del cuello
Excitado
Sentir la espera
En tu búsqueda
Sin dioses
El sueño dentro del sueño
Cuando giras la cabeza
Y no reconoces a nadie
Y estas tú entre ellas
Entonces la anatomía
Recobra espacios inesperados
La luz se vuelve luz
Y la mirada recobra la intensidad
De la desaparición
Lisboa
Hoja de agua
Mar de sueño
Naufragio furtivo
Desnudo
Bebo el desierto
Y el atardecer
Pájaro sin espacio
Alas en la quietud
Bebo el adentro
Del tiempo
Vaho ciego
Larga noche
De la huella
En tu paladar
Musgo de vientre
Lengua de leche
Lluvia retráctil
En el estallido
De la sombra
Te nombro
Te bebo
Raíz lunar
De líquidos germinales
Duración en la respiración
De la nada
Sin nadie
Sin nombre
Visible dentro de tu despertar
Vulva
Cuando dispusiste el cuerpo extendido
Bebí el derrame
No de tu sangre
Sino de la lengua de mi miembro
Donde comienza el umbral
De tus nalgas
Tu boca bebida
Mi frente dentro de tus muslos
Y la noche humedecida
Entre las sábanas impolutas
GREGORIO OJER
Quincey
Y la puerta del otro?
Aquel paisaje donde navegué
Dentro del retrato del homicida?
Perduración
Vuela la plenitud
A lomos de la arena
Dentro de la botella
No hay mensaje
En los brazos de Dylan Thomas
Lleno la belleza
Dentro de la azotea de Marrakech
El sol copula con la luna
Y desnudo recuerdo tu cuerpo
Y no hablé cuando éramos dos
En una sola geometría
Tampoco digerí el desierto entre botellas
De ginebra y polen de los dioses
Travesía holandesa
El latir del horror
Retorcido en el magma
De la descomposición
Decir escucho dentro de tu vientre
Dentro de otro que escucha
Y te reconocí
Poéticamente en el aliento del gato
Una habitación vacía
Un pasillo inmenso
Y tus ojos reflejados en el espejo
De la dilatación
Y respiré dentro de la nota
Que concertó la música en el pasillo
Del vuelo cáscara
Porque perdí la vida y el crecimiento
De mi boca dentro de tu boca
Languidez
Creo que fue en Cadaqués
Cuando retomaste la juventud
En ese interludio
De pastillas y humos bancarios
Adivinaste la vida anterior
De tus fantasmas
También las metáforas
Del primer abrazo
El tiempo dilatado se inclinaba
Sobre el agua hundida de tus dedos
Y volvieron las pieles del incendio
Y el amor inacabado entre las cenizas
De tu vientre.
Fue favorable la marea de la nada
Sobre la luz de nuestra mutación
El viaje
Desvela el ardor
La lujuria
Envuelve la belleza
Dentro de la última estación
Como los pájaros sin alas
Que recorrieron nuestra
Estancia
Se agrandaba cada vez que
Mi cadáver resbalaba dentro de la piedra
De tu sombra
Hace mucho
Milenios entre esta espesura
De rescribir lo que ya perdimos
Fue la lengua encendida
De esa muerte crepuscular
Dentro de la llama
Incendios
Viví la vida
En un presente continuo
Vivo la vida
Aún sin fecha
Con el aliento del que retiene
El umbral de la respiración
El otro viaje
Casi nada
El cuerpo abandonado
Sobre el azulejo
Blanco de un paraíso perdido
Antes de buscarlo
Sin embargo fue la dama
De marfil la que dibujó
La huída dentro de tus sábanas
Blancas con sirenas tatuadas
En el silencio de Ulises
Farmacopea
El caballo crispado
En la garganta desollada
Dijiste un hombre sin esperanza
Entonces leía a Leiris
Y la tormenta pasó
Luego vino la abstracción
Pollock, y las líneas sutiles
De Jorge increpando al vacío
Del cuadro
Perfiles de riesgos deshumanizados,
Despiezados...
Y el imbécil de Espriu y Biedma
Entraron sin llamar al mundo
Del magnicidio de mi dedo índice:
Ese pequeño miembro que delimita mi existencia
Con el vacío de mi nombre
Estancias
Vivo la vida de mi vida
Y no reconozco nada
Sólo una profesión antigua
De besos verbales carnales
De destierro en pieles de cuerpos
Ausentes
De voces menesterosas a fuerza
De confituras comestibles
Nuevas estrategias
Cierta melancolía
Neologismos
Y una ciudad invisible
En la introducción
De tu tecnología
Agua dentro de agua
Y la exposición de las pieles
De la derrota
Sin puerta de entrada
Nápoles.
Los casos que contamos
Para deletrear el deseo
Y el exceso cerca del puerto
De Nápoles donde las anclas aladas
Recogían nuestros sueños
De pieles marinas
Nada tenían que ver con lo que abandonamos
Dentro de la pensión de dos mil liras
Y un aire proustiano
Entre lecturas de Pound
E iluminaciones paganas
Aprendiz de Brujo. Salamanca
Quién volvió siendo cómplice
De la alucinación?
Quién surgió entre las cenizas
Del último invierno ignoto?
Quién desde la perversión
De los nombres
Dibujó aquel paisaje inmóvil
Que atravesaba la ciudad fluvial
Del pétreo Tormes.
Las huellas fueron inscripciones
En las aguas escenificadas del deseo
Grandeza
Al final todo acaba
Casi en las manos
La biblioteca apretaba
Al mundo en el desvanecimiento
De tus nalgas
Es posible que todos los que escribieron
Del deseo
Perdieron el mensaje de tu última
Página
También esta helada
Que deshace la noche inútilmente
En al extensión de otra tentación
Pompeya
El refugio del deseo
El amor carnal dentro
De un laberinto intestinal
Reposando entre cerámicas
Contemplando la muerte extraña
En las entrañas del gineceo
Vómito de maquinas de follar
Conspiraciones de césares
Dispuestos a ejecutar a los heterodoxos
Seriamente me plantearía la existencia
De unas cuantas ruinas sangrando
En la garganta de este cuerpo petrificado
Cráneo vacío
Ojos que miran
La consunción del miedo
En la cornisa de un estilizado
Cuerpo blanco
Ojos inclinados gravemente
Entre el barro de unas manos
Amputadas por la borrachera
Impropia del libro que te regalé
Ojos que husmean
Entre las brasas de tu habitación subterránea
Ruidos de pieles agujereadas
Ruidos de cielos estrellados en la cresta
De la almohada
Ruidos de una generación nocturna
Recién salida del bálsamo mortecino
Del puto catolicismo
Ruido de plumas plúmbeas
En el intelecto de la locura
Ojos de ruido y flores de agua
En el monte hundido
De este cráneo vacío
Maquina
Recuerdas el mundo
Haciéndose añicos
En mis venas de porcelana
Rascando las paredes
De cal viva
Con muertos desnudos
A la altura de la disipación
De tu boca entre aquel tupido
Mercado de nieve concéntrica
En los labios del estribillo?
Fue el umbral de la plaza
Dentro de tu petaca
Vivimos y bebimos la aniquilación
Del deseo hasta la altura
De sus mentiras
Frente a una batalla sin nombre,
Sin tiempo que pasó desapercibida
Para los raptores de la historia
Malentendido
No hay pregunta
Sin problema.
Me olvidé de tu nombre.
Carretera a ventas
Adaptamos la realidad
A unos cuantos silencios
Cuando tras el coche dejábamos
Acuarelas y scherzos recién destinados
A unas cuantas hipótesis de noches
Sin días y de días con veinte noches
Al final las piedras abrían el camino
Dentro de nuestros pies
Y mirábamos estupefactos
La disolución de los pájaros
En montañas
Y la adivinación de los bosques
Entre los visillos de aquella ventana
Mutante dentro de otros ojos
Parques humanos
Pasaron los días
Y el temblor del agua
En tu vientre
Mis labios recorrían
El fresco de la existencia
La sensación de haber perdido
El espacio que marque
Alrededor de tu vacío también el
Espejismo del ahorcado
Para un conocimiento
Del exceso dentro de la muerte
Tal vez el orgasmo de la vida
Olvidé incluso la embriaguez
De tu proximidad en el infinito
De mi piel
Me acuerdo de la despedida
La niebla en la necesidad
De visión
La carretera de la ausencia
El largo trayecto entre Soria
Y Avila
El paisaje ininterrumpido
En la instalación del deseo
Y ese veneno que recorría
Cada uno de los pueblos
Que iba acomodando a la falta
De miedo
El desierto de un aroma
En la inmensidad de tu pertenencia
Y por fin las crestas de tus piedras
Milenarias en una noche de tormentas
Y de dolor
Antipsiquiatría
La conexión de tu cuerpo
Y mi lengua genera
Malentendidos
O ese imprevisto goce hacia
El vacío
Belleza amiga belleza amante
Dejar pasar el gato por las entrañas
Arañar el cuerpo de un muerto
Sobre las sábanas de otra cama
Contemplar parirte dentro de un espejo
Y ver brillar los ojos de felino
Del circulo de cuerpos desnudos
Atornillados a las paredes sin fronteras
Regresar sobre el gozne de una puerta cerrada
Que oculta tu rostro vacío
Y sentir la respiración de un desconocido
Detrás de tu cabeza que como una bombilla
Se enciende y se apaga en el prostíbulo
De tu corazón
Y volver sobre las raíces del mensaje
De esta boca que perdí en el umbral
De tu puerta cuando fuiste tú la que me recogiste
Del susurro viejo entre brazos amigos y nubes presentidas:
Te amé más allá del pasillo y sigo abrazado
A la astilla de tu fluir bello
Cuadratura del círculo
Se embarazó una pared
Y naciste entre la pintura
De mi boca
Y el lienzo a medio hacer
Que colgaba dentro
De mi piel
Supe que eras tú
Siempre supe que eras tú
Y te llamé por tu nombre
Que es el mío
Cuando deletreé en voz baja
Aquel ángulo que quedaba vacío
Entre tu lengua y mi boca
Sin propiedad
El filo de Venecia entre acordes
De violines sombríos
La forma de desnudarte dentro de
La plaza de san marcos
Entonces comprendí que no podía creer
En nada mas que en el perfil que dejaba
Tu piel entre las yemas de las piedras
Y llovía y la cifra acumulaba
Despertares e insolentes acertijos sin futuro
Habría que trazar el límite del horizonte
Con el encuentro de tu cintura
Para saber con la exactitud
Del que borra su rostro
Sobre la piedra negra:
El desvanecimiento del fondo
La suspensión del mar
En la góndola del deseo cristalino
Chamaleon poet
El cuerpo sin máscara
El humo bebido de la luz
Sin cenizas, sin incógnitas
Ni métodos que depurar
El desdoble del hueco del tiempo
El roer del vacío
Y el necio amor asomándose
Al abismo del olvido
Persiste en la extinción
En el húmedo suicidio
De los nombres
En ningún lado
Arrastrándose en la escala de la ausencia
Volatilizado
Volatilizado el itinerario
Surge el espejismo
Y Cavafis
Propio del descubrimiento
O el hallazgo entre arenas cristalinas
Del zapato de la última huella.
Cráneo opium
Extremo principio el de retener
La horizontalidad del laberinto
Como deshacer la única salida
En mi única entrada sedienta
De humo y de fría ceniza
El fingimiento del borde de la vida
En la vertical póstuma del día
Cuando el hueco de la noche relame
Los desperdicios de la ternura
Y la intima sed de infinito.
El viento abrió el cráneo de agua
Más allá de cualquier oficio de viviente
O de poeta
El tiempo adquirió honestidad
Entre jirones de verbos
Y volutas en destierro
Hoy es el día
Hoy es el día
Donde se desnuda
El aire
Y donde tu cuerpo hecho jirones
Se pavonea
Delante de mi noche
Que es nada
En este día deslizado
Hacia el tapiz
De otra piel
Hoy
Es el día
De un hoy todavía
No realizado
Dentro de tantos días turbios
Malentendidos sin respuesta
Como preguntas formuladas
Sin respiración
Entre la funda de la realidad
Inmanente
Hoy es hoy
Como un día venido
Accidente
Gota del deseo
Hombre
Nada
Delito del frío despreciable
Del desamor
Vacío
Como una boca sin rostro
Como un despreciable amanecer
Sin luz.
Posarse sobre la muralla
Antiguo como el frío
Solo como el disparate
Feroz de apariencia
Casi insultante en las maneras
De situar los pies
Cuando bosteza.
Subía a lomos del mundo
Jadeante, extático
Con los fantasmas del goce
Empapelando los rincones
Del placer quebradizo
Siempre que el tiempo
Importaba deshacía el entuerto
Destruyendo todas las ideologías
De la cobardía
Y así siglos y vientos
De otra realidad
Un latido posible
La voluntad de deshacer
La comisura de la eternidad
El quehacer terrible de hacer
Visible lo invisible
Y el delito de la luz
Sobre tu cuerpo
“Prefiero no saber nada de eso”. Lacan
Acertijos
Se deshace la noche
Urdida entre tus labios
Sin mi existencia
El barro de la llama
El humano emplazamiento
Del fuego
Juzgarte es limitar el clamor
De aquella mirada errante
Entre el bosque de peldaños
O soplar el acertijo del vacío
“Objetos de la noche./ sombras.” J.A. Valente. Material Memoria
Adornos
Nadar en la nada
Soledad de láudano
Jamás la raíz
Se afana a la sed
Como el barro
A tus pies vacíos
El tiempo de la razón
Se desvanece en la sombra
Del miedo
El sentido
Un hombre dentro de un hombre
Una mano dentro de una mano
Una puerta dentro de una puerta
Un vacío dentro de un vacío
Respirar dentro de la respiración
Mirar dentro de la mirada
Y nadar fuera del agua
Entonces es posible hundirse
En el abismo
Y perforar el muro de la realidad
Dentro de la realidad
Y salir en el exceso de la piedra
Fuera de la grieta
Fuera de la vida
Fuera de la muerte
Dentro del golpe infinito
De otra piel dentro de mi piel
Y así el pronunciamiento del regreso
Cuando ya has terminado
Un tiempo
El rostro diluido en la pared
Subrayaba los pliegues
Del espacio
Detrás, los ojos brotados
De sus orbitas definían
Los contornos de los transeúntes.
Hablar de pertenencias
Silenciar las acusaciones de la vida
En las noches mordidas
De ciclos ávidos
De desgarros
Y placeres sin encargos
Ni denuncias
Mientras preparabas los besos
Mi cuerpo se iba acomodando
A la sangre de la madrugada
Y la esfinge dispuso el tacto
A la certeza de aquel descenso
Al vientre de Mefistófeles
El tiempo dentro del tiempo
Sigue el rostro
Ahora sin contornos
Arrastrado al ciclo del delirio
Al gemido del latido
Sin corazón
El sueño sin noche
Y la noche sin respuesta
De luz
Empapado de otro cuerpo
Reposa el recuerdo
De la promesa
De vivir dentro y fuera
De otro recuerdo intacto
Y no basta para atrapar
La pupila del corrimiento
Sin espacio
Y la repetida voz administrada
Por una química trascendental
Blanca y transparente como la materia
De tus manos
“nada tiene seguro/ el hombre ni flaqueza/ ni fuerza ni corazón”. Louis Aragon.
Correspondencias
Vivieron juntos dos tiempos
divergentes
“pensar el silencio es, de algún modo, hacerlo audible”. Edmon Jabés. Lengua fuente lengua blanco
Curvas benevolentes
Fue la noche de la traición
Detrás de la curva
El licor recorrió tu cuerpo
Iba dando saltos sobre los dorados
Labios de la luna
Te enseñé la existencia por detrás
De la vida
Y los huesos del deseo
Echaron raíces
En el asfalto de tu vientre
“Palimpsesto.-Escrito debajo de una mujer”.Cristina Pero Rossi. Evohé
La estatua dulzuna
Embarque en
Barcelona luego una larga
Travesía por el mar desmemoriado
Para más tarde divisar la abrasada
Ciudad del imperio sin sol
Séneca, Ciceron.. incluso Pound
Recorriendo las prisiones de occidente
Como aquella vez cuando abriste
Las personas del verbo
Y fuiste recitando los cantos junto
Con los versos de un Biedma orgulloso
Lucido, también envejecido
Por la juventud de sus ojos
Poco a poco las fisuras de la inmensidad
Se manifestaron entre las calles de Roma
Esa ruina maldita que tiñe mis recuerdos
De deshechos y estatuas castradas
“ la noche es como una lona
caliente”. Las Meninas. J.M. Alvarez
Lo ví
Vuelo de ceniza
Viento de arena
Remolino cáustico
De huesos amontonados
Sin cráneos de mares rotos
Brisa de tonalidades
Ginebra indígena
Una huella sin belleza
Sólo huella
Luego el vacío del cuerpo
El vacío del viaje
El vacío del propósito.
La vida
“por que el reloj de arena y la campana/ no puedan recordarte los horarios/ del afán, te han surgido esas dos alas/ y alguien ha coronado tu cabeza”. Anibal Núñez. Figura en un paisaje
Homenaje
Encargaría corrupciones
De bellísimos amores
De besos de tornillo
De cuerpos enlazados
En una cacería sin descanso
Corazones de agua
Ojos de fuego en la noche
De un desmoronamiento
De abrazos y penetraciones
Y fluctuaciones varias
Sin sueños
Corpóreos
Dentro de ti
Dentro de mi
“Una mujer tiene que devenir-mujer, pero en un devenir-mujer del hombre en su totalidad”. Deleuze. Mil Mesetas
Recitales
La estrella de la noche
Al otro lado de la barra
Del bar
Cuerpos de porcelana
Recorren los distintos
Espacios vacíos
Fueron inútiles los convencimientos
Como el perverso vaso
De cerveza que derramaron
Entre el amanecer
Y los primeros rayos de la tarde
Marruecos
Dulce desnudo de raíces
No fuimos el gesto del fuego
Tampoco el horror de las formas
De las brasas
Pero la ruina del vertido de tu boca
Recompuso la inmensidad del reflejo
Del cristal roto.
Pasó la tormenta
Y el sueño ingrávido de tu desbordamiento.
El desplazamiento se originó en la esfera
De la escama y la luna de agua.
La arena era inmensa dentro de la ceniza
Fuera, la salitre hacía mella en el silencio
De la materia
Dosis de Lacan
La boca nombra a la nada
Ello desemboca en el reflejo
Del desierto
Un dromedario aletea
Sobre el pétalo de un cactus.
La muerte dicta la trama
Esos ojos que abrazaban
Las ruinas aparecieron entre
El musgo y el fantasma
“todo el secreto del misticismo consiste en que el hombre puede comprenderlo todo con ayuda de lo que no comprende” Cherterton. Ortodoxia
Tánger
La extinción de la vida
En unos labios
El frío del placer
De morir dentro del hígado
El sonido de lo putrefacto
Y el del mar dentro de las entrañas
De una bombilla eléctrica
La luz al fin
En este confinamiento
Y el aire que nunca calla
En la antesala
De mi nombre
Desalaciones
Cráneo opium
Quebrado cráneo de acertijos
Y tiempos moribundos
Humo de cristal.
Cuántos coágulos admitiste
Dentro del pez.
Cuántos gestos orillados
En la liquidez de mi hastío
Cuántos mares en mi manto de cristal.
“por monstruo entiendo alguna presencia o aparición horrenda que hace estalla todas las normas que tenemos sobre armonía, orden y conducta ética”. J. Campbell. El poder del mito
Retrato de un inacabado
Fue la hojarasca la que ocultó
El arco de Calístenes
El pseudo
Yo decidí caminar
Por el lado izquierdo
De la vida
Para enfrentarme mortalmente
Con esa otra vida
De la embriaguez
Y de los húmedos licores
De la imaginación sin cortapisas
Ni iconos en llamas
Que adoran la servidumbre
De los malaventurados
Y la verdad sin equívocos
“el sistema es necesario y también lo es el exceso” G. Bataille
Palimpsesto
Eso de drogas bruñidas
A la piel sin tacto
Como aquellos crepúsculos de desnudos
Por encima del tiempo
Y esas amapolas transidas de escalofrío!
Los retazos los inscribiste tú
En una calle de Lisboa
La desolación de la rosa
El quehacer del horror
Y el ocaso en un bar de puerto
Dentro de tu boca serenísima.
Fui apaciguado por el sol de la noche.
Tus ojos desvanecidos procuraron
Conversar con el demonio de mis labios
Entre las murallas
Dijiste quintaesencia
El cielo circular en la cuadratura
Del círculo
Física cálida
Y una belleza de siglos perplejos
Dentro de tu envoltorio
Te observé caminar delante
Un día cualquiera
Con esos pantalones raídos
Por las uñas del deseo
Dios! Fuiste delicadísima
En mis hombros
Yo un animal airoso
De pezuñas insolentes
Pero misteriosas
Recuerdo el lujo de tu realidad
Envuelta entre roces
Y legendarias caricias
“arrastrado vivo hasta la maravillosas profundidades, donde se deslizaban hacia delante y hacia atrás ante su pasiva mirada extrañas formas del mundo primitivo no corrompido” Melville. Moby Dick
Viaje
Existo gracias
A tu espejo sin alas
Como ese infinito camino
Que se consumaba en el sueño
De ese perro deshojado
En tu árbol de navidad
“con vértigo celeste incluso/ muerte padeciendo amor amor amor/ hacia la última estrella” Luz Pozo Garza. 70 girasoles años luz
Para qué
Para qué dijiste
El negocio de los fluidos
El estilo de tu autógrafo
Volver límpido después de la reyerta
De la ciudad con nuestras manos
El cerebro en el sueño del paisaje
La música de las hojas
Traspasando el silencio de sus tallos...!
Carrera de fondo
Se extinguieron los descubrimientos
De una despedida también los metros
En blanco que sucumbieron
A las entrañas de la última apuesta
Una respuesta sin pudor
Cuando el entusiasmo de los sueños
Predecían el desmoronamiento
De cada decisión
Fue fácil perecer excelentemente
Sin ningún tipo de reparo a la imperfección
Como también turbar los sentidos
De los que no supieron seguir.
El último escalón
Una pequeña mención a
Pie de página
Los cuatro volúmenes gastados
De las obras completas de Borges
Los cantos de pound sólo los cantos
Rodeando a Leopardi
Y a lampedusa;
Aquellas palabras de Racine
Desdijeron tus posicionamientos
En torno a la portentosa y esquilmada
Poesía de lorca
Fue Pessoa el que tradujo tu boca
Y esa edición de las canciones de Bilitis
Presintiendo ya el esbozo de la excelencia
De tu cuerpo y tus manos narradoras.
Luego las memorias de Adriano
Y el descubrimiento de un cierto estoicismo
Que no nos sirvió de mucho
Tal vez en esa piazza y
En ese escalofrío de un café solo
Se encontraba la biblioteca de nuestro deseo
Pero eso era hedonismo
Puro hedonismo de brazos subrayados
De pelvis abiertas a cualquier renuncia
Y ese orgullo de sentirnos
Como nadie ha sentido
Tal vez Hölderlin más allá de la atracción
De Sils María o el último viaje a la campiña
De Siena.
Farmacopea
Volver la mirada y deshacerse
Uno particularmente
Dentro de una botella con mensaje
Sentir el dolor del agua
Traspasando el dolor de la corriente
Observar el vacío en las entrañas
De un pez carcomido por el oleaje
Desterrar la memoria y no pedir
Consuelo ni destierro del olvido
Volverse en la piel de otro
Y sentirse observado en el confinamiento
De una misma mirada
Caballo de troya
Fue excesivo
La soledad sin sangre
Sin mueca, seca
La mirada absorbida
La boca tiritaba
Acepté contemplar
Las ruinas de Duino también el galope
Del caballo de troya
Fue después el asombro
De la juventud espectáculo
Los dedos rutilantes sobre
La alfombra de la muerte
Una batalla perdida
Unos cuantos instantes contando
El tiempo que faltaba para el surgimiento
De otro tiempo esta vez sin mensaje
Siempre dentro del desierto
Y de un frío intenso que subrayaba
Cada espacio socavado en las entrañas
Del delirio
Amor fati
Resabio en otros despertares
Se hundió en un trozo de porcelana
El agua cubría sus pies
Cuando lentamente su lengua
Se ocultaba detrás de las rocas
Observé en el horizonte
Las llamas del barco
Legando sus cenizas al fondo
De la arena dormida
La noche
La añoranza del cuello
Excitado
Sentir la espera
En tu búsqueda
Sin dioses
El sueño dentro del sueño
Cuando giras la cabeza
Y no reconoces a nadie
Y estas tú entre ellas
Entonces la anatomía
Recobra espacios inesperados
La luz se vuelve luz
Y la mirada recobra la intensidad
De la desaparición
Lisboa
Hoja de agua
Mar de sueño
Naufragio furtivo
Desnudo
Bebo el desierto
Y el atardecer
Pájaro sin espacio
Alas en la quietud
Bebo el adentro
Del tiempo
Vaho ciego
Larga noche
De la huella
En tu paladar
Musgo de vientre
Lengua de leche
Lluvia retráctil
En el estallido
De la sombra
Te nombro
Te bebo
Raíz lunar
De líquidos germinales
Duración en la respiración
De la nada
Sin nadie
Sin nombre
Visible dentro de tu despertar
Vulva
Cuando dispusiste el cuerpo extendido
Bebí el derrame
No de tu sangre
Sino de la lengua de mi miembro
Donde comienza el umbral
De tus nalgas
Tu boca bebida
Mi frente dentro de tus muslos
Y la noche humedecida
Entre las sábanas impolutas
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